Cantinflas

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Opinión
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Una de las películas mexicanas más anticipadas del año está por tener su función de preestreno en Saltillo el próximo martes 16 de septiembre previo a su estreno nacional del jueves 18.

Esta se trata de la cinta biográfica Cantinflas, segundo largometraje del cineasta Sebastián del Amo, el mismo de quien recomendamos El Fantástico Mundo de Juan Orol, la historia del célebre cineasta considerado como el Ed Wood mexicano.

Con ese antecedente, Cantinflas ya llevaba mucho qué ganar, y a pesar de que la elección de un actor de origen español como Oscar Jaenada para interpretar a Mario Moreno corrió con una satanización similar a la que se hizo en años anteriores cuando actrices como Jennifer López o Salma Hayek se anunció que interpretarían a Selena Quintanilla o Frida Kahlo en biopics. Es precisamente la interpretación de Jaenada unida a un buen guión y una excelente producción que vale el precio del boleto.

Cantinflas inicia en el año de 1955, cuando Mike Todd (Michael Imperioli), un productor que ha montado con gran éxito en Broadway una adaptación del texto de Julio Verne La Vuelta al Mundo en 80 Días y quien prácticamente teniendo todo en contra está empeñado en hacerla película en Hollywood. Tratando de convencer a una estrella importante para que calme los nervios de los inversionistas que ha podido interesar en el proyecto, es que a su escritorio llega el nombre de Cantinflas como el actor de cine más exitoso de Latinoamérica y España.

La acción se transporta entonces a Veracruz, en 1931, cuando Mario Moreno es un joven nómada que ejerce una multiplicidad de oficios hasta aterrizar en una carpa en la que casi de manera accidental se sube al escenario para suplir a un actor y su improvisación en la comedia llama la atención de un espectador, Estanislao Schilinsky (Luis Gerardo Méndez), quien lo invita a formar parte de su propia compañía cuando Mario es despedido por el dueño de la carpa (Juan Carlos Colombo) por encontrarlo en una situación comprometedora con su hija.

Es hilando estas dos historias paralelas que el guión del regiomontano Edui Tijerina en conjunción con el director Del Amo que el espectador es informado por un lado de la magnitud del personaje que llegó a ser Cantinflas dentro del cine a nivel mundial pero también de la vida poco conocida de Mario Moreno, quien como todo ser humano tenía sus propios demonios internos que lo llevaron a situaciones tanto de infidelidad a su esposa Valentina (Ilse Salas) como de ingratitud a personajes que como Schilinsky llegaron incluso a convertirse en familiares suyos.

Con todo, aunque hay algunos actores y situaciones que no cuajan del todo en el producto final, es innegable reconocer que Cantinflas es un fascinante retrato de un personaje y una época que por desgracia quedó en el ayer, pero que gracias a sus películas y esta nueva aportación al cine nacional de su personaje y la persona que lo interpretaba, es un gran regalo al público de México muy adecuado para estos días de festejos patrios. No se la pierda, es apta para toda la familia.

Comentarios a: alfredogalindo@hotmail.com; Blog: alfredogalindo.com; Twitter: @AlfredoGalindo




Productor, Director y Guinista de cine. Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.

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