La cucaracha gacha. Vol. 2

Opinión
/ 12 agosto 2013

Como ya dijimos y tratamos de establecer en la pasada entrega, el debate sobre la posible, aunque de momento improbable legalización de la mariguana, está plagado de miedos y de prejuicios.

Es decir, no se puede discutir con argumentaciones porque de inmediato surgen las aristas morales o moraloides del asunto.

Y la evidencia científica -la única que nos podría aportar algo de luz- es perfectamente manipulable.

Ya han dicho desde siempre los entusiastas de la mota que ésta no representa riesgos para la salud más allá de una inusitada apetencia y un irrefrenable gusto por la música de Pink Floyd (al menos por los primeros discos).

En cambio, Mercedes Juan López, Secretaria de Salud, sostiene categóricamente que la cannabis sativa afecta el desarrollo del cerebro, pero hasta el día de hoy nadie ha podido demostrar que EPN o Vicente Fox la hayan fumado en sus mocedades.

El otro obstáculo a sortear, dijimos también, es la pobre voluntad política de nuestros gobernantes y legisladores, que no están dispuestos a dar un paso que signifique un costo electoral para sí o para sus partidos.

De tal suerte que discutir la legalización de la mariguana resulta agotador, ocioso y lo único que obtenemos de ello es una línea divisoria ideológica más para colocarnos de uno lado u otro y seguir así en perpetuo desacuerdo.

Las posturas tienden a radicalizarse según su punto de origen en la escala que va de lo progre a lo ultraconservador. Pero defender el individual derecho a fumarse hasta el cilantro de los tacos no significa ser un pacheco irremisible -¡vaya!- ni siquiera significa que se es consumidor. Mientras que oponerse a la legalización sí es excluyente a su consumo (al menos por elemental congruencia).

¿Qué tipo de argumentaciones nos podemos esperar?
EN CONTRA: Fumar mota nos puede enviar al Infierno.
EN FAVOR: El Infierno no está tan mal. Hay amigos, buen ambiente y las mejores bandas de rock.
EN CONTRA: Dice el Obispo Vera que legalizarla no va a mejorar en nada nuestra situación.
EN FAVOR: . tampoco la va empeorar, ¿cierto?
EN CONTRA: La mota puede causar desgano y apatía.
EN FAVOR: No más que el Facebook y hasta eso, sólo en personas apáticas y desganadas.

Lo real es que la mariguana ha estado proscrita y socialmente condenada todo el tiempo y nunca se ha dejado de consumir, aunque tampoco se ha vuelto masivamente popular, como tampoco hay razones para pensar que ello va a ocurrir con la despenalización.

Antes bien, aplica según yo el mismo principio que opera con la mentada ley seca. Mientras prevalece el horario vigente para la venta de alcohol, cada quien compra el que quiere o necesita, lo hace en orden, a un precio razonable y en la tienda de conveniencia más cercana a su domicilio.

Pero en cuanto se acerca o se llega la hora de la prohibición, comienza el desorden, el caos, los traslados largos, la venta clandestina, el acopio y las compras de pánico.

Es fecha que me pregunto por qué nadie -nadie que pueda influir- es capaz de ver esta sencilla dinámica, que es válida para cualquier producto que el Estado pretenda controlar.

Concluiremos en la siguiente entrega, como siempre en estos casos, si no se nos atraviesa algún tema cuyo tratamiento en esta columna sea un asunto de prioridad nacional.

petatiux@hotmail.com

Columna: Nación Petatiux

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