De pensamientos nocturnos, árboles genealógicos, ansiedades, preocupaciones, noticias, y conciencias tranquilas...

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Opinión
/ 1 febrero 2024

¿Qué se hace en esas noches en que una idea interrumpe la intención de dormir? Les ha pasado ¿no? Ese pensamiento se convierte en otro, y otro, y otro. Pasan minutos y horas a veces, sin que los pensamientos sean importantes en realidad. Dudas, problemas, soluciones, cuestionamientos... Las sombras del día y de la vida.

Me pregunto si esas cosas que a veces logran mantenernos despiertos en las noches son distractores que nos salvan de los problemas reales, de lo que tendríamos que estar solucionando. Entonces hoy he lavado los trastes pendientes, he recogido la casa, pedí el mandado, almorcé y comí. Me falta aún doblar ropa limpia.

Mientras tanto, veo una serie y leo publicaciones sobre estudiantes universitarios que interrumpen el flujo de tráfico. No es un día normal. Es un día casi libre. Los días libres son como las noches sin dormir. Pensamientos entre vueltas, o en quietud. O la sensación de no saber a ciencia cierta qué toca hacer.

Nos cuesta trabajo a muchos de nosotros el no hacer nada. Nos desesperamos porque estamos convencidos de que, si no hacemos algo, las cosas fallarán irremediablemente. La verdad es que a veces fallan porque hicimos demasiado o actuamos cuando lo que tocaba era esperar. O hacer algo distinto. En estos momentos mi hijo está investigando su árbol genealógico. Es una manera de ocuparse en algo que le interesa y distraerse de la preocupación de cosas que en este momento no puede resolver. Lo que hay que resolver, se resolverá, pero no en este momento. Y así vuelvo a esas noches en las que aparecen pensamientos e ideas que no tienen más propósito que inquietarnos.

¿Hay algo que podemos hacer cuando nos asaltan pensamientos, así en la noche? No sé. Eventualmente la mayoría de nosotros nos quedamos dormidos, con el resultado común de la desvelada, la ansiedad, y el dolor de cabeza del día siguiente, algo así como una cruda sin la fiesta. Dicen que quien tiene la conciencia tranquila, duerme bien. Y ¿cómo se tranquiliza la conciencia?

Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

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