Un negocio despreciable

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Opinión
/ 7 marzo 2014

La trata de personas es uno de los delitos más denigrantes que existen, porque priva de su dignidad a millones de seres humanos

El solo escuchar los testimonios de quienes han sido víctimas de la comisión de un delito que veja SIN MIRAMIENTO ALGUNO, todo aquello que un ser humano es, atendiendo a su dignidad como tal, es estremecedor. Muchas veces la vejación empieza desde casa, perpetrada por los de casa, por aquellos con quienes se tienen vínculos de sangre.

Le comparto algunos: Tengo 21 años y nací en Tijuana y comencé a ser explotada sexualmente desde los 13.  Hace como diez años, cuando teníamos 8 y 9 años, mi papá nos vendió. Nacimos en una comunidad Mixteca, muy pobre, en el Estado de Oaxaca. Acabamos en la Ciudad de Nueva York, en un prostíbulo, siendo explotadas sexualmente, a nuestra corta edad. Teníamos que atender como a diez señores cada una. Y cuando ya no pensábamos y se nos escurría la baba, nos echaban a la calle, como basura, y traían nuevas niñas. Quien lo cuenta tenía 10 años cuando la victimizaron. De Veracruz a La Merced, en el D.F. No son historias inventadas, provienen del Diagnóstico de la CNDH.

Estamos refiriéndonos a uno de los delitos más denigrantes que existen, porque priva, como ya lo hemos expresado, de su dignidad a millones de personas. Trata de Personas, se denomina, y es un problema mundial y un negocio que les hace GANAR millones de dólares a los tratantes. Después del narcotráfico, es uno de los ilícitos más lucrativos. Los tratantes engañan a mujeres, hombres y niños de todas las latitudes del mundo y los someten sin piedad alguna a diversas e infamantes formas de explotación. No obstante que la más conocida es la sexual, también están las de trabajo forzoso, mendicidad infantil, extracción de órganos y servidumbre doméstica. Se calcula que en América del Norte, Central –incluido México—y el Caribe, el 51 por ciento de las personas explotadas son con fines sexuales, 44 por ciento para trabajos forzados, 5 por ciento para otros fines como la extracción de órganos o adopciones ilegales.

El negocio tiene una fuente abundante: LA POBREZA. De modo que México es un paraíso inagotable. Las ganancias anuales que genera a las redes criminales este delito, van de los 16 mil a los 32 mil millones de dólares según datos proporcionados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Para el tratante las personas son COSAS, mercancías, y como tales se les comercializa. El grueso de los delincuentes son varones, pero hoy día también están las mujeres, muchas de ellas fueron víctimas... ¿No le horroriza? Nada más pondere el dato, su significado y su alcance. Para estas mujeres se trata de un trabajo normal, no les provoca ningún conflicto con su conciencia... ¿por qué? porque la perdieron en el tránsito del envilecimiento al que fueron sometidas. Se les borró de la memoria cómo fueron engañadas con falsas promesas de empleo, cómo las violaron, las drogaron, las golpearon, las encerraron, las amenazaron, las chantajearon.

En los estados de Oaxaca y Guerrero, por ejemplo, los propios padres venden a sus hijas ¿en cuánto? entre mil quinientos y dos mil pesos. En Tlaxcala, resulta inconcebible como la trata se ha convertido prácticamente en modus vivendi, el 50 por ciento de los habitantes de la comunidad La Meca, son proxenetas, de acuerdo a la investigación del antropólogo Oscar Montiel Torres. Veinte mil niños y niñas son explotados sexualmente en aquel estado.

La recuperación de una víctima de trata, es larga, dolorosa, y a veces no logra salir adelante. A una víctima de trata le arrancan TODO su yo interior, por eso es tan difícil la sanación, ya que lo primero que necesita es volver a sentir que  es un ser humano.

Hoy sábado 8 de marzo, a las 11 de la mañana, la licenciada Rosi Orozco, experta en el tema, pero sobre todo, mujer comprometida con la lucha contra esta ignominia, estará en el BiIblioparque Norte (antes Zincamex) de esta ciudad de Saltillo, dando una conferencia. La entrada es gratuita. Por favor asista. Estar informado vale la pena.




Columna: Dómina. Nacida en Acapulco, Guerrero, Licenciada en Derecho por la UNAM. Representante ante el Consejo Local del Instituto Federal Electoral en Coahuila para los procesos electorales.

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