Amo cabalgar a mi dragón. Es la manera en que puedo atreverme a decir que soy un ser humano en potencia.

Opinión
/ 20 julio 2023
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Si no fuera por el dragón (mi ego), no habría llegado hasta donde estoy. Me hubiera desmoronado, tal vez desde la primera infancia. Y seguramente, sin el dragón, en esta infancia avanzada, tampoco sobreviviría. Entonces me armo y me sostengo, sabiéndome fuerte y completamente vulnerable. M enojo, me engancho, me defiendo, desconfío...y a la vez le hago lugar, debajo de la armadura, para algo más.

El ego, la estructura de carácter, es una parte de nosotros que es necesario. Nuestros mecanismos de defensa se desarrollan desde la primera infancia hasta la adolescencia para protegernos del mundo, un lugar muy poco compasivo. Conforme crecemos y nos desarrollamos, con mucho trabajo, podemos soltar nuestras defensas un tanto para reconocernos vulnerables y abrir el corazón.

Creo que el amor y la compasión nos hacen vulnerables y fuertes a la vez. Sabernos vulnerables y atrevernos a vivir en plenitud es un acto revolucionario. Eso no implica, como algunas filosofías dicen, matar al ego, al dragón. Significa aprender a cabalgar al dragón y hacerlo cómplice en nuestra plenitud. Ser vulnerable no significa ser pendejo (dejado, débil), significa saber que podemos ser lastimados y aún así lanzarnos a la vida de manera total.

Cuerpo, mente, corazón y espíritu tendrían que trabajar juntos y aportar cada uno su parte y su apoyo a las otras partes. El trabajo en equipo, dándole a cada aspecto su espacio para actuar, puede resultar en una vida en equilibrio, balanceada, tranquila, serena. Es la manera de conocer a y de operar desde nuestras virtudes.

En las últimas semanas, han llegado a mi consultorio personas que desean trabajar en el autoconocimiento. Este es parte del camino. Conocernos es un trabajo complejo. Defectos, cualidades, debilidades, apegos, impulsos, reacciones, creencias, hasta terquedades y estupideces, todo junto con lo más atinado de nuestras mentes y nuestros corazones.

No es fácil, pero sí es urgente. Solo así podremos ser completos. Con toda certeza puedo decir que amo este trabajo.

Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

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