Morena sí puede ganar en Coahuila

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Opinión
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Coahuila pasó de un bipartidismo a otro en un periodo de apenas nueve años (2017-2026). El PAN, que había ganado en 474 de las mil 660 secciones electorales con casilla instalada en 2017 (el 28.6% del total), pasó a ganar cero secciones en la última elección de 2026. Se trata de una caída probablemente sin precedentes en la historia de ese partido político; literalmente, el panismo no logró sostener ni una sola sección electoral en todo el estado.

Paralelamente, nuestro movimiento, Morena, pasó de tener una votación marginal del 10.7% en 2017 a consolidarse como la indudable segunda fuerza política local en 2026.

https://vanguardia.com.mx/opinion/la-presidenta-de-mexico-no-esta-sola-ME21072349

Cuando Morena incursionó en la política estatal, lo hizo, obviamente, ganando terreno. No teníamos votantes previos porque el partido no existía, así que todos los simpatizantes fueron ganados a otras fuerzas políticas o al abstencionismo.

Si analizamos los datos a fondo, resulta claro que la mayor parte de nuestro crecimiento se lo hemos “arrancado” al PRI directamente de las zonas que consideraba su bastión.

En territorio priista: en las 891 secciones que el PRI ganó en 2017, Morena pasó del 11.1 % al 26% de los votos. Este avance de 14.9 puntos porcentuales revela que, aunque aún hay camino para desbancar al viejo régimen en esas casillas, la tendencia muestra que avanzamos fuertemente elección tras elección.

En territorio panista: en las 474 secciones que el PAN ganó en 2017, el avance de Morena fue menor: pasamos del 12.7% al 22.4% (9.8 puntos porcentuales, un tercio menos de avance que en territorio priista). De estos antiguos bastiones azules, apenas 3 secciones (0.7%) terminaron en nuestras manos en 2026.

Mientras el PRI lidiaba con el avance de Morena en su tradicional zona de influencia, supo beneficiarse enormemente del colapso de Acción Nacional. En esencia, casi todo el voto del PAN migró al PRI. De las 474 secciones que el PAN ganó en 2017, hoy quedan 460 tras diversos reseccionamientos. De estas:

-439 secciones (el 95.4 %) pasaron directamente a manos del PRI.

-18 secciones (3.9 %) pasaron a otros partidos.

-3 secciones (0.7 %) se inclinaron por Morena.

En el agregado de esas secciones que alguna vez fueron panistas, el PRI saltó del 26.2% en 2017 al 57.0% en 2026 (+30.8 puntos), mientras que el PAN se desplomó del 44.2 % al 4.0 % (−40.2 puntos). De hecho, ahí es donde ahora el PRI es más fuerte. Este fenómeno de canibalismo político es completamente coahuilense (en ningún otro estado ocurrió así) y es lo que, tras la virtual pérdida del registro del PAN, terminó por facilitar el triunfo del PRI.

La conclusión de este análisis para los morenistas no debe ser el derrotismo, sino el llamado a redoblar esfuerzos. Hay un último elemento fundamental: el resultado de 2026, aunque doloroso, era esperado y, sobre todo, es engañoso.

Las elecciones “huérfanas” (como la de diputaciones locales sin concurrencia de otros cargos) penalizan históricamente la participación ciudadana y le dan una ventaja estructural a la maquinaria del PRI. La historia reciente nos da la razón:

En la elección local de 2020, Morena tuvo apenas el 18.1% en Saltillo frente al 52.3% del PRI (una desventaja de 34.2 puntos). Apenas un año después, en la elección de ayuntamiento de 2021, Morena obtuvo 36.2% (casi el doble, 18.1 puntos más) y el PRI bajó al 48.5%. La brecha se acortó de 34 a 12.3 puntos en solo un año.

De manera similar, en la elección de 2023 Morena obtuvo el 24.6% de los votos en Saltillo. Al año siguiente (2024), alcanzamos el 36.1% (11.4 puntos más). La diferencia con el PRI pasó de 23 puntos a tan solo 6.2 puntos; la brecha más estrecha que el priismo ha tenido en la capital en todo el periodo, y que casi les cuesta la ciudad.

https://vanguardia.com.mx/opinion/7-de-junio-votar-por-la-pluralidad-en-coahuila-EC20779836

Los datos no mienten. El PRI está reciclando las ruinas de otros partidos y apostando por la apatía (sin mencionar, claro, la compra de votos). Morena, en cambio, construye sobre una base en constante crecimiento. Con trabajo, organización y el acompañamiento del pueblo, no cabe duda: Morena sí puede ganar en Coahuila.

NOTA

No puedo dejar de mencionar, para no ser cómplice con la normalización de los abusos antidemocráticos del PRI y del gobierno de Coahuila, las recientes y gravísimas denuncias documentadas en la pasada elección de 2026. Vimos operar la infame compra de votos a través de códigos QR (donde se obligó a la ciudadanía a fotografiar su boleta a cambio de 500 pesos en promedio), así como detenciones arbitrarias e intimidación policial en contra de nuestros militantes.

Morena ha logrado su histórico crecimiento a pulso y con el sudor de sus bases, remando contracorriente frente a una estructura, la del PRI, que se encuentra básicamente fusionada con el gobierno estatal en todo sentido.

“Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha”

Antonio Castro (1995) es licenciado en economía por la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC). Oriundo de la ciudad de Saltillo, Coahuila. Pertenece activamente a la sociedad de pensamiento crítico de América Latina capitulo México (SEPLA-México). Desde el 2019 es responsable como enlace en Coahuila de la Red Estatal de Círculos de Estudio del Instituto Nacional de Formación Política del partido morena. Se distingue como un fiel opositor del sistema capitalista y como un febril militante del obradorismo. En pie de lucha desde el fraude del 2006 a la edad de 11 años. Militante fundador del partido Morena en el otoño de 2014. Se asume como promotor de la 4ta Trasformación en el barrio.

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