Apuesto la vida

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Opinión
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“Das los buenos días a los compañeros en la mañana, pero no sabes si les darás las buenas noches al final de la jornada”. Declaración de un hombre que trabaja en la industrial del acero. Hay industrias y trabajos que traen peligros inherentes que no tomamos en cuenta. Logramos apreciar el “sacrificio” de trabajadores de la medicina durante la pandemia, pero no sé si nos damos cuenta del riesgo que viven y han vivido otras personas en otras profesiones antes, durante y después de la pandemia.

Escuchamos a lo lejos rumores de accidentes en minas, en plantas, en carreteras, en algunos deportes. Recuerdo de niña haber escuchado sobre hombres que perdían la vida en tormentas en los grandes lagos de Michigan, lagos tan grandes que son paso de barcos cargueros de las industrias acereras, mineras y automotrices.

La vida es un riesgo, y eso me remite a algo que me dijeron ayer en el consultorio. “Quiero empezar a distinguir entre el hacer (lo operativo y resolutivo) y el ser, pero no sé qué palabras y conceptos ponerle a eso que se llama ‘ser’”. Los dos nos pusimos a la tarea de una lluvia de ideas sobre qué sería “ser”. Nada sencillo. Terminamos con una lista de factores que pensamos que podrían ser partes de esa conquista. Comentamos que tal vez sería ir hacia lo participativo, la reconexión, lo instintivo, lo intuitivo. Y nos miramos los dos, plenamente conscientes de estarnos proponiendo un trabajo que nos puede costar la vida misma. Pues tal vez de eso se trata, de apostar la vida por la vida misma.

Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

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