¿Un Septiembre Negro?
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Nuevamente los problemas se congregaron en el mes de la patria, cargando de pesimismo el ambiente.
Después de un segundo informe de gobierno con buenos resultados, de pronto el panorama parece haber cambiado. Una enorme desgracia meteorológica volvió a etiquetar a septiembre. Odile devastó Baja California Sur.
Tlatlaya surge mediáticamente en septiembre como una mancha que cuestiona la intervención de las fuerzas armadas frente al crimen organizado. Asimismo, las violaciones a los derechos humanos evidencian la urgencia de que el Ejército pueda proteger a sus miembros en una lucha desigual. En Iguala, el pasado viernes, seis personas fueron asesinadas, presuntamente por policías de ese municipio, situación que se agravó con la desaparición de estudiantes normalistas.
Por si fuera poco, el secretario general del PAN en Guerrero fue asesinado en Acapulco, el pasado fin de semana; días antes, el diputado federal del PRI, Gabriel Gómez Michel y su chofer, fueron secuestrados en Guadalajara y asesinados; y el martes 30, encapuchados lanzaron bombas molotov que dañaron vehículos en la UNAM.
Septiembre parece ser el mes preferido para las desgracias. El 19 de septiembre de 1985 pegó el terremoto de 8.1 grados, con consecuencias que todos conocemos. El 24 de septiembre de 1994, el secretario general del PRI, José Francisco Ruiz Massieu, fue asesinado cerca del Monumento a la Revolución. El 15 de septiembre del 2008, manos criminales hicieron estallar granadas de fragmentación durante los festejos de la Independencia en Morelia, causando la muerte a ocho personas.
El año pasado, también en septiembre, gran parte del territorio nacional fue inundado y dañado por Ingrid y Manuel, en lo que constituyó un fenómeno natural sin precedentes.
Ahora, una mala planeación y falta de consenso sobre el nuevo reglamento del IPN se aprueba y publica cerca del 2 de octubre, lo que provocó un paro de sus escuelas y una movilización que tuvo que ser atajada por el secretario de Gobernación, quien salió personalmente a atender las demandas de los manifestantes.
¿Por qué septiembre parece ser un mes idóneo para trágicos sucesos? El término Septiembre Negro tiene larga historia internacional, no sólo en México y no únicamente por desastres naturales.
En septiembre de 1970, palestinos en Jordania secuestraron seis aviones comerciales. En respuesta, las tropas jordanas atacaron los campamentos de los guerrilleros con un saldo de más de tres mil muertos. Al siguiente año, comandos palestinos asesinan en El Cairo al primer ministro jordano.
En septiembre de 1972, durante la olimpiada de Munich, un comando secuestra a once atletas de Israel, lo que motivó un rescate con funestas consecuencias.
Estados Unidos, tuvo en 2001, el ataque a las Torres Gemelas, también en septiembre.
Pero ante los fenómenos climáticos, económicos o políticos, un país puede estar preparado.
México es lo que ha venido haciendo, a lo largo de décadas y reafirmando hoy.
No hubo muertos en Los Cabos o La Paz, no obstante la fuerza destructiva de Odile.
Los problemas de abuso policial son atendidos de inmediato por las autoridades competentes. Gracias a su reglamentación constructiva, nuestras poblaciones resisten fuertes temblores que en otros países, como Haití, lo destruyen todo. Ante los desastres naturales, existe un Fondo (Fonden) y organización institucional (Cenapred), para ayudar de inmediato a los damnificados.
Con ejemplar actitud de construcción de consensos, se abordan las reformas estructurales con acuerdos interpartidistas, en un Congreso que trabaja sin tantos conflictos como antes.
El gobierno federal, muestra gran sensibilidad para atender demandas estudiantiles legítimas. Pero lo más importante, los estudiantes supieron exigir sin violencia, con orden y claridad de miras. Realmente esperemos que continúen así.
Todo esto, también carga el ambiente de optimismo.
Esteban Moctezuma Barragán
Twitter: @EMoctezumaB
Correo: emoctezuma@tvazteca.com.mx