Alertas falsas: el alto costo de la frivolidad

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Opinión
/ 22 abril 2026

Las ‘bromas’ realizadas mediante llamadas a los servicios de emergencia sólo cesarán cuando los padres de familia asumamos el compromiso de educar en la responsabilidad

Cuando una sociedad persevera en la actitud de procesar la vida cotidiana exclusivamente a partir de la frivolidad, uno de los riesgos que corre es el de extraviar la perspectiva que permite distinguir lo importante de lo superficial. Y eso entraña un peligro muy alto.

Porque al renunciar al análisis profundo de las conductas humanas, lo que hacemos es diluir –cuando no eliminar– el sentido de responsabilidad que todos debemos tener para con el interés común. Porque la sociedad es un colectivo que funciona sólo a partir de la suma de conductas individuales orientadas en una misma dirección.

https://vanguardia.com.mx/opinion/requiere-la-lectura-un-impulso-ante-malos-resultados-ME20179544

Imposible pensar en una comunidad capaz de garantizarle protección a sus miembros si no existe un concepto común de seguridad, aceptado por todos, y en torno al cual exista el compromiso de contribuir en la proporción que a cada quien le toca para construirla.

Para decirlo con mayor claridad: si no entendemos que los bienes colectivos como la seguridad requieren, de forma necesaria, de nuestra contribución personal, cualquier día la perderemos, tal como ha ocurrido en ocasiones anteriores ya. Y eso implica pagar un costo alto.

El comentario viene al caso a propósito del reporte que publicamos en esta edición, relativo a las múltiples alertas falsas sobre posibles ataques armados a realizarse en planteles educativos, que se registraron ayer luego del tiroteo ocurrido en la zona arqueológica de Teotihuacán, que dejó como saldo trágico una persona muerta y más de una docena de heridos.

De acuerdo con los reportes que circularon ayer, al menos nueve alertas se registraron en media docena de entidades del país. Dos de ellas ocurrieron en Coahuila: una en Saltillo y la otra en Monclova.

La hipótesis que autoridades y especialistas en comportamiento humano señalaban como probable origen de las falsas alarmas es la relativa a la imitación, un fenómeno que en psicología social se conoce como “copycat” e implica que, ante la difusión de un caso delictivo que capta la atención del público, surgen personas que buscan imitar la conducta.

Dado que ninguna de las amenazas resultó cierta, también cabe la posibilidad de que estemos ante el enésimo ejemplo de una “broma” realizada por alguien a quien le parece “gracioso” activar las alarmas para ver cómo reaccionan las autoridades.

https://vanguardia.com.mx/coahuila/tras-ataque-en-teotihuacan-alcanza-a-coahuila-ola-de-amenazas-de-tiroteo-en-escuelas-EA20204044

Se trata, sin embargo, de un juego peligroso, pues como ocurre con la célebre fábula del pastorcito mentiroso, que se divertía alarmando a sus conciudadanos sobre la llegada de un lobo al pueblo, hasta que en verdad ocurre, la “broma” puede regresarnos como un bumerán y golpearnos con resultados imprevisibles.

Haremos bien todos –y sobre todo los padres de familia– en asumir que a todos nos toca contribuir a que los mecanismos de seguridad se refuercen y eso se logra evitando el desperdicio de energías en “bromas”, que ni son divertidas ni contribuyen a mejorar la calidad de vida de la comunidad.

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