Competitividad: clave para el desarrollo futuro
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Ser competitivos debe ser un objetivo fundamental en la hoja de ruta de cualquier gobierno, de cualquier orden. Y una vez que el objetivo se logra, la tarea es mantenerse ahí
La competitividad, en términos de las posibilidades de desarrollo de las ciudades, los estados y los países, debe ser uno de los criterios que rijan el diseño e implementación de políticas públicas. Porque la competitividad no se construye solamente desde la iniciativa privada, sino que tiene un componente relevante de trabajo gubernamental.
Esto es así porque ser más –o menos– competitivos determina la probabilidad que una zona geográfica tiene para atraer inversiones, lo cual redunda en la generación de empleos, que a su vez se traduce en la posibilidad de impulsar el desarrollo y el progreso para la comunidad.
Y para lograr lo anterior no basta un buen discurso ni la manifestación reiterada de buenas intenciones. Además de eso, el desempeño del aparato gubernamental debe establecer condiciones que generen confianza, uno de los bienes más complicados de producir y mantener.
Tener claro lo anterior es indispensable para dimensionar el valor que para Coahuila tiene el hecho de que tres de sus principales zonas urbanas hayan sido incluidas en la más reciente edición del Índice de Competitividad Urbana, que elabora el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), como parte de las 13 zonas metropolitanas del país que se encuentran en el segmento de competitividad “alta”.
Saltillo, en el segmento de ciudades con más de un millón de habitantes; la zona metropolitana integrada por los municipios de Monclova y Frontera, en el rango de 250 mil a medio millón de habitantes; y Piedras Negras, en el segmento de menos de 250 mil, son las poblaciones mejor ubicadas en este ranking, cuyo prestigio se encuentra fuera de discusión a estas alturas.
Adicionalmente, la región de La Laguna se ubica dentro de las zonas metropolitanas de competitividad “media alta”, en el segmento poblacional de más de un millón de habitantes. Esto implica que todas las zonas urbanas de mayor densidad poblacional de Coahuila aparecen en el citado ranking en una posición adecuada.
Se trata, sin duda alguna, de un resultado muy positivo para Coahuila que, a los ojos de los inversionistas, dice mucho más que cualquier campaña de promoción institucional. Coahuila es, en este sentido, uno de los estados más competitivos del país.
Es importante siempre matizar estos resultados señalando que se trata de números gruesos, es decir, de la calificación global obtenida por las distintas zonas metropolitanas a partir de la medición de su desempeño en media docena de subíndices.
Y es importante hacerlo porque el lugar de honor en el podio no es algo que se conquiste de una vez y para siempre. Contrario a ello, lo que hay que hacer es perseverar en el mantenimiento de las variables que han sido bien evaluadas y corregir aquello que hace falta allí donde la evaluación no es todo lo buena que pudiera ser.
Hay que congratularse por el resultado obtenido, sí, pero también disponerse a trabajar desde ahora para sostenerlo.