Desigualdad fiscal, buena tarea para los especialistas

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Opinión
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Es evidente que la recaudación tributaria, incluso con la suma de los ingresos no tributarios, ha sido históricamente insuficiente para financiar el gasto público

Poco antes de que terminara el siglo pasado, en 1999, el Colegio Nacional de Economistas planteó un proyecto en el que participamos, entre otros, la maestra Ifigenia Martínez, Horacio Sobarzo, Fausto Hernández Trillo y Dionisio Meade. Vale la pena mencionar la inquietud que teníamos sobre la naturaleza de los impuestos indirectos. Desde entonces era evidente que el tema que definiría el ritmo de la política económica para los próximos años era el fiscal o hacendario.

Estaba claro que tanto los impuestos directos como los indirectos, así como el fortalecimiento de la coordinación fiscal, eran fundamentales.

https://vanguardia.com.mx/opinion/importancia-de-los-impuestos-locales-CM20862617

Ya se observaba que tanto el gasto como el ingreso en nuestro país eran de los más bajos del mundo. Es evidente que la recaudación tributaria, incluso con la suma de los ingresos no tributarios, ha sido históricamente insuficiente para financiar el gasto público y que existen muchas limitaciones en materia de infraestructura, gasto educativo y salud, entre otros temas.

El tema sigue pendiente porque en los procesos de transición la reforma hacendaria, en su vertiente tributaria, tiene una función rectora fundamental: las finanzas públicas son el principal instrumento para que los gobiernos en todo el mundo influyan sobre la utilidad económica y definan su estilo de desarrollo, y así, a través de una estructura fiscal sólida, puedan respaldar a productores nacionales y disminuir los niveles de pobreza y desigualdad.

El ámbito de las finanzas públicas abarca el ingreso y el gasto. En el primero, los impuestos son el mejor instrumento para financiar el gasto público y constituyen la principal fuente de recursos de los gobiernos, por encima de los ingresos no tributarios o de aquellos provenientes del endeudamiento externo.

Además de su naturaleza recaudatoria, los impuestos cumplen funciones extrafiscales cada vez más importantes, vinculadas con la inversión, el ahorro, el consumo, el desarrollo regional, una mejor distribución del ingreso, etcétera. En un modelo federal como el nuestro, los impuestos son recaudados por los tres órdenes de gobierno, en una división de competencias y responsabilidades de gasto que ha evolucionado con la existencia del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal.

Igual que en la mayor parte de los países federales, el gobierno central posee la mayor eficiencia recaudatoria debido al control centralizado de las obligaciones fiscales de los contribuyentes, y con el fin de compensar fiscalmente a los estados con las participaciones y apoyar a aquellos con menores posibilidades de tener una recaudación más relevante.

Sin embargo, durante muchos años la recaudación tributaria fue insuficiente para financiar con oportunidad y holgura el gasto público, como lo demuestra la inevitable evolución de la deuda pública. Por ello, la reforma fiscal ha ocupado un lugar central en la agenda de temas pendientes.

Antes de terminar el siglo pasado, de acuerdo con The Economist, la relación gasto/PIB para México era del 24 por ciento, lo que contrastaba desde entonces con el 47 por ciento promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y resultaba inferior a la de Estados Unidos, Canadá, Japón, Suecia y España, entre otros.

https://vanguardia.com.mx/opinion/politicas-publicas-adecuadas-y-politica-fiscal-i-CF20705531

Es interesante el cuestionamiento que señala Jeremy Rifkin en su libro “El fin del trabajo”: “La principal desventaja del IVA es su naturaleza regresiva. Un impuesto sobre los productos vendidos afecta de manera desproporcionada a los grupos de menos poder adquisitivo y de menores ingresos, en especial si se aplica sobre productos básicos, como pueden ser los de alimentación, ropa, vivienda y cuidados médicos (...).

“También aplica mayores cargas impositivas sobre los pequeños negocios que son menos capaces de amortizar sus costos”. En suma, la desigualdad fiscal es buena tarea para los especialistas.

brunodavidpau@yahoo.com.mx

David Rogelio Colmenares Páramo egresó de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1974 y de la Maestría en Juicio Oral y Proceso Penal Acusatorio por el Instituto Nacional de Ciencias Penales en 2024.

Actualmente es profesor Titular de las materias Política Económica, Economía del Sector Público y Finanzas Estatales en la Facultad de Economía de la UNAM, desde 1978. En 2018 fue nombrado Auditor Superior de la Federación por unanimidad de todas las fuerzas políticas en el H. Congreso de la Unión para el periodo 2018-2026. De 2023-2028 fue nombrado Secretario Ejecutivo de la Organización Latinoamericana y del Caribe de Entidades Fiscalizadoras Superiores (OLACEFS) y junto a EFS de Perú es miembro pleno del Comité Directivo de la Organización Internacional de Entidades Fiscalizadoras Superiores (INTOSAI).

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