Importancia de los impuestos locales
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Será importante reforzar el impuesto predial, a través de los canales correspondientes, la recaudación del impuesto predial para potenciar los ingresos propios
El predial es el impuesto local por excelencia. Sin embargo, dadas las condiciones socioeconómicas e históricas de nuestros municipios y localidades, no siempre es potencialmente eficiente. A pesar de ello, se trata del impuesto más relevante debido a la estructura de la desigualdad municipal.
Hagamos un recuento: con la reforma constitucional al artículo 115, a partir de 1984 se determinó la naturaleza municipal de la recaudación del impuesto predial.
En las cuatro reuniones realizadas para concretar y consensar las reformas, los presidentes municipales que participaron en el tema de ingresos manifestaron una preocupación recurrente: ¿qué pasaría al intentar cobrar este impuesto a su compadre, a su primo o a su vecino? Recuerdo que esto era una inquietud en Quintana Roo hace muchos años, porque se decía que había gente de “mucho dinero y poder político”.
Por ejemplo, en la década de los noventa promoví en Oaxaca una reforma para incrementar la recaudación del predial con el fin de “jugar con eficiencia” en el nuevo sistema de distribución de participaciones, aprobado a finales de 1990 por la Comisión Permanente. La reforma operaba en dos sentidos: uno, cobrando lo que la precaria y desactualizada base catastral determinaba, y dos, revisando los valores catastrales para acercarlos cada vez más a la realidad.
La fórmula del Fondo de Fomento Municipal (FFM), que funciona desde 1991, ha vinculado la dinámica recaudatoria del predial y el agua con la de distribución de dichos recursos. Durante mi gestión como secretario de Finanzas en Oaxaca, hicimos un gran esfuerzo en ambos sentidos; no obstante, en cada actuación que hacíamos, el tesorero municipal de la capital descontaba al contribuyente la mitad por lo menos.
¿Qué se hizo? Establecer convenios de colaboración para que el gobierno estatal lo cobrara. El resultado fue que en 1991, respecto de 1990, el incremento fue mayor al 1000 por ciento, a pesar de que se bajaron las tasas, pero se amplió la base.
Esto se reflejó en el coeficiente del FFM: por cada peso adicional recaudado, Oaxaca recibió tres mediante el crecimiento de su factor de participaciones. Pero eso duró poco con el cambio de gobierno.
El estímulo funcionó hasta 1998, cuando se creó el Fortamun, con un monto de recursos que superaba en 2.5 veces al FFM, el cual se les pagaba sólo por el número de habitantes. Por supuesto que hay municipios que sí cumplen con su responsabilidad, pero son los menos.
Podemos decir que, en la coyuntura, será importante reforzar, a través de los canales correspondientes, la recaudación del impuesto predial para potenciar los ingresos propios. Estos recursos deberán ser revisados y, si se da el caso, sancionados por los congresos locales. La realidad obliga a ser eficientes en esta materia.
En la Coordinación Fiscal, entre lo que facturan los municipios y lo que efectivamente cobran, hay una diferencia; aun sin reformas en el catastro, cerrar esa brecha sería suficiente para casi duplicar el monto de lo recaudado. En algún momento, el gobernador de Sonora me planteó que la situación se debía a que nosotros contábamos con un sistema que él llamaba “padrotismo fiscal”.
En ese sentido, el Catastro, el Registro Público de la Propiedad y los derechos de agua forman parte de un programa que siempre ha sido preocupación de la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales (CPFF), por lo menos en los tiempos en que afortunadamente me ha tocado participar en ella. Siempre creo que tenemos pendiente la revisión y el cobro de este impuesto tan relevante, así como la necesidad de fortalecer a los municipios con el apoyo de los estados mediante una colaboración administrativa que fortalezca la recaudación local del impuesto predial.