Coahuila: Todos a votar...
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La democracia va más allá de celebrar elecciones: las personas, además de votar, quieren ver reflejado el ejercicio de ese derecho en mejores condiciones de vida, libertades, seguridad, justicia, etc
Observar el momento actual que viven las democracias implica recordar que, en las últimas décadas, en América Latina y el Caribe, la democracia se consolidó como sistema político en la gran mayoría de los países de la región, se establecieron instituciones electorales sólidas, se fortaleció el equilibrio entre los poderes, se subordinó progresivamente el poder militar a la autoridad civil, se crearon organismos autónomos y se adoptaron mecanismos de transparencia y rendición de cuentas que contribuyeron a fortalecer la integridad de los sistemas democráticos.
Sin embargo, hoy esas democracias se encuentran bajo presión, porque ha ido creciendo la insatisfacción con el sistema, según los informes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), debido a que la ciudadanía percibe que los gobiernos responden a intereses particulares.
En este punto es donde hay que recordar que la democracia va más allá de celebrar elecciones: las personas, además de votar, quieren ver reflejado el ejercicio de ese derecho en mejores condiciones de vida, libertades, seguridad, justicia, etc., y cuando la democracia no satisface estas expectativas, pierde fortaleza.
A esta circunstancia hay que sumar otros retos como la polarización política, las tecnologías, la expansión de economías ilícitas y la crisis climática, que provocan retrocesos en el bienestar de la ciudadanía, al tiempo que ahondan las desigualdades; y si las oportunidades son desiguales, el tejido social se debilita y, si además las instituciones no responden eficazmente, el desencanto se hace más profundo.
Ante este escenario, no hay una solución única; se requieren diversas acciones para que la democracia tenga la capacidad para representar y procesar el conflicto de forma igualitaria para las personas. Se han analizado diversas opciones en debates públicos y foros sobre el fortalecimiento de las instituciones, la reconexión de la política con la ciudadanía a fin de recomponer la representación, la restricción del poder económico en la política, la ausencia de coerción en el ejercicio de los derechos políticos, entre otras muchas, pero hay dos en las que como ciudadanos sí podemos abonar.
Por una parte, coadyuvar a resguardar la información que circula, evitando reducir el impacto de la desinformación con nuestra propia responsabilidad sobre lo que compartimos y difundimos, colaborando con ello a poner condiciones para que las personas se formen opiniones informadas y, por la otra, participar activamente en la renovación democrática, no solo ejerciendo nuestro voto de manera libre y secreta, sino como sociedad civil organizada en un proceso sostenido de participación activa.
Para cambiar el escenario descrito y aumentar la confianza en la democracia, esta debe ser capaz de canalizar las demandas sociales y los conflictos, construir proyectos colectivos y generar mejoras concretas en la vida de las personas, lo que se sostiene en la calidad de la gobernanza, reglas claras, anticipatorias, que prevengan riesgos, garantía de competencia, instituciones confiables y revisión periódica de las mismas.
Por ello, hoy esta reflexión tiene por objeto invitar, debido a que estamos a solo unas horas de que concluyan las campañas electorales en el actual proceso electoral que se desarrolla en nuestro estado, en el que habremos de elegir a las personas que integrarán la próxima legislatura, a asumir nuestra responsabilidad ciudadana, porque somos responsables de nuestras elecciones, pero también de nuestras omisiones.
Sólo con la participación de los coahuilenses, ejerciendo su derecho al voto en las urnas, podremos lograr los cambios institucionales que nos permitan tener la sociedad que deseemos heredar a las futuras generaciones.
Por supuesto, nuestra participación no se agota aquí, como señalé, debe ser sostenida y permanente para evitar retrocesos como los que hemos visto en el contexto reciente, pero lo cierto es que sí es un punto de partida para comenzar a involucrarnos, votando de forma informada, razonada y responsable... ¡Así que, por lo pronto, todos a votar el próximo domingo!