Nula inteligencia
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La inteligencia ha sido definida como una capacidad de predicción. Se aplica no solo a los humanos, sino a las organizaciones humanas como las empresas y los gobiernos. Si nuestro gobierno en San Pedro, Nuevo León, o en el Estado, no puede predecir nada, si no puede anticiparse a lo obvio, entonces tenemos gobiernos muy poco inteligentes o de inteligencia nula. Así de fácil.
En la vida, como en la ciencia, como en el gobierno, anticipar sirve para controlar. Anticipar permite tener tiempo para estar preparado. Siendo guiados por propósitos, necesitamos controlar para poder llegar a donde queremos, o para producir los resultados que deseamos. Ni a las personas ni a los gobiernos les gustan las sorpresas.
Cuando un gobierno no aprende todo es sorpresa. Se pasa el tiempo apabullado por los eventos. Todo es nuevo, todo es como si se conociera o supiera por primera vez. Nula inteligencia en el gobierno.
Recién terminé el libro de Jeff Hawkins llamado On Intelligence. El tema era conocido: cómo funciona el cerebro humano que lo hace tan especial y tan poderoso en su capacidad de predicción. Hawkins hace una gran recolección y pone todo el conocimiento relevante en el mismo volumen.
El mecanismo básico de la inteligencia humana está basado en la capacidad de nuestra neocorteza cerebral de guardar en memoria una gran gama de eventos e identificar y clasificar patrones que se repiten. Todo lo que sabemos está en la memoria, es obvio. Lo que no es obvio es que el cerebro no ve aquello que jamás ha visto antes a menos que sea algo que se parezca a lo que ya está guardado.
Necesitamos un contraste entre lo nuevo y lo viejo para reconocer lo nuevo como tal y tomar nota por decirlo así de una variante. La próxima vez ya podremos reconocer algo como ya registrado.
Para poder ver, oír, sentir necesitamos las experiencias previas como referencias. Experiencias que fuimos registrando, construyendo y aprendiendo desde bebés.
Nuestro estado de alerta, tener consciencia, implica estar anticipando lo que viene para reconocer o crear nueva experiencia. Por ejemplo, cuando escuchamos una canción conocida, vamos cantando la misma un poco por delante. En un CD conocido cuando una canción termina, empezamos a tararear la que sigue.
Otro ejemplo: cuando subimos una escalera anticipamos la altura del siguiente escalón. Si hay un defecto en la misma sentimos la falla si no es que tropezamos. Toda la posición de nuestro cuerpo está constantemente siendo actualizada a través de todos nuestros sentidos. Gran parte del cerebro se usa tan solo en ubicarnos y reubicarnos constantemente. Sabemos qué tenemos atrás y a los lados, qué podemos alcanzar y que no.
Vemos parte de una cara y podemos recordar o reconocer a toda la persona. Nuestra memoria llena los espacios incompletos. ¡Cuán extraño es ver una cara en una foto de cabeza!
Esta capacidad de ubicarse, de anticipar, de predecir no está presente en nuestros gobiernos. Las instituciones están mal diseñadas. No aprenden, no tienen memoria, no anticipan y no están listos para actuar con anticipación a eventos que de seguro vendrán.
La desconexión entre Gobierno y la llamada sociedad civil es en gran parte culpable de tener gobiernos reactivos, no proactivos y anticipatorios. Se necesitan muchas neuronas en la neocorteza por eso los animales carecen de la inteligencia de los humanos. Se requieren por eso también muchos más ciudadanos involucrados para generar un gobierno y una comunidad inteligente.
Felicito a la Policía Federal que capturan a delincuentes que se vienen a refugiar a San Pedro, Nuevo León, el municipio dizque blindado. Al día de hoy, los delincuentes anticipan que los ciudadanos estamos como adormilados y somos incapaces de ver y denunciar conductas como compra masiva de casas, que obviamente debiera despiertar sospechas. Nula inteligencia.