¡Al diablo! (ora sí, en serio)

Opinión
/ 18 octubre 2013

Anuncio mi retiro definitivo, absoluto e irrevocable de la afición futbolera

Esta vez no hay reversa: he tomado la decisión de forma terminante, contundente, absoluta, categórica, irremediable... Ora sí me retiro del futbol para siempre jamás.

Es un asunto de orgullo personal, de amor propio, de autoestima, de sanidad mental... Lo que ocurre con el seleccionado nacional de balompié es ya intolerable, abominable, insufrible, abusivo de nuestra vocación por el sacrificio y de nuestra capacidad de tolerancia.

Tengo claro, por supuesto, que no es ésta la primera ocasión en la cual realizo un anuncio de tal gravedad. Ya antes he dicho, a partir de la decepción en mí provocada por el desempeño del futbol azteca en general, que no puedo más y me jubilo como aficionado.

La última ocasión en la cual anuncié mi retiro de estas lides, fue el maestro Juan Villoro el responsable de mi retracción: un alma caritativa -o interesada, ya no estoy seguro- puso en mis manos el libro Dios es redondo y caí de nuevo: le concedí una oportunidad más a los compatriotas "profesionales" del deporte de las patadas.

La sesuda explicación del autor del libro, improbable hincha del Necaxa -inexplicable afinidad deportiva que comparte con doña Cyntia Moncada- me llevó a retractarme del acto de abjuración realizado para abandonar la religión del icosaedro truncado.

Me convenció la retórica del académico capaz de explicar, en forma coherente, el sinsentido de la afición que conduce exclusivamente al sufrimiento, a la decepción perpetua, al dolor repetido, reiterado, redundante, generado por las derrotas repetidas y la gloria ausente del título jamás conquistado.

¿Cómo no mantener la lealtad al representativo nacional si el maestro Villoro es capaz de argumentar, de forma tan persuasiva, esa suerte de apostolado que implica pertenecer a una cofradía minúscula como la conformada por los seguidores del Necaxa?

Tras leer Dios es redondo me sentí casi avergonzado por la forma en la cual decidí lanzar al caño esa porción de patriotismo que obliga a respaldar en forma irrestricta a la selección nacional. Por ello me retracté públicamente y regresé al redil.

Pero esto es insostenible...

Imposible mantener en pie el edificio de la afición, el amor por la camiseta, el apoyo irrestricto, luego del espectáculo deprimente... ¡Qué digo deprimente!, absolutamente descorazonador, convocante del suicidio, ofrecido por la oncena dirigida, primero por el Chepo, luego -de manera fugaz- por Tena y Vucetich y ahora puesta en manos de El Piojo Herrera.

Al repechaje por méritos ajenos...

Al repechaje gracias al trabajo realizado por los delanteros de la selección ¡DE ESTADOS UNIDOS!!!!!

Ya era vergonzante obtener un boleto para asistir al mundial de Brasil disputando los mendrugos del torneo contra Nueva Zelanda. El otrora gigante de CONCACAF reducido al papel de pepenador contra el equipo sotanero de la región de Oceanía.

Pero al menos podía llegarse a tal encuentro con un arresto de dignidad, con el orgullo de sabernos merecedores de un lugar en la fase final del mundial de futbol por méritos propios. No importaría mucho que el boleto se hubiera obtenido en una suerte de reparto plurinominal, siempre que fuera producto del sudor esparcido en el terreno de juego.

Pero no. Llegamos a la confrontación contra los representantes de la Tierra Media de Tolkien por la puerta de atrás, accediendo al pasto desde las catacumbas, remolcados por el desempeño de once jugadores que no portaban la casaca nacional.

Los nuevos héroes totonacas se llaman Graham Zusi y Aron Johannson. Ellos fueron los autores de los goles -incrustados en la portería defendida por el arquero de Panamá- que nos tienen en el repechaje.

Esto es ultrajante. Los habitantes de Estados Unidos descubrieron, hace no más de una década, la existencia de un deporte llamado futbol que se juega con un balón redondo. Hoy, no solamente se dan el lujo de infligirnos derrotas en la cancha en cada ocasión en la cual nos enfrentamos; también se encargan de asegurarnos la esperanza de un eventual boleto al mundial.

No sé ustedes, pero acá su charro negro no puede con esto. Simple y sencillamente la vergüenza supera de forma abrumadora la capacidad de tolerancia, de resistencia. Bueno: esto que nos ha ocurrido en la semana es capaz de hace sonrojar al cinismo.

Por ello, y esta vez absolutamente en serio, anuncio mi retiro definitivo, absoluto e irrevocable de la afición futbolera. No volveré a presenciar un partido del balompié nacional, ni asistiré a partido alguno en el cual participe la selección mexicana.

Convoco además a una huelga nacional de aficionados. Este futbol no merece nuestro apoyo ni nuestro sufrimiento... ¡Al diablo con él!

¡Feliz fin de semana!

carredondo@vanguardia.com.mx

Twitter: @sibaja3


Columna: Portal, periodista con más de 30 años de experiencia en medios de comunicación impresos y electrónicos. Ingeniero Industrial y de Sistemas por la Universidad Autónoma de Coahuila y Licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México. Además, es máster en Administración y Alta Dirección por la Universidad Iberoamericana y tiene estudios concluidos de maestría en Derechos Humanos en la Facultad de Jurisprudencia de la UAdeC. Se ha desarrollado profesionalmente en el servicio público, la academia y el periodismo. Integrante de la Comisión de Selección del CPC, del Sistema Anticorrupción de Coahuila.

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