La charla de las monas
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Jesús Carrranza
Viajaba yo de la Ciudad de México a Monterrey en el último vuelo de un fin de semana. Llegué horas antes al mostrador de la aerolínea, en el aeropuerto de la Ciudad de México, y tuve que conformarme con el último boleto. ¡De primera clase! El último boleto del último vuelo del último día de la semana. Me salió en un ojo de la cara.
Ya en el avión, muy ufano en el gran sillón, sentado cómodamente en primera clase, me encontré rodeado de puras señoras nice. Apagaron sus Smartphones y comenzaron a socializar. Resultaron conocidas entre sí, conocidas de otras conocidas, primas de amigas y amigas de primas, de manera que iniciaron un parloteo muy animado.
â ¿Sabías que la Susy se va a Houston a que le injerten el babi?
â ¡No manches, gacha!
â El doc le cobra 300 dólares por la primera consulta, nomás por empezar a platicar. Lueeegoo (el cambio del pronombre fue sospechoso) te sube la tarifa y vienes pagando mil dólares por cada una de las sesiones siguientes. ¿Te imaginas? ¡Te sale más barato un chippendale! Pero eso sí, tienen que ir los dos, muy guapos, porque a ambos les sacan sus genecillos nada geniales en el frío laboratorio, en un laboratorio nada romántico. De sus respectivos caldos escogen lo very best de cada quien, lo demás lo desechan, como deberían hacer ellos mismos cada día, con sus propios defectos. Y así van formando una nueva criaturita, un muñeco microscópico, para meterlo al cabo de unos días en la panza de ella con unas pincitas.
Hasta dónde ha avanzado la ciencia, pensé. Yo las veía de cuando en cuando, como queriendo preguntarles de qué planeta eran los seres al portador de los que estaban conversando.
â El médico escoge lo mejor de cada quien, como si fuera Dios: ojos, color de piel, el cabello rizado Vale la pena la ida a Houston y de paso, cada vez que van, se dan una vuelta por el mall.
â La gran ventaja es que luego te puedes aliviar en Monterrey, Guadalajara o México. (El pronombre en segunda persona continúa siendo sospechoso). El doc de Houston tiene contactos con médicos de acá y te va de maravilla. A la hora que te estás aliviando, tienes la tranquilidad de que el doc de Houston está dirigiendo todo por conferencia simultánea en audio y video.
âMirla, la esposa de Rofi, ya vio a todos los médicos de Saltillo y Monterrey y no se ha podido embarazarâintervino otra dama.
â Que vaya a Houston, la clínica está por el rumbo del aeropuerto. Que se vaya un viernes y aprovecha para quedarse todo el fin Se regresa en el vuelo de la tarde del domingo. De seguro allá sí queda con babi.
Yo estaba atento a la conversación; pensé: de aquí sale mi próxima columna. Cuando de repente el parloteo dio un viraje.
â La que está estrenando es Adri. Está toda recién restirada, le quitaron como 15 kilos de grasa y además se deshizo de todos los pellejos de la piel. Está la muy ¡que no cabe del gusto!
â No dijo nada, nomás se esfumó como dos meses, y de pronto que se aparece en el Campestre, a jugar tenis, con una figura de güerca, quedó más guapa que su hija de prepa.
â ¡Claaarooo! Era un asunto de Estado: si no se opera pa que quieres, el marido se le va definitivamente. Tienes que ponerte buza. O se te va el marido, y a estas alturas del partido ni quien la levante a uno. Se te arriman puros monos que lo único que quieren es sacarte el dinero.
â Hablando de monos Por cierto, fueron unos a arreglarme el clima de la casa, se llevaron unas piezas, quesque para repararlas, y no los he vuelto a ver. Y ahí viene el frío. Orita nomás llegando le voy a recordar a Roger que les apure, al cabo los tiene, mi marido, trabajando en la fábrica. No hay conque se vayan a otra parte. Ahí los tenemos cautivos, pero que no manchen, son unos malagradecidos, siempre les mando la ropa que desechamos cuando cambio el clóset y así te pagaaaan
Con esta referencia a la clase obrera la conversación fue decayendo en la modorra del viaje. Después de parlotear y manotear como monas, como monas vestidas de seda, por una especie de instinto zoológico, empezaron a gruñir y roncar en una breve pero reparadora siesta.
@Jesus_CarranzaO