Crisis demográfica en México: ‘La familia pequeña vive mejor’

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Opinión
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Ahora tocará vivir la vejez con poca familia o en la plenitud de la soledad, con sistemas de pensiones que se encaminan a la quiebra

Retomo un tema que he querido comentar, pero me ha sido imposible ante la ofensiva inquisitorial del sistema de in-justicia penal que impera en México, tanto a nivel federal como estatal. Como dudo que en el corto plazo vaya a transformarse lo que no ha cambiado en más de un siglo, pongo el asunto en pausa para comentar este otro tema.

Fue la portada de VANGUARDIA del 20 de junio del año en curso. Advirtió sobre la drástica caída de la matrícula escolar en Coahuila. “En dos ciclos escolares se perdieron casi 24 mil alumnos”, dice la nota, al señalar que se pasó de 128 mil 475 en 2018 a 104 mil 823 en 2025. El efecto se resiente particularmente en el nivel preescolar.

https://vanguardia.com.mx/opinion/caso-ruffo-poner-las-barbas-a-remojar-EM22485735

Los pocos políticos que opinaron sobre el tema, ahí está la primera tragedia, a su estilo, se arrancaron en tercera culpando a sus adversarios políticos. La pereza y la mezquindad los inhiben de rascarle un poquito al asunto, de leer e investigar, de buscar las verdaderas causas detrás de este fenómeno. Por un lado, está la injusticia social que se vive en muchas colonias populares del estado, a la cual se suma el creciente desempleo. Por el otro, está el desplome de la natalidad a nivel mundial. Ya no nace el número de niños indispensable para garantizar el reemplazo de la población. Aunado a ello, los seres humanos tendemos a vivir más tiempo. Y en México las pensiones no están aseguradas. ¿Quién pagará los platos rotos? Nosotros: usted y yo.

Vayamos primero a la injusticia social. Para nadie es una sorpresa la alarmante cantidad de niños que permanecen solos en sus casas durante el día, mientras sus padres se ven obligados a trabajar largas jornadas laborales en lugares retirados. Si el papá y la mamá se van antes de que salga el sol y regresan tarde, ¿quién los lleva a la escuela?, ¿quién los recoge y quién los cuida? Sin duda buscan apoyo familiar o se ven obligados a tomar medidas drásticas como esta, dependiendo de su desesperación económica.

A esto debemos añadir el creciente desempleo en el estado. La educación pública, laica y gratuita será todo lo que usted quiera, pero gratuita no es. La situación se convierte entonces en un asunto de prioridades y los programas socialistas de la clase política mexicana nunca alcanzarán para cubrir las necesidades de todos los mexicanos que se encuentran en esta situación.

Vayamos ahora a la crisis poblacional. En 1970, el profesor de Stanford Paul Ehrlich publicó un libro famoso, “La Bomba Demográfica”, en el que describía un futuro desastroso para la humanidad: “La batalla por alimentar a toda la humanidad ha terminado. En las décadas de 1970 y 1980, cientos de millones de personas morirán de hambre, a pesar de cualquier programa de emergencia que se emprenda ahora”. Esa predicción resultó ser totalmente errónea.

Nicholas Eberstadt, investigador del American Enterprise Institute, explica que nos dirigimos precisamente hacia el problema opuesto: la falta de población suficiente: “Desde hace décadas, muchos países han sido incapaces de mantener una tasa de natalidad que garantice el reemplazo generacional; entre ellos figuran naciones de Europa Occidental, Corea del Sur, Japón y, lo que resulta más alarmante, China. Las repercusiones sociales y estructurales de este fenómeno son enormes”.

En México, la población total del país todavía no disminuye. Pasamos de 112.3 millones de habitantes en 2010 a alrededor de 126 millones en 2020. Lo que se está reduciendo aceleradamente es la base de la pirámide demográfica: nacen menos mexicanos, disminuyen los grupos infantiles y crece proporcionalmente la población adulta y de la tercera edad. En 2015 se registraron aproximadamente 2 millones 353 mil nacimientos. Para 2024, la cifra había caído a un millón 672 mil. En menos de una década, México dejó de registrar alrededor de 681 mil nacimientos anuales. La reducción fue cercana al 29 por ciento. En 2018, las mujeres mexicanas tenían, en promedio, 2.07 hijos; para 2023, el indicador descendió a 1.60. En las zonas urbanas era todavía menor: alrededor de 1.44 hijos por mujer.

No estamos hablando de una variación menor ni de una circunstancia temporal, sino ante una transformación demográfica que tendrá consecuencias económicas, educativas, laborales, fiscales y sociales durante las próximas décadas. El nivel de reemplazo generacional se encuentra aproximadamente en 2.1 hijos por mujer. Debajo de esa cifra, cada generación comienza a ser más pequeña que la anterior, salvo que la disminución sea compensada mediante la migración.

https://vanguardia.com.mx/coahuila/coahuila-desplome-en-preescolar-lleva-a-educacion-basica-a-su-matricula-mas-baja-en-ocho-anos-AE21523210

China impuso durante décadas la política de un solo hijo; hoy está dando marcha atrás. India fue, desde 1952, el primer país en establecer un programa nacional de planificación familiar. México cruzó silenciosamente una frontera histórica. Durante décadas, los gobiernos mexicanos se preocuparon por controlar el crecimiento poblacional; crearon el Consejo Nacional de Población en 1974 y difundieron campañas como “La familia pequeña vive mejor” y “Vámonos haciendo menos”. Estados Unidos nunca impuso límites al número de hijos, pero desde 1970 financió servicios voluntarios de planificación familiar mediante programas federales.

Si el número de niños que nacen se encuentra en un mínimo histórico, la consecuencia lógica es que las inscripciones en preescolar irán a la baja. “La familia pequeña vive mejor”, decían. Ahora tocará vivir la vejez con poca familia o en la plenitud de la soledad, con sistemas de pensiones que se encaminan a la quiebra y que tendrán que sostenerse con más impuestos o más deuda.

Facebook: Chuy Ramírez

Columna: Regresando a las Fuentes

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