El buen maestro
COMPARTIR
Los principales guardianes de los estromatolitos y especies endémicas deben ser los cieneguenses
Hace muchas columnas compartí mi opinión sobre la calidad de los verdaderos maestros, versus el caso de Elba Esther Gordillo que mucho subrayaba como marca personal, su condición de "maestra", antes de que se hiciera pública su innegable corrupción.
Sostenía entonces que hay maestros que de manera anónima trabajan y dejan conocimientos y aprendizaje a sus alumnos. Es el caso de Héctor Manuel Orozco Vargas quien imparte clases de ecología en el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario 22 situado en Cuatrociénegas, Coahuila, a jóvenes que estudian la preparatoria con acentuación en tecnologías de la información. Sí, el maestro Orozco Vargas con sencillez y alegría transmite a sus alumnos la importancia del cuidado del medio ambiente en un contexto en que instancias fuera de la comunidad inciden en el quehacer de cómo cuidar las pozas que contienen estromatolitos.
Los principales guardianes de los estromatolitos y de las setenta especies endémicas que se localizan en las pozas de Cuatrociénegas deben ser los cuatrocieneguenses con el acompañamiento, ¿por qué no? de actores sociales y entidades económicas exógenas.
Recientemente, en el magnífico foro que representó para la Comarca Lagunera la onceaba edición de Biodiversa realizado en Torreón los días 6 y 7 de junio, uno de los grandes temas que se debatieron fue el de la problemática ambiental de Cuatrociénegas. Quienes participaron por parte de los organizadores brindaron datos duros sobre el estado físico de las pozas, sobre sus endemismos residentes y también sobre los sistemas agrícolas aguas arriba, en el Valle de Ocampo, que fueron mermando la posibilidad de agua rodada para las huertas de los solares del pueblo hasta hacer completamente desaparecer dicha posibilidad, dejando una mortandad de árboles en el Cañón El Grande, antes conocido popularmente como "El Edén", y en el casco municipal; aunque esta causa tal vez no sea la única que ha generado el ecocidio mencionado.
¿Cómo hacer uso correcto del agua en un espacio donde ha habido sobre explotación de esta? ¿Es conveniente usar la mayor parte del recurso hídrico en el cultivo de forrajes para consumo del ganado vacuno para lo cual el agua que se obtiene de la cuenca hidrológica tiene que transportarse a cielo abierto por decenas de kilómetros con la pérdida consiguiente de cantidades del vital líquido por cuestión de evaporación? ¿O, es conveniente usar el agua con patrones tecnificados para el cultivo de hortalizas o fruta que requiera de menores cantidades de ella por metro cuadrado de tierra?
Algunas personas del público asistente al foro de Biodiversa participaron con interesantes opiniones luego de que culminó el panel "Salvemos Cuatrociénegas". La doctora Amorita Salas declaró que la política de pago por servicios ambientales debería beneficiar el territorio de Cuatrociénegas de manera permanente y que era pertinente analizar las políticas de la CONAFOR que a su juicio muchas veces han actuado indirectamente en contra de la conservación.
El valiente empresario y ambientalista Guillermo Beik dijo que los laguneros eran corresponsables del estado de cosas y que habría que repensar el consumo de lácteos cuya producción ha acelerado la problemática medio ambiental en Cuatrociénegas.
El doctor Leodan Portes Vargas, Rector de la Universidad Tecnológica de Tula Tepeji dio a entender que lo que él observaba recurrentemente en foros en los que se abordaba este tema era la ausencia de cieneguenses de la sociedad civil que tuvieran una participación activa en la salvaguarda de sus ecosistemas. El académico Gerardo Jiménez González externó finalmente que la problemática en Cuatro Ciénegas más que de carácter medio ambiental, es de carácter social.
Por ello celebro que el maestro Héctor Manuel Orozco Vargas haya logrado inocular el amor a la Tierra en sus discípulos de tal suerte que de manera propositiva y con una metodología construida desde su propia evidencia empírica están visitando las casas y solares comprendidos en las manzanas de la cabecera municipal de Cuatrociénegas para hacer un censo de los árboles que aún quedan y que deberán cuidarse. Este esfuerzo ciudadano ha sido bien recibido por la autoridad municipal y apoyado por la Universidad Autónoma de Coahuila.
Los veinte jóvenes inspirados por un buen maestro y que de manera voluntaria están incidiendo positivamente en el cuidado de la arborización de su pueblo merecen todo mi respeto porque su trabajo en medio de las altas temperaturas y de la incomprensión de algunos lugareños representa la posibilidad real de que los habitantes de Cuatro Ciénegas puedan auto determinarse y ser los legítimos guardianes de su entorno y partícipes solidarios de la gobernanza local.
El maestro Orozco Vargas recuerda cómo hace veinte años desde cualquiera de los cerros se observaba el pueblo con una gran arborización. Aún es tiempo de preservar lo que queda y potenciarlo para que en Cuatro Ciénegas se conserven sus pozas y se recupere la masa vegetal de su cabecera municipal, para que vuelva a recuperar la belleza escénica que tenía hace dos décadas y se pueda propiciar con ello una mejor calidad de vida para los cieneguenses.