La tragedia de Sandra
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El 12 de febrero de 2012 secuestraron a Edgar García Hernández. Edgar tenía 25 años, vivía en la colonia El Progreso, en Culiacán, Sinaloa y llevaba un año trabajando en un puesto administrativo en la Procuraduría General de Justicia del Estado. Acudía a cursos de superación personal, había participado como ayudante en la última campaña electoral y practicaba deporte con frecuencia. Después de esa fecha, y hasta este jueves no se sabe nada de él.
El lunes 12 de mayo asesinaron a la única persona que lo buscaba, su madre. Sandra Luz Hernández buscó hasta el último de sus días a su hijo, y su esperanza y fe en un informante la llevó a su muerte. Datos de la Procuraduría estatal indican que la mujer, de 50 años, fue citada en la calle Constitución y Avenida 20 de septiembre, de la Colonia Benito Juárez, en Culiacán, por el presunto sicario que la asesinó, quién según fuentes extraoficiales, le informaría acerca de nuevas pistas para encontrar a su hijo.
Sandra vendía cosméticos por catálogo y planes de telefonía celular, dedicaba todo su tiempo libre a la búsqueda de Edgar; en una nota publicada, el 11 de febrero pasado, en el diario El Noroeste, y firmada por la reportera Gabriela Soto, dio una de sus últimas entrevistas: Yo no dejo de buscar ni un sólo día, ni un sólo día, todos los días. Esa es mi meta: encontrarlo [...] que me lo regresen como sea [...] Edgar era trabajador del procurador (Marco Antonio Higuera Gómez). Al siguiente día que fue la desaparición, nosotros acudimos con el procurador para decirle lo que estaba sucediendo y pues él lo que nos dijo es que no conocía a Édgar, pero son mentiras porque él ahí trabajaba.
En este mismo reportaje titulado Búsqueda Incansable, la reportera apunta un dato fundamental: Sandra conoce la identidad de los delincuentes que privaron de la libertad a su hijo, y ella misma informó a las autoridades, y aunque estos declararon en junio de 2013, obtuvieron su libertad.
Una historia más, como aquella en diciembre de 2010 de la señora Marisela Escobedo, buscó por dos justicia para su hija, hasta que frente al edificio del palacio de gobierno de Chihuahua, un hombre se bajó de un auto y le disparó en la cabeza. A Sandra Hernández, le dispararon 15 veces, también en la cabeza.
Tengo fe en el que el Gobierno me diga dónde está. Ellos me tienen que decir dónde está, ellos son los que pueden ayudarme y no voy a quitar el dedo del renglón hasta que ellos me regresen a mi hijo [...] Yo no dejo de buscar ni un sólo día, ni un sólo día, todos los días. Esa es mi meta: encontrarlo dijo Sandra.
Aquel 11 de febrero pasado cuando sostenía una manta reclamando al Gobernador Mario López Valdez el regreso de su hijo, frente al Palacio de Gobierno, nadie salió, ningún funcionario la recibió, 95 días después está muerta.
Qué triste historia, qué doloroso es conocer la tragedia de Sandra. En Culiacán un hombre descarga 15 balas sobre la cabeza de una mujer a plena luz del día, una madre que luchaba por recuperar a su hijo secuestrado. No se declara luto nacional, el Presidente no le dedica una palabra, la noticia no ocupa la portada de todos los diarios, así es el México de hoy, Sandra al archivero de la impunidad. La dejaron morir.