Un certamen único

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Opinión
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La Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila realizó su Semana Cultural en días pasados. En su programa llamó la atención una actividad literaria entre conferencias, cursos de superación personal y actividades deportivas y de otros tipos. Y llama la atención porque va dirigida precisamente a practicar la habilidad en el manejo del lenguaje, tan olvidado en cualquiera de los estudios universitarios, no obstante y en este caso ser la principal herramienta de trabajo de los comunicadores. Por eso da gusto ver que dicha actividad se realiza en la escuela que se dedica a formar a los futuros profesionales de la materia.

El certamen literario, ya casi enterrado y olvidado en la Universidad, se mantiene en la Escuela de Comunicación gracias al impulso del maestro Javier Villarreal Lozano, quien inicialmente convocó en su clase a un concurso de haikús con el objetivo de adentrar a sus alumnos en el conocimiento del lenguaje de modo que no sólo puedan entender y usar correctamente las palabras sino ir más allá, hasta lograr encontrar y producir la belleza contenida en una forma poética escrita por ellos mismos. El concurso ¡Celebremos a la Primavera con un Haiku! In memoriam de doña Ofelia Lozano de Villarreal, se abrió este año a todo el estudiantado de la facultad y se integró a la Semana Cultural Comunicar con valor. Ojalá se quede para siempre.

El haikú pertenece a la tradición japonesa y su práctica es milenaria. Se compone de 17 sílabas repartidas en tres líneas o versos: cinco en el primero, siete en el segundo y cinco en el tercero, no más, pero tampoco mucho menos, y no tiene rima. El autor tiene que expresar su sensibilidad, o captar la esencia transitoria o eterna de un momento que influya en su sensibilidad, en un poema mínimo y al mismo tiempo completo. Todo un desafío. Y sin duda un acierto en el caso de un certamen estudiantil. En esta era de la brevedad, el poema japonés puede adecuarse perfectamente a esa fascinación que sienten los jóvenes por expresar cada vez más con menos palabras.

Bashoo, poeta japonés iniciador del haikú, dio esta definición: Haikú es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento. En la literatura universal lo han practicado los más grandes poetas. En la latinoamericana hay grandes ejemplos. Benedetti lo definió como un chispazo, una visión instantánea, a veces con un toque de ironía o de humor y sin imitar la temática de los poetas japoneses, incorporó en los suyos sus propias imágenes, inquietudes y paisajes: Ya todo es rojo/ geranios rosas vino/ banderas sangre. Borges, en su penúltimo libro, La cifra, dejó 17 haikús, curiosamente la misma cifra que corresponde al número obligatorio de sílabas en el haikú clásico, a cuya pauta poética se ajustó rigurosamente: Desde aquel día/ no he movido las piezas/ en el tablero.

Escribo aquí los tres haikús ganadores del certamen ¡Celebremos a la Primavera con un Haiku! In memoriam de doña Ofelia Lozano de Villarreal, con el deseo de que siga realizándose cada año. Primer lugar, Leticia Picón Hidrogo: Grana aurora/ que florece la vida/ tiñendo el paisaje. Segundo lugar, Sofía Angélica López Luques: Flores sin pena/ en esta primavera/ saludan al Sol. Tercer lugar, Silvia Leticia Saldaña García: Árbol frondoso siempre/ y con olor natural/ vida nos da.

edsota@yahoo.com.mx




Profesora de Lengua y Literatura Española. Dirigió el departamento de Difusión Cultural de la Unidad Saltillo de la UAdeC. En 1995 fue invitada por la Universidad Tecnológica de Coahuila, unidad Ramos Arzipe, para encargarse del área cultural, que incluía la formación del Centro de Información y cuatro años más tarde vendría la fundación del Centro Cultural Vito Alessio Robles, recinto que resguardaría la biblioteca de su padre, y donde hasta hoy labora.

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