La Batalla de Paredón

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Opinión
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Ayer, 17 de mayo, el Gobierno de Coahuila conmemoró el centenario de la Batalla de Paredón, un combate victorioso de los revolucionarios frente a las fuerzas federales.

En artículo anterior, escribí sobre Paredón, municipio de Ramos Arizpe, y su estación ferroviaria con gran movimiento de carga y pasajeros, detonante del desarrollo económico regional. La llamada Estación Paredón, afectada posteriormente por la privatización de los Ferrocarriles Nacionales, luce hoy desolada, abandonada, con su edificio restaurado pero convertida en cementerio de una vieja máquina y algunos vagones desvencijados estacionados en sus patios de vías truncas, y unos cuantos instrumentos y herramientas ferrocarrileros. También hablamos sobre la batalla revolucionaria que tuvo ahí lugar.

En esa página de la historia de la Revolución de 1910 escrita en Paredón, participó el ingeniero militar y revolucionario Vito Alessio Robles, quien la recordó posteriormente en una conferencia y un artículo periodístico para la revista Todo, en su número correspondiente al jueves 20 de octubre de 1949. Así la describe ese gran escritor que fue Don Vito:
Desfilamos al galope y admiramos a los dragones de la División del Norte. Brigadas nuevas pero de historial épico y brillante... Todos los soldados jóvenes y fuertes, llenos de brío y de entusiasmo.

Parecían centauros.

A las diez y media de la mañana, el enemigo rompió el fuego de artillería a gran distancia. Sus tiros fueron todos cortos. Avanzó el general Villa. Uno de los dorados arrojó a distancia, una granada de mano. Era la señal convenida para el ataque. Un huracán de caballos se lanzó sobre las posiciones enemigas, el espectáculo fue grandioso. ¡Una avalancha de seis mil caballos envuelta en polvo y en sol!
Truena la artillería enemiga. Crepita la fusilería, tabletean las ametralladoras. La brigada Zaragoza [era comandada por el coronel don Raúl Madero, posteriormente gobernador de Coahuila] va a la cabeza, marchando a vanguardia su primer regimiento, a las órdenes del coronel Mariano López Ortiz. Una masa de caballería enemiga, de más de mil hombres, aparece amenazante por el flanco derecho. Las brigadas Benito Juárez y Villa se lanzan resueltas contra ella; los dragones federales vacilan y vuelven grupas. Han transcurrido quince minutos y el enemigo huye en todas direcciones. El combate ha terminado sin que la artillería nuestra [los cañones, al mando del general Felipe Ángeles] haya tenido oportunidad de disparar un solo cartucho. El fuego se aleja y continúa por algún tiempo, pero es fuego de persecución.

El silencio ha sucedido al estruendo del combate. El campo está sembrado de cadáveres. Las fuerzas revolucionarias capturaron dos mil prisioneros y los diez cañones del adversario. La caballería pudo escapar por Mesillas y el Valle Perdido. Quedaron muertos en el campo de batalla los generales Muñoz y Osorno y el coronel Gómez Linares.

El general Robles se encargó de la persecución llevada a fondo. Las fuerzas de Ramos Arizpe se replegaron a Saltillo. El día 20 el general Robles llegó a la capital de Coahuila, teniendo que combatir con la retaguardia enemiga mandada por Argumedo.

El 21 de mayo, el general Villa, a las siete de la noche, hizo su entrada triunfal a Saltillo entre las aclamaciones del pueblo y el clamor de todas las campanas echadas al vuelo.

edsota@yahoo.com.mx

Profesora de Lengua y Literatura Española. Dirigió el departamento de Difusión Cultural de la Unidad Saltillo de la UAdeC. En 1995 fue invitada por la Universidad Tecnológica de Coahuila, unidad Ramos Arzipe, para encargarse del área cultural, que incluía la formación del Centro de Información y cuatro años más tarde vendría la fundación del Centro Cultural Vito Alessio Robles, recinto que resguardaría la biblioteca de su padre, y donde hasta hoy labora.

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