'Selma: El poder de un sueño'

Opinión
/ 11 febrero 2015
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El 9 de febrero de 1965 el luchador afroamericano de los derechos civiles de Estados Unidos, Martin Luther King, se reunió con el entonces Presidente Lyndon B. Johnson para discutir sobre el derecho al voto.

 Todo esto se dio en el marco de un caótico clima de descontento social particularmente en la ciudad de Selma, Alabama, porque a pesar del gran paso que se había dado justo un siglo antes cuando el presidente Abraham Lincoln firmó la orden ejecutiva que liberaba a los negros de la esclavitud basado en la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos que dictaba que todo ciudadano norteamericano es igual ante la ley, a esas alturas del siglo XX la mayoría de los afroamericanos que habitaban al sur de la Unión Americana no tenían el mismo derecho a votar que un anglosajón.

 Ese es el contexto en el cual se desarrolla “Selma: El poder de un sueño” (“Selma”), otra de las producciones nominadas al Oscar que se entrega en poco más de una semana y la cual llega a las salas de cine de Saltillo el día de hoy como parte de su estreno nacional apenas a unos días de que se conmemoró el 50 aniversario de este histórico encuentro pero también de que la más reciente edición de los premios Grammy cerró justo con la interpretación de los cantantes Common y John Legend del tema “Glory”, mismo que casi es seguro se lleve una de las dos estatuillas doradas a las que está nominada la cinta al cual agregaron a su letra eventos de la realidad reciente de Estados Unidos como la de Ferguson, Missouri, donde un oficial blanco fue exonerado de haber asesinado a un joven negro. 

Pero volviendo a la historia de “Selma: El poder de un sueño” esta inicia con dos situaciones clave para la historia que la realizadora afroamericana Ava Duvernay nos va a contar: el estallido de una bomba en una iglesia en Birmingham, Alabama, que mató a cuatro niñas afroamericanas en plena efervescencia del movimiento de derechos civiles y la asistencia de una mujer negra de edad avanzada de nombre Annie Lee Cooper (Oprah Winfrey) quien al asistir como cualquier ciudadana a ejercer su voto le es negado casi en automático sin decirle por qué … pero tampoco ella sin reclamar el hecho de no poder hacerlo.

 Es ahí donde entra en escena el reverendo también afroamericano Martin Luther King (David Oyelowo) quien junto a su esposa Coretta Scott (Carmen Ejogo) son la voz de toda esa comunidad que por tradición se les ha enseñado a meramente a obedecer y no decidir por ellos mismo y por ello, compartiendo con más aliados el sueño de igualdad que muchos de sus antepasados también acariciaban, se embarcan en una lucha en la que tenían todo en su contra pero aun así lograron dar un paso hacia adelante en el camino de la democracia norteamericana. 

Habiendo sido nominada además del Oscar a la Mejor Canción sólo al de Mejor Película, “Selma; El poder de un sueño” reflejó el racismo latente también en el cine hollywoodense al haber ignorado tanto la dirección de Ava Duvernay como de los actores protagónicos o destacadas actuaciones secundarias de los también británicos Tom Wilkinson (como Lyndon B. Johnson) o Tim Roth (interpretando al gobernador de Alabama, George Wallace) pero con todo y eso es indudable que, con creces, se merece estar en la lista de las mejores películas del año y una imperdible para todo espectador que, además de gustarle la historia, cómo esta influye en la realidad contemporánea que vivimos.

 Comentarios a: alfredogalindo@hotmail.com; Blog: alfredogalindo.com; Twitter: @AlfredoGalindo










Productor, Director y Guinista de cine. Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.

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