La degradación del poder
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Ayer se cumplieron seis meses de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, y han pasado muchas cosas, pero ellos no aparecen. Ahora sus afligidos padres realizaron un recorrido por numerosas ciudades de los Estados Unidos. Para Ayotzinapa pedimos, verdad y justicia.
Mientras tanto, Enrique Peña Nieto contempla cómo su poder se ve asediado por la desconfianza y por la incredulidad, y su figura está empequeñecida y hostigada por la impopularidad; por eso, en su viaje a Inglaterra, reconoció sinceramente ante el Financial Times: “La sensación de incredulidad y desconfianza, ha sido una pérdida de confianza que se ha traducido en sospecha y duda”, es una forma de decir al País y al mundo: ya entendemos lo que no entendíamos (The Economist dixit).
A 27 meses de haber asumido el poder presidencial, la imagen del actual Mandatario va en picada. En efecto, su desempeño es percibido en involución. En la reciente encuesta publicada por el Grupo Reforma, el Presidente registra el nivel más bajo en su desempeño desde el inicio de su gestión; ahora obtuvo un 57 por ciento de desaprobación de la ciudadanía y un 82 por ciento por parte de los líderes de opinión. Sin duda la opinión de los líderes es abrumadora, la brecha es muy amplia porque son los que están más informados.
A la pregunta, ¿cuál es el principal problema que hay hoy en día en el País? El 48 por ciento de los encuestados exponen que el crimen; en cambio, el 63 por ciento de los líderes manifiestan que es la corrupción; la brecha entre unos y otros es grande.
Por otra parte, a la pregunta ¿Cómo calificaría la forma como el Gobierno Federal está tratando la salud?, los ciudadanos opinan:37 por ciento desfavorable, y los líderes, 50. También se preguntó, ¿Cuánta libertad de expresión cree usted que hay hoy en día en el País? y mientras que en diciembre de 2009 el índice estaba en un 59 por ciento, ahora bajó al 45 por ciento. Existe una notable disminución, la percepción más baja comparada con el de sus antecesores Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.
Lo que se puede deducir de la percepción ciudadana es que la brecha es muy amplia y que es la peor evaluación que se haya hecho para el turno desde que inició el actual sexenio, porque en abril de 2013, el Mandatario registró la mejor calificación de su administración, con 63; no obstante, a partir de esa fecha su imagen ha ido en declive.
Así están las cosas, y ante las encuestas que revelan altos índices de desaprobación de la gestión de Peña Nieto, el Ejecutivo afirmó que no trabaja para colgarse medallas o elevar su popularidad a pesar de que obtuvo en este cuatrimestre las notas más bajas de popularidad de ciudadanos y líderes desde que inició su gestión.
Lo que se puede percibir es una profunda crisis de legitimidad y de credibilidad, y según los datos del Latinobarómetro, sólo 30 por ciento de los latinoamericanos afirman sentirse seguros de vivir en una democracia, de manera que la confianza en el sistema democrático y de justicia en México y en Latinoamérica es muy baja.
La degradación del poder político está transformando al mundo. La confianza en el sistema democrático es sumamente baja. El poder es cada vez más difícil de ejercer y más fácil de perder. El poder ya no es lo que era, en el siglo 21 está perdiendo su valor.
Peña Nieto no percibe que México se diluye. Es un Presidente que se aparta de la sociedad y supone que puede seguir comprando lealtades, simulando y desafinando a la ciudadanía. Su ruta es la involución.