Cuando nos sentimos atorados y pesados sugiero contemplar cambios que renueven lo anterior sin cambiar lo que no estamos listos para cambiar

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Opinión
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He estado viendo una serie (y no me importa si piensan que veo demasiada televisión) en la cual unas personas remodelan y renuevan edificios (casas y de otro tipo) para que sean de nuevo útiles y bellos. Eso de tomar espacios que requieren atención pero que tienen posibilidades es algo que le aprendí a mi padre biológico, y es algo que he aplicado a mi vida y a mis espacios con frecuencia. Tantas cosas que cambiamos en la vida sin desechar por completo lo anterior. Un gran ejemplo de eso es el cambio en nuestro sistema de creencias. Mientras nos damos cuenta de que tenemos creencias que ya no nos sirven, sabemos que cambiarlas no hace que perdamos el quienes somos, no de fondo. Soy la misma persona con cabello corto platinado que soy cuando me rapo completamente. Mientras es verdad que yo adolescente no era igual que yo adulto mayor, los cambios siguen el patrón de crecimiento y madurez natural. Al probar cosas nuevas no cambio quien soy sino que amplío la gama de posibilidades que existen más allá de las limitaciones de mi rigidez. Veo que mi casa tiene posibilidades y veo que yo también tengo. Tú también tienes. ¿Qué te haría sentir más útil y bello? Útil no es una palabra agradable en esta aplicación. Podríamos decir vivo. A veces son pequeños detalles y a veces son grandes cambios, dependiendo de nuestras necesidades y posibilidades. Yo sé que a veces algo muy sencillo puede hacer suficiente diferencia para motivarnos y cambiar la manera en que vemos la vida por un buen rato.

El ejercicio es simple, mirar una situación (el guardarropa, la sala, el jardín, un platillo, el cabello, el horario, lo que comemos, cómo pasamos el domingo...) e imaginar un cambio que puedes hacer y aceptar. De allí en adelante ir haciendo un hábito de esta dinámica, tal vez aceptando cambios mayores poco a poco. El cuestionamiento dentro de este proceso es, ¿qué creencia puedo dejar de lado para explorar algo más? Me recuerda al momento en que mis hijos y yo optamos por cenas de navidad divertidas en vez del pavo tradicional. Sándwiches gourmet. Hot dogs gourmet. Haz tu propia pizza. Y así...

Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

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