Caos económico actual, entre Trump y la incertidumbre que marca a México

Opinión
/ 21 febrero 2025

Si algo predomina es la incertidumbre, no solo por la ‘ola naranja’ de Donald Trump, sino también porque la economía nacional no está funcionando correctamente

Es innegable que el país vive uno de sus peores momentos en lo que se refiere a la economía. Si algo predomina es la incertidumbre, no solo por la “ola naranja” del presidente norteamericano Donald Trump, sino también porque la economía nacional no está funcionando correctamente. Ya casi se termina febrero y los resultados de los indicadores económicos no permiten prever un año de crecimiento, aunque sea marginal. Para analistas nacionales y extranjeros, las correcciones del crecimiento económico de México, son a la baja, aunque ya hay quienes aseguran que habrá un crecimiento negativo y hasta que podríamos entrar en recesión tan pronto como este mismo año.

Hay caos económico, eso es hecho, como el título de este artículo, porque hay parados 60 mil millones de dólares de proyectos, como ya declaró el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE). Nadie en su sano juicio querrá invertir en una economía donde no se sabe ni cómo realizar una inversión o hasta con quién acudir para abrir una empresa. Hay estados en donde por diversas cuestiones, pequeñas empresas que podrían hacer negocios, no inician operaciones. Así de caótico e irrisorio se encuentra México.

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Otro factor que genera caos es el anuncio de la declaración de considerar grupos terroristas a los cárteles mexicanos, porque ahora todas las operaciones financieras en relación directa o indirecta con estos grupos, podrá causar problemas terribles a las empresas que hagan negocios con ellos y perder sus privilegios empresariales en Estados Unidos. Además, hay que mencionar que esto sería un duro golpe a la imagen las de las propias empresas lo que podría costarles mucho dinero. Para las organizaciones mexicanas que ya operan, esto es un problema porque tendrán que analizar su cadena de valor para evitar relacionarse con empresas señaladas con vínculos terroristas.

Hay un asunto serio con la compra de gasolinas a Estados Unidos en este momento, el “huachicol fiscal” se mantiene como un asunto preocupante para el sistema económico nacional por el involucramiento que esto podría generar con un sinfín de empresas nacionales, sin dejar de mencionar la posibilidad de que esto salpique a políticos importantes a nivel nacional. Aún no se sabe gran cosa al respecto, pero Estados Unidos ya tiene un expediente importante en este asunto y no hay que dudar que saldrá a la luz pública cuando el presiente Trump lo considere más oportuno.

A nivel interno, el movimiento agresivo a la baja de la tasa de referencia del Banco de México, en 50 puntos base (0.5%), ha mandado la señal a los mercados de que hay desesperación en las autoridades mexicanas por incentivar el crecimiento. Sin embargo, no pasó nada en los mercados financieros, pues el descuento a la tasa no llegó al último consumidor, al dueño de la tarjeta de crédito, ¿la razón? La tasa de riesgo-país para México sigue creciendo y compensa de manera inversa la bajada en las tasas de interés. En consecuencia, no hay cambios en el apetito por dinero ni tampoco han cambiado las circunstancias por ampliar la base de acreditados.

Llama la atención que, a pesar de los esfuerzos de las instituciones financieras por mejorar las expectativas de crédito, nada pasa, el país sigue igual, estancado. Sin embargo, hay que mencionar que el primer año de las presidencias mexicanas, desde el expresidente Vicente Fox, han sido complicadas en el tema del crecimiento económico. El único que ha logrado tener un primer año de crecimiento por arriba del 1 por ciento fue Felipe Calderón, pero tuvo una de las crisis económicas más complicadas de la historia moderna con un bajón del 5.8 por ciento en 2009.

Normalmente es en el primer año completo de las presidencias que se dan los “acomodos”, tanto políticos como económicos. En los primeros, es cuando los nombres de los responsables de las carteras salen al público y empiezan a tomar sus responsabilidades. Esto genera retrasos en la aplicación de recursos y en general, en el ejercicio presupuestal. En los segundos, la llegada de los nuevos políticos a sus carteras crea cambios ideológicos que se reflejan en las prioridades de gasto y aplicación de recursos. También salen a relucir preferencias por regiones o estados del país y en consecuencia, algunas zonas se desarrollan más que otras.

En este primer año, hay una pregunta que sigue rondando en el ambiente, el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, ¿seguirá en el cargo durante todo el sexenio o está planeando su salida como dicen algunos? Es de suma importancia su presencia en este momento en que la economía se encuentra en caos, y él brilla por su ausencia. Esto ha generado más confusión entre los agentes económicos que no saben si hay o no un plan real para enfrentar la situación actual.

Se sabe que la parte fiscal podría jugar un papel muy importante en caso de que se apliquen los aranceles, ayudando a las empresas afectadas con un descuento en los impuestos. Si el Banco de México juega un rol activo podría crear las condiciones para una depreciación del peso y con ambas estrategias se puede eliminar todo el efecto arancelario. Esto es solo una posibilidad.

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Finalmente, los bancos están siendo los grandes ganadores captando el dinero que no se ha invertido en proyectos productivos. Tienen mucho dinero en estos momentos. No lo prestan, se lo llevan a otros lados o, peor aún, lo utilizan para comprar cetes en México y sin ningún riesgo, ganar tasas de cuando menos 9 por ciento que en los países del origen del capital, ni en sueños podrían generar. Lo peor del caso es que si ese dinero se capitalizara en proyectos de inversión, aunque sea una parte pequeña, digamos un 20 por ciento de los 60 mil millones de dólares, sí habría oportunidad de salir del bajo crecimiento en que se encuentra hoy México.

Última reflexión, bancos con mucho dinero que no prestan, empresas con mucho dinero que no invierten y un presidente de Estados Unidos que habla, pero no hace nada (afortunadamente). Si esta combinación no es un caos, habrá que redefinir este concepto.

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