Conciliar gustos contra costos; he ahí el dilema de la vida

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Opinión
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Plácido Garza DETONA En esa historia, cuatro mujeres compiten por el mismo “partidazo”, conocido como “El MORENO”

¿Les platico? ¡Arre!

Eran amigas, pero dejaron de serlo al confrontarse unas a las otras en un inesperado debate que resultó muy atractivo para el público.

La escena transcurre en la casa de una de ellas, la viuda “traicionada”, la única que se casó con el “partidazo” MORENO al que también querían sus tres amigas, de diferente forma cada una, pero lo querían.

1. A una de esas mujeres, a quienes había conocido fuera del tálamo nupcial, EL MORENO la hacía reír y divertirse. Ella decía que una mujer tiene la edad -no cronológica, sino intelectual- del hombre que la procura. Era la más libertina, aunque yo diría que era la más libre pensadora, y estaba casada con un hombre de otro partido, el PRI.

$!Escenas de la obra de teatro, ”Mujeres: Cenizas de la traición”.

2. La segunda de las amigas -también casada, pero con uno del PVEM- resentía los celos del “partidazo” MORENO, pero en cambio, disfrutaba las pláticas profundas que sostenía con él, que la paseaba por todos lados.

3. Con la tercera, el “partidazo” MORENO había tenido un hijo. Era la más puritana, casi beata de catecismo; desconfiada diamadre de todo, pues no soltaba su bolso ni para ir al baño; era pesimista; rayaba en la esquizofrenia y disimulaba muy bien sus devaneos con el “partidazo”, pues hasta se había mudado de ciudad para aligerar las sospechas, obvio decir que estaba casada con uno del PAN-Yunque-VIX.

4. Y a la esposa, el partidazo mORENO no la hacía reír, ni la paseaba ni la enamoraba, ni platicaba profundamente con ella, pero en sus ratos libres o de ocio... le había engendrado dos crías, así como no queriendo la cosa. Ella era de afiliación emecista.

$!Balbina Sada y Veva Cuervo, en los extremos. Dubelza Moreno y Betty Rodríguez, al centro.

Entonces, cuando murió, el “partidazo” dejó a una viuda oficial y a tres extra oficiales.

En su honor, el sillón donde se sentaba permanecía vacío, aunque faltara lugar cuando llegaban las visitas.

Una urna con sus cenizas adornaba como centro de mesa, la sala de la sede matrimonial, que parecía una sucursal del Palacio Nacional o del de Palenque. Recuerden, el marido muerto era MORENO.

En el fondo, la viuda oficial estaba enterada de los devaneos del “partidazo” MORENO y como parte del plan, se le ocurrió organizar una velada en su casa a la que invito a sus tres amigas.

La escena es deliciosa, ver llegar una a una a las viudas extra oficiales fingiendo no saber que la anfitriona está completamente enterada de sus relaciones con el “partidazo”.

Cada una acude en su rol oficial, como amigas de la viuda, quien las trata con diplomacia, cortesía y política, pero en fono, esconde un malsano cinismo. Al fin y al cabo, buena exponente de las lides políticas era ella.

$!El público disfruto el debate.

en el más puro estilo de cómo se las gastan los políticos hoy en día, ella las hace sentir bien y esconde muy bien -en el fondo -del cajón- su secreto acerca de cada una de ellas.

- Al la primera, la más sexi y desbaratada, le elogia su físico, su porte, sus estiramientos faciales, su mundo, y de pronto, de sopetón, se la suelta: “Fuiste confidente política de mi marido el ´partidazo´ MORENO y antes de que lo niegues, aquí están las cartas que encontré en su escritorio cuando después de su muerte quise deshacerme de todo eso”. “Me arrepiento”, le dice la aludida, “pero no del todo, porque te hice un favor. Yo le daba lo que tú le negabas. Deberías de estarme agradecida. Fui su confidente cuando necesitaba que alguien lo oyera en sus epopeyas de negocio y de política, ya vez que siempre iba para arriba y tú con tus cosas”.

- Toca el turno a la segunda, que se había unido a la viuda en el reclamo a la primera. “¡Cómo te atreviste a meterte con el ¨partidazo´ MORENO si estaba casada con nuestra amiga?” La sonrisa de la viuda presagiaba algo grande.

- De pronto, se dirige hacia ella y abriendo un cajón, le dice: “De ti no tengo cartas, pero tengo fotos, mira todas estas donde acompañaste a mi marido en su juegos políticos. Eras su asistente y confidente para esas lides, mientas a mí me relegaba a la cocina y otras cuitas de la casa”. La segunda reaccionó avergonzada igual que la primera, pero le dijo a la viuda que ella misma había provocado eso, al no darle juego a la inteligencia de su marido, el “partidazo”.

Finalmente, toco el tuno a la tercera amiga, la beata esquizofréniza, la que desconfiaba de todo, la apologista de la desgracia, la que no dejaba de persignare ante el desmadre que ocurría a su alrededor. La que se quería morir de todo.

La viuda se dirige hacia el mismo cajón de las revelaciones. Extrae un sobre, lo abre y lo lee para que todas la escuchen. Esta es una prueba de ADN que demuestra que tu hijo no lo procreaste con tu marido, sino con el mío, el “partidazo” MORENO.

Y se cayó la escena.

Bueno, todavía faltaba un acto más: La viuda toma la urna donde supuestamente estaban las cenizas del “partidazo” MORENO. La abre y todas descubren que está vacío.

Luego sentencia lo siguiente:

”Las cenizas del ´partidazo´, de mi marido el MORENO, las dividí en tres. En estos momentos van dirigidas a los maridos de cada una de ustedes, con una breve reseña de su traición a los postulados políticos, del PAN, del MC, del PRI, a los que pertenecen los partidos, sus medias naranjas.

A ver como les va”.

Cae el telón y se apagan las luces.

Les acabo de narrar lo que vi en la obra de teatro, ”Mujeres: Cenizas de la traición”, ¿o qué creían ustedes que les estaba platicando?

Nominado a los Premios 2019 “Maria Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY; “SIP, Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de Periodismo”. Es miembro de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información a empresas y gobiernos de varios países. Escribe diariamente su columna “IRREVERENTE” para prensa y TV en más de 40 medios nacionales y extranjeros. Maestro en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras, de distinguidos comunicadores. Como montañista, ha conquistado las cumbres más altas de América.

El 29 de septiembre de 2022, Plácido Garza fue incluido en la Enciclopedia de la Literatura en México por su libro “Irreverente” con más de un millón de copias vendidas, donde se le destaca en la reseña como “disparador incansable de ideas, algunas provocadoras, otras, lapidarias”. Es reconocido por su tono fresco y mordaz de crítica política y social, así como una viva expresión de la lengua y la cultura mexicana, mezcla antagónica generada por la proximidad con Estados Unidos.

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