Dar y recibir; y las complicaciones incluidas
COMPARTIR
Hoy leí, “Lo hice por amor. No me debes nada”. “Pues, claro,” dije. Luego mi mente entró en shock. Y, ¿cuándo alguien hace algo por mí y siento que le debo, o que no debía ser así, que no tendría yo que necesitar ni aceptar? Entonces, declaro que el tema de dar y recibir, en mí, está todo menos que resuelto. Y, además, le agrego una serie de complicaciones.
Entre más me dan, más devuelvo. Así nos vamos seduciendo, ¿no? Mensajes, atenciones...vamos intercambiando, o así parece, hasta que ya no es así. Y de ninguna manera creo, como dicen algunas corrientes, que el dar y el recibir en una relación (de amistad o de pareja) llega a ser equilibrado. En general estoy muy dispuesta a ayudar a otros y luego leo que, si doy en exceso o recibo en exceso, se genera un desequilibrio que pone en peligro las relaciones. Y también que no debo dar más de lo que el otro puede recibir ni más de lo que tengo para dar. Una de tantas complicaciones.
Recibir, para mí y para muchos, es más incómodo que dar. Si me dan algo lo devuelvo y si puedo, devuelvo más. Pero al dar más de lo que recibo empequeñezco al otro (dicen), y allí no va a haber relación de iguales. ¡Ah! Luego habrá que considerar si realmente lo hago sin la expectativa de recibir lo mismo, lo cual es otro tema por completo.
Encontré una pista: En una relación que funciona, yo doy y el otro recibe y agradece, y lo que yo recibo, para mí, compensa lo que he dado, no porque sea igual o de igual valor, sino porque es algo que quiero.
Con razón...