`El Lobo de Wall Street'
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Desde que tengo uso de razón ha sido toda una experiencia ver una película de Martin Scorsese desde que "Toro Salvaje" ("Raging Bull"), de 1980, inauguró el hoy extinto Cinemundo de la calle Abasolo.
Justo una década después, "Buenos Muchachos" ("Goodfellas"), de 1990, no dejó de sorprender como otra de sus grandes películas de la dupla De Niro como protagonista y Scorsese como director.
Con el nuevo milenio hubo vuelta a la página y un nuevo actor fetiche, Leonardo DiCaprio, debutó bajo las órdenes de Martin Scorsese con "Pandillas de Nueva York", en 2002, para estrenarse mañana su más nueva creación conjunta, "El Lobo de Wall Street" ("The Wolf of Wall Street"), la quinta mancuerna juntos como actor y director, que aunque tenía todos los elementos para ser una nueva obra del todo redonda, al estilo de "Buenos Muchachos", si bien es toda una experiencia audiovisual, viene a quedar posicionada como producto final entre esta última y "Casino".
Vayamos por partes: "El Lobo de Wall Street", como "Buenos Muchachos", está basada en la autobiografía en su caso de un hombre llamado Jordan Belfort (DiCaprio), cuya ambición por ganar dinero y ser alguien lo lleva en los años 90 a meterse a la bolsa de valores de Wall Street, pero ya ahí adentro corromperse al grado de participar de estafas millonarias que lo llevan a prisión.
En esencia, y hablando de los añorados años 80, "El Lobo." tiene una referencia cinematográfica básica y es justo al clásico "Wall Street: El poder y la Avaricia", filme de 1987 de Oliver Stone, en el que uno de los magnates de la bolsa llamado Gordon Gekko (Michael Douglas, en una actuación que le valió el Oscar) se encarga de ser el mentor de un chico (Charlie Sheen, ¿qué mejor casting?) , también ambicioso e impaciente por hacerla "en grande" sin importar en meterse en negocios sucios o llevarse a quien sea "entre las patas".
Para Scorsese esa referencia se da en el fugaz pero sustancioso personaje que hace el cada vez más sorprendente actor texano Matthew McCounaghey, quien en el detonador de la película inyecta al personaje de DiCaprio la ambición y adrenalina suficiente para llegar literalmente a las alturas que se propone entre sexo, drogas y dinero más que rock and roll, todo al ritmo magistral y coreográfico para este tipo de relatos de moralidad ambigua que a Scorsese le salen tan bien.
El problema es que en "El Lobo." el exceso y el sarcasmo que permean a lo largo de la película se le sale de las manos al maestro y aunque DiCaprio ofrezca el mejor tour de force interpretativo de su mancuerna con Scorsese y en lugar de Sharon Stone tengamos una actriz revelación con todo y cruce de pierna al estilo de "Bajos Instintos" de la australiana Margot Robbie como la segunda esposa de Belfort, el maestro se engolosine al grado de que a pesar de los cortes que empujaron su estreno de noviembre a Navidad en EU, por motivos de censura, le sobren unas secuencias paraser perfecta.
Comentarios a: alfredogalindo@hotmail.com; Blog: alfredogalindo.com; Twitter: @AlfredoGalindo