Mensajero de la Oscuridad

Opinión
/ 16 octubre 2013

Lo más tétrico del Hombre Polilla es que sus supuestas apariciones anticipan siempre alguna tragedia a gran escala

Los antiguos celtas creían que por esta época del año, la línea que divide nuestra realidad con el mundo de los espíritus se estrechaba de tal modo que era fácil para los seres del Más Allá darse una paseadita por el tan mundano Más Acá.

Será lo que sea, pero octubre es ideal para invocar nuestro ancestral miedo a lo desconocido a través de los relatos de lo paranormal.

Hoy quiero hablar del mítico Hombre Polilla, una criatura fabulosa sobre la cual no existe aún veredicto definitivo sobre lo que es (igual que los nuggets de McDonald's).

Se atribuye a este presunto ser una figura humanoide, aunque enorme y alada. Estaría cubierto con un pelaje oscuro, con rasgos faciales indeterminados (unos dicen que en efecto parece una polilla, otros que tiene aspecto de búho), aunque la constante en sus diversas descripciones es un par de grandes y brillantes ojos rojos.

A esta criaturita le da por aparecérsele a la gente sin previa cita. Otras veces opta por escoltarle mientras viaja en su automóvil (el automóvil de usted; el Hombre Polilla no maneja, pero lo puede acompañar volando -¿mencioné que es una criatura alada?- durante varios kilómetros de oscura autopista mientras usted le sume la pata al acelerador y reza "Angel de la Guarda, dulce compañía, no me desampares.").

Sin embargo, lo más tétrico del Hombre Polilla es que sus supuestas apariciones anticipan siempre alguna tragedia a gran escala (a diferencia de los avistamientos del Chupacabras que sólo preceden a los gasolinazos).

La presencia del Hombre Polilla en una comunidad es señal ominosa de que un evento aciago, una catástrofe masiva, está por ocurrir.

¿Se deja ver el Mothman para advertirnos o sólo para atestiguar el acontecimiento funesto? ¿Es un simple observador, un heraldo de la desgracia o un factor activo en ésta?

¡Sépala! Primero habría que determinar si es un ente diabólico, "interdimensional", alienígena o panista.

De hecho, primero necesitamos saber si el Mothman es real, delirio colectivo, pantalla gubernamental o desvarío de algún extraviado ancestro de Carlos Trejo.

Los primeros testimonios de su existencia en la era moderna se remontan a mediados del siglo pasado, cuando pobladores de diversas localidades de West Virgina, E.U. vieron a este simpático mensajero de la oscuridad en repetidas ocasiones.

Fue hacia finales de 1966 que se le vio persistentemente en Point Pleasant, en una serie de eventos que culminaron con el derrumbe del Silver Bridge, un puente vial atirantado sobre el Río Ohio, la noche del 15 de diciembre, catástrofe que cobró la vida de 46 personas.

Luego, al apolillado ente se le relacionó con catástrofes como la de Chernobyl de 1986, el 9-11, el gran tsunami de 2004, e incluso se asegura que su aparición antecedió el brote de gripe puerca de 2009 que tantas cajas de kleenex y gel antibacterial costó.

Como investigador de lo paranormal y cazador de mitos de medio tiempo, llamó mi atención la aparición de un video del reciente desastre de las llamadas "trocas monstruo" en Chihuahua, en el cual se observa un objeto o ser volador difícil de precisar, presuntamente nuestro viejo y peludo amigo, el Mothman.

En efecto -me cae que sí- justo antes de la tragedia se observa en el firmamento una enorme ave o similar. No puedo asegurarle que se trata del Mothman, pero definitivamente no es Amelia Earhart.

Lo que llama mi atención es por qué si somos tan escrupulosos como para ver la discreta presencia del Hombre Polilla en el análisis del video de la tragedia, ¡cómo carajos no vimos las fallas del evento que eran esas sí evidentes como el mediodía y tan contundentes que podían haber abofeteado a cualquiera de los presentes!

La falta de barreras de contención, la ausencia de perímetros de seguridad, de señalamientos, de elementos de vigilancia, la carencia de los más básicos protocolos de prevención.

¿No eran acaso señales ominosas e inequívocas de que el siniestro era inminente? Por lo menos señales más obvias que el Mothman, sí.

Si el Hombre polilla estaba allí, nomás le faltó agitar sus brazos alados y gritar; "¡Háganse mucho a un lado, carajo! ¡Pos qué no están viendo!"

Es lo malo de este País, que no sabemos ver las verdaderas señales a tiempo y ya cuando es muy tarde salimos con que hasta el Cielo nos envió presagios.

Sí, quizás el Hombre Polilla siga apareciéndose allí en donde quiera que nuestra estupidez, corrupción e indolencia hagan su letal mezcla (San Juanico 84, Guadalajara 92, Pasta de Conchos 2006, Celemania 2007, San Martín Texmelucan 2010), pero no será el Mothman el primer aviso de la tragedia, sino el último.

ULTIMA HORA

Al Mothman se le vio por última vez sobrevolando el Estadio Nacional durante el juego de la Selección Nacional contra Costa Rica.

petatiux@hotmail.com

Columna: Nación Petatiux

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