De mañaneras...

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Opinión
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Desde que se instaló la 4T en nuestro país, las mañaneras no han parado, todos los días como, lo estableció el régimen, salen a decir a los mexicanos que las ven, que el país es la antesala del paraíso. Yo siento que me mientan la madre cuando me entero de lo que ahí se pregona. Tuvimos guerras para deshacernos de autocracias, de dictaduras, durante los siglos XIX y XX y ahora en el XXI, viento en popa a toda vela, como dicen los versos de Manrique, se nos viene la cuarta y pega duro, como cuarta precisamente.

Deja lecciones que a un número de mexicanos les vale chetos, como dice mi amiga Lichita. No es nada encomiable la forma en la que se gobierna, nunca el odio y el separatismo han generado comunidad, sino todo lo contrario. Existen políticos que gobiernan para solventar problemas. Hay otros que solo para ganar elecciones. Y hay otros que solo lo hacen para que alguno de sus esbirros escriba sus memorias. Su obsesión estriba no en administrar al país sino en solventar su paso por el gobierno. El que hoy tiene México es de esta catadura. La Historia, así, con mayúsculas, la escriben ahí y así. Se levantan por la mañana preguntándole a su espejito quien es la más fregona, tú, tú, les dice, y deliran y sonríen, y así llegan al pódium a repetir la cantinela de que todo está a pedir de boca desde que el poder pasó a las garr... perdón, a sus manos. Y sueñan con esa HISTORIA que en el futuro hablará de sus glorias. Nomás que se les olvida que la Historia es con mucho, menos dócil que un aquelarre de vivas y de aplausos. La Historia se escribe con tinta imborrable y sin tanta propaganda.

https://vanguardia.com.mx/opinion/estimado-ernesto-KG22538507

El poder tiene un defectote, siempre se acaba. Todos lo traicionan, antes o después. El contrato con el Palacio de Gobierno que está en el Zócalo no es por tiempo indefinido. Hasta don Porfirio Díaz se fue, y vaya que él estaba bien aquerenciado con el poder. Y es fecha que no vuelve, continúan sus restos en el panteón francés en un sencillo mausoleo. La diferencia entre el ejercicio del poder no lo subraya el tiempo de permanencia, sino lo que dejan cuando se van.

Un gobernante puede traer un cortejo de escoltas, de coches oficiales, vallas y todo lo que usted y yo vemos y hemos visto. Puede asimismo hacerse de una runfla de asesores, de expertos en fabricar titulares. Sus comparecencias hasta parecen de coreografía. Así de deleznable es el ansia del poder, del que todos los aplaudan y les endulcen la oreja diciéndoles que son lo non plus ultra. Lo cierto es que mientras más se aleje el político de la calle, más piso pierde. Ahí inicia su debacle. Se fabrican y les fabrican una realidad distinta. Ya no hay contacto, y no se hace política con los representados. Las decisiones se toman en una oficina climatizada. Les importa un carajo lo que esté sucediendo allá afuera. Y al que respinga lo espantan, y si no entiende le fabrican un delito y lo meten en la cárcel.

Luego viene la fatuidad de los discursos que parece que los redactan en abstracto, muchas ínfulas, muchas citas, mucha “transformación”. Pero están huecas, carecen de contenido, pero que importa, al cabo que la raza ni le entiende y los que sí le entienden y por eso no están de acuerdo, pues son una minoría.

México necesita estadistas, no mercanchifles diciendo cosas que ni ellos mismos comprenden. Churchill levantó a su pueblo en los momentos más aciagos de la Segunda Guerra Mundial. Y aquí en nuestro país, tenemos otro estadista, Felipe Calderón Hinojosa. Reconocido más en el extranjero que en su propio país. Dicta conferencias en las universidades de casa y allende los mares. Con él se podrá no estar de acuerdo en algunas de sus posturas, pero sí tenía una visión de Estado reconocible.

Hay una diferencia enorme entre ser político a secas y estadista. Al político le interesa solo lo superficial, al estadista construir una herencia que trascienda y que esté arraigada en la realidad de la nación. La Historia no la escribe jamás el protagonista, sino los ciudadanos, los destinatarios naturales a quienes les sirve.

https://vanguardia.com.mx/opinion/el-cumpleanos-de-saltillo-es-hoy-AE22404316

Tenemos mucho camino que andar, la pregunta es si seremos capaces de redireccionar este país. Hoy día es esencial actuar, iniciar con uno mismo, haciendo BIEN lo que nos toque, no sacándole la vuelta. La suma de esfuerzos es la que da frutos, es la que trasciende, es la que alimenta la solidaridad y hermana a las naciones. No perdamos de vista esto. Se trata de abonar a favor de la patria, se trata del bien común.

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Columna: Dómina. Nacida en Acapulco, Guerrero, Licenciada en Derecho por la UNAM. Representante ante el Consejo Local del Instituto Federal Electoral en Coahuila para los procesos electorales.

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