¿Casas más baratas en Saltillo?

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Opinión
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Cuando los precios de las casas y las rentas bajan, muchos noticieros encienden las alarmas. Se nos dice que la economía se está desacelerando, que hay motivos para preocuparnos. Pero para la familia que lleva meses buscando un lugar digno dónde vivir sin dejar todo su sueldo en el intento, esto no es una crisis, es un alivio o una esperanza. Esta enorme contradicción nos obliga a cuestionar cómo medimos el éxito de nuestra economía.

En la economía tradicional, la forma de medir si vamos “bien” o “mal” tiene trampas. Cuando el costo de la vivienda sube constantemente, incluso de forma insostenible a un 30 por ciento anual, como documentaron diversas investigaciones periodísticas en Saltillo, los indicadores como el Producto Interno Bruto (PIB) lo registran como “crecimiento”. Para esos indicadores, esto es positivo. Se asume en automático que “se está creando valor”.

https://vanguardia.com.mx/opinion/morena-si-puede-ganar-en-coahuila-NI21388885

Sin embargo, no debemos quedarnos solo con eso. Muchas veces, ese aumento agresivo responde a mera especulación y falta de competencia, no a un verdadero desarrollo o creación de valor social. El PIB no lo es todo. No podemos pensar que algo que provoca que miles de personas se queden sin poder acceder a una vivienda adecuada es “bueno” para nuestra sociedad.

Existen indicios de que la situación en Saltillo está cambiando. Eduardo Aldape, presidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) en nuestra ciudad, informó recientemente a los medios que la venta y renta de vivienda ha perdido velocidad. Propiedades que antes se rentaban en un par de semanas, hoy tardan hasta seis meses en colocarse, nos dijo. Al consultar directamente con asesores inmobiliarios de gran experiencia, me confirman que el fenómeno es real: hay una clara tendencia a la contención de precios, con la aparición de ofertas y ajustes a la baja.

El presidente de la AMPI atribuye este freno a la incertidumbre generada por las amenazas arancelarias del gobierno de Estados Unidos. Escucho y analizo con mucho respeto estas declaraciones. Es verdad que las presiones internacionales son ciertas y, por supuesto, impactan nuestra economía local, profundamente ligada a la exportación y es verdad que, sin ellas, nuestra economía estaría mucho mejor. Pero pienso que no explican el fenómeno por completo.

Hay que recordar que estas presiones arancelarias no nacieron ayer; vienen construyéndose desde el inicio del segundo periodo de Donald Trump. Nuestro mercado laboral y los grandes proyectos de inversión bien lo saben, por lo que llevan meses absorbiendo y descontando esa incertidumbre en sus planes.

Para no quedarnos en suposiciones, procesé recientemente los indicadores de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para la Zona Metropolitana de Saltillo. Los números nos cuentan una historia de estabilidad. En esa encuesta, al menos, no se reflejan impactos importantes de tales presiones respecto a los niveles mostrados antes:

-Durante el primer trimestre de 2026, la tasa de desocupación en Saltillo fue de 3.71%, dentro del rango histórico.

-El mercado laboral manufacturero se ha fortalecido, con el ingreso por hora en Saltillo pasando de cerca de 195 pesos a inicios de 2023, a 322.11 pesos en el primer trimestre de 2026.

-Nuestra tasa de pobreza laboral se situó en 20.27% a inicios de 2026, que está también en rango respecto a lo observado en años recientes.

-Este indicador de pobreza laboral en Saltillo es considerablemente mejor que el promedio nacional, que alcanzó un 30.83% en el mismo periodo.

Los datos son claros: nuestra economía no se está desplomando por la incertidumbre e incluso hay aspectos en los que se continúa avanzando, especialmente en los salarios, que es uno de los grandes aciertos de la 4T. Entonces, si la gente tiene trabajo y los ingresos en la industria clave mejoran, ¿por qué caen los precios de las casas?

Mi hipótesis es sencilla y directa: el precio de la vivienda en Saltillo está sufriendo una corrección natural del mercado. Había crecido de forma insostenible.

Algunos medios de comunicación presentan esto como un problema. Pero la realidad es que es imposible y dañino mantener un crecimiento de hasta el 30% anual en un bien básico para la sociedad. Ese tipo de crecimiento es exponencial y, a la larga, quiebra cualquier economía familiar.

https://vanguardia.com.mx/opinion/la-presidenta-de-mexico-no-esta-sola-ME21072349

Que la vivienda deje de encarecer artificialmente no es un fracaso económico; es, quizá, el inicio del fin de una burbuja especulativa. Si es así, sería una gran noticia. También, como economista, pienso que tenemos que empezar a usar mejores indicadores económicos para analizar la realidad, que reflejen lo que de verdad importa: el bienestar y el acceso a una vida digna para las mayorías.

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“Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha”

Antonio Castro (1995) es licenciado en economía por la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC). Oriundo de la ciudad de Saltillo, Coahuila. Pertenece activamente a la sociedad de pensamiento crítico de América Latina capitulo México (SEPLA-México). Desde el 2019 es responsable como enlace en Coahuila de la Red Estatal de Círculos de Estudio del Instituto Nacional de Formación Política del partido morena. Se distingue como un fiel opositor del sistema capitalista y como un febril militante del obradorismo. En pie de lucha desde el fraude del 2006 a la edad de 11 años. Militante fundador del partido Morena en el otoño de 2014. Se asume como promotor de la 4ta Trasformación en el barrio.

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