Community First. De la situación de calle a la experiencia de comunidad (parte II)

+Seguir en Seguir en Google
Opinión
/ 14 abril 2026

La innovación tecnológica de última generación no está sólo destinada a quienes cuentan con los recursos para adquirirla

La semana anterior abordamos el origen, la filosofía y el funcionamiento general de Community First, el desarrollo que, en nuestra Ciudad Hermana de Austin, ha devuelto un hogar y un entorno de pertenencia a cientos de personas que vivían en situación de calle.

Ahora profundizaremos en aspectos que hacen de este modelo una experiencia tan notoriamente humana y dignificante, pues más allá de la vivienda misma, lo que aquí se construye es la reivindicación del vínculo social y de la identidad personal de cada habitante.

https://vanguardia.com.mx/opinion/community-first-de-la-situacion-de-calle-a-la-experiencia-de-comunidad-parte-i-JE19847493

Esto se materializa en una diversidad de formas. Las calles de Community First llevan nombres que evocan virtudes y sentimientos que acompañan la vida cotidiana de las y los vecinos. Vecindad, compasión, bondad, bienvenido a casa son algunos de sus nombres.

Este pequeño gran gesto tiene una considerable carga simbólica. Quienes ahí habitan fueron invisibles para la sociedad cuando vivían en las calles. Dormían en banquetas que les eran ajenas. Ahora recorren calles cuyo nombre les recuerda que son parte de algo bueno.

También se dignifica a quienes ya no están, recordando su nombre. Se creó un espacio en un jardín con un memorial de granito, donde descansan las cenizas de vecinas y vecinos fallecidos, cuyos nombres fueron grabados en piedra para que no se pierdan en el olvido.

Cuando las personas que ahí habitan fallecen, rara vez hay alguien que las reclame para darles una despedida digna. Es por ello que la comunidad, su nueva familia, las despide con consideración y respeto. El memorial comunica con elocuencia que cada vida importó.

Pero no es hasta que alguien fallece que se le reconoce. El concepto Neighborhoods of Knowingness, adoptado en su diseño, congrega viviendas en grupos de casas alrededor de espacios compartidos, lo que permite que cada persona conozca por nombre a sus vecinos.

Esta expresión de escala humana no es coincidencia, es una decisión consciente de diseño. Está comprobado que vecindarios pequeños, en los que se camina y comparten espacios comunes, tejen rápidamente redes comunitarias que dotan de vida y dinamismo al lugar.

Algo particularmente innovador del proyecto es la incorporación de casas construidas con impresión en 3D. Con el apoyo de la empresa ICON, Community First ha integrado en la villa decenas de casas impresas en concreto, multiplicando rápidamente la oferta de vivienda.

Estas unidades se construyen en sólo días, con una gran cantidad de ventajas. Entre estas están que cuentan con paredes resistentes al fuego, a la humedad, al moho y a las termitas, pero con un costo sensiblemente menor al de casas de construcción tradicional.

Se demuestra con ello que la innovación tecnológica de última generación no está sólo destinada a quienes cuentan con los recursos para adquirirla. El mensaje que se manda es que la dignidad de las personas más vulnerables merece lo mejor, no lo que sobra.

También cabe destacar su economía interna dignificante. Quienes ahí llegan a vivir pueden trabajar en los huertos orgánicos, en la carpintería, en la cocina comunitaria, en el cine al aire libre y en otros espacios productivos, obteniendo un ingreso digno y honesto.

Así se logra que el pago de la renta deje de ser una carga, convirtiéndose en un ejercicio de responsabilidad y autonomía. Las personas no reciben una casa regalada, sino que la consiguen con su trabajo, renovando así su autoestima y su noción de valía personal.

https://vanguardia.com.mx/opinion/caminar-la-ciudad-al-paso-de-jane-jacobs-DK19750223

Community First no exige requisitos como sobriedad previa o ausencia de antecedentes, algo complicado para personas que vienen de situación de calle. Se parte más bien de la lógica de que la estabilidad y la comunidad son condiciones previas para su recuperación.

Los resultados hablan por sí mismos: La tasa de permanencia es de alrededor del 86 por ciento, y la esperanza de vida de sus residentes ha pasado de 48 años –propia de personas en situación de calle– a 61 años, acercándose cada vez más a la de la población promedio.

Esta experiencia demuestra que la solución a la situación de calle no se reduce a una política asistencial ni a un mero tema de vivienda. Se trata, sobre todo, de reconstruir comunidad, de devolver el nombre, el rostro y el lugar vital a quienes lo habían perdido.

La ciudad es su gente y nada hay más importante en la gente que su dignidad. Solucionar las problemáticas urbanas desde el respeto a la dignidad de cada persona abre las puertas de par en par a un futuro posible.

jruizf@henka.com.mx

Abogado por la U.A. de C., especializándose en Derecho Ambiental y Gestión Urbanística. Cuenta con Maestría en Gestión Ambiental por la U.A.N.E. Cursa actualmente estudios de Doctorado con enfoque en Derecho a la Ciudad. Ha colaborado en los Institutos Municipales de Planeación de Torreón y de Saltillo, así como en la Delegación Coahuila de SEMARNAT. Ha representado a México en diversos foros internacionales, entre ellos el SWYL Program y la Tokyo Conference, organizados por el Gobierno de Japón. Se desempeñó como Director Operativo de COPERES y Presidente de la Representación Coahuila de la Asociación Mexicana de Urbanistas. Es catedrático a nivel Licenciatura y Posgrado en instituciones como la Universidad Autónoma de Coahuila y la Universidad Iberoamericana.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM