Desde mi pequeña esquina del mundo...
Plácido Garza DETONA Reflexiones acerca de lo que asoma a nuestros ojos
¿Les platico? ¡Arre!
No hay forma educada de decir ciertas cosas. Esto lo saben muy bien los que -diciéndose antes mis “amigos”- ya no lo son.
El Percherón asegura que ando todo el día con la misma ropa con que duermo.
Eso no es cierto: los jeans me los pongo nada más cuando estoy despierto y casi nadie hace que me los quite, por más encumbrados que sean los comensales, el evento, la ocasión o con quienes me reúno.
Cuando el Dios de Spinoza me llame a cuentas, he dictado ya mis instrucciones:
1.-
- Que me despidan con mi himno, cantado una y otra y otra vez... por Neil Diamond: “Forever in blue jeans”. (“La miel es dulce, pero no es nada comparada con las delicias de mi chica...”)
2.-
- Labrar una lapidita con la letra de esta evocadora canción.
- Que se la quede la persona que más me quiera a pesar de ser como soy, y cuando se vaya ella también al infinito, que la cante allá conmigo una y otra y otra vez...
3.-
- Tirar mis cenizas en la cumbre de la M, en la Sierra Madre Oriental.
4.-
- Irme al más allá con mis eternos pantalones de mezclilla bien puestos y con una gorra de DETONA INSURGENTE.
Creo que es más fácil sobrevivir en pareja que solo.
Como buen perro de la calle, agradezco todo lo que recibo y soy de bajo mantenimiento; necesito muy poquito para vivir, solo amor o cuando menos un abrazo.
- De repente se me olvida comer y duermo menos de lo indispensable.
- No soy rencoroso. No me canso de perdonar cuando alguien me hiere.
- Si la riego, si me equivoco, me arrepiento, perdono, y me encantaría que hicieran lo mismo conmigo.
- Mi vida es lo que mis pensamientos hacen de ella. Bueno, también lo que logran mis acciones y lo que no hacen mis omisiones.
- Soy bueno para hacer mandados y muy malo para pedirlos.
- Busco la incertidumbre, pues detrás de ella se esconden el aprendizaje y el conocimiento. Por la misma razón, me gusta alimentar mis propias dudas.
- No creo en los milagros ni en los magos, por eso, cuando alguien dice “vamos a hacer magia”, lo corro brutalmente de mi vista, pues la prestidigitación es para el circo, no para el mundo del trabajo y menos para el gobierno.
- Cuando alguien de mi equipo se queja por el exceso de trabajo, le pregunto: “¿Se te hace mucho? ¿crees que estoy abusando?” Y si responde afirmativamente le digo: “Pues anótale, porque ahí te van estos otros pendientes”.
- Me considero diletante en muchos temas, muchos más de los que domino, pero soy despiadadamente estudioso de lo que no sé.
- De lo que más conozco, es de lo que menos me gusta.
- Soy excesivamente torpe para los trabajos manuales y como buen zurdo dominante, siempre pregunto para qué lado se afloja un foco.
- Por lo tanto, me considero una nulidad como “handyman”, lo cual sé que en un hombre, es decepcionante para la mujer.
- Hay cosas que no las hago porque no sé, porque no quiero, porque no me gustan ni puedo ni se me antoja aprender a hacerlas.
- Tengo malos pensamientos y lo que me salva contra otros que también los tienen, es que yo lo admito y los demás, no.
- Nada es definitivo ni absoluto, ni siquiera la luz ni la oscuridad.
- Me quedo, NO con lo que se lleva la gente, sino con lo que me deja.
- Aunque la Luna es mi tercera madre -la segunda fue mi abuela la alcaldesa- no le pido que esté conmigo todo el tiempo. Si no puedo convencerla de que me abrace toda la noche, mucho menos en el día.
-Busco tener ojos hasta en la nuca y como no lo consigo, multiplico el ángulo visual de los únicos que tengo al frente.
- Muchos preguntan cómo se me ocurre lo que hago y lo que escribo. Pero en realidad lo que quieren saber es por qué a ellos no se les ocurre.
- Mi trabajo es sospechar, observar y preguntar.
- Nunca dejo de sorprenderme. Nunca.
- Nunca dejo de correr riesgos, nunca.
- Estoy convencido de que la base del conocimiento y de la visión, es desarrollar una habilidad para preguntar. Por eso, soy el más implacable preguntón de la Comarca.