Día de Muertos: una tradición imborrable

+Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

“En el recuerdo vive quien nunca se olvida”: Anónimo.

En la memoria de mi corazón guardo todo lo que viví en mi infancia al lado de mi madre. Son recuerdos bellos que me enternecen, vivencias que agradezco y agradeceré hasta siempre. La tradición del Día de Muertos me decía mi madre que era para rendir homenaje a los seres queridos que se han ido. Empezaba el ritual desde el día 30 de octubre con la puesta de un altar en el que mi madre colocaba el clásico pan de muertos, cañas de azúcar, calabaza en tacha, tamales... mmm... hasta se me hace agua la boca; ponía también juguetitos y dulces. El 31 se les daba la bienvenida a los niñitos que habían muerto sin bautizar. El primero de noviembre a los niños que se habían ido muy temprano al reino de Dios y el día 2 a los muertos adultos.

Para mejor entender el Día de Muertos, es importante ir a las fuentes históricas. Esta festividad arraiga en las antiguas culturas mesoamericanas, verbi gratia los aztecas y los mayas. En estas culturas se veneraba a los muertos con rituales que honraban el paso de la vida a la muerte.

A ver si nos cae el veinte...

Con el arribo de los españoles, todo este ceremonial se conjugó con las costumbres católicas, dando lugar a la festividad del Día de Muertos que hoy conocemos. Comprender este sincretismo cultural es esencial para entender la diversidad y la riqueza de esta celebración.

En México, el 31 de octubre marca el inicio de las celebraciones del Día de Muertos, que coincide con la festividad de Halloween. Son dos eventos distintos, reflejo de dos culturas diferentes. En Quintana Roo se da inicio al Hanal Pixán, dedicado a las almas de los niños. Sin duda que la influencia cultural ha encontrado en muchas zonas urbanas y escuelas, la celebración del Halloween con disfraces de brujas, fantasmitas, que piden a toque de puerta su Halloween o travesuras. Hay ciudades en las que se organizan desfiles, altares monumentales y eventos artísticos relacionados.

La celebración del Día de los Muertos fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Es un acto de memoria y respeto en el que se cree que las almas de los seres queridos regresan temporalmente a reunirse con sus seres queridos en el mundo de los vivos.

Se han ido agregando otras fechas clave de esta tradición: 27 de octubre: dedicado a la llegada de las mascotas que han fallecido. 28 de octubre: para quienes murieron de forma trágica o por violencia. 29 de octubre: personas que fallecieron ahogadas. 30 de octubre: las ánimas solas, olvidadas o sin familiares que las recuerden.

En los altares de muertos se ponen fotografías del difunto, flor de cempasúchil, con sus pétalos y aroma se señala el sendero luminoso que guía a las almas; veladoras que representan la fe, la luz y la esperanza para alumbrar el camino de ida y vuelta.

El papel picado no debe faltar, simboliza el viento y la alegría; el pan de muerto adornado con formas de hueso y azúcar simbolizan la fraternidad y el ciclo de la vida.

Las calaveritas de azúcar, amaranto o chocolate, representan la presencia de la muerte con un toque dulce y festivo. Asimismo, los platillos favoritos del difunto y un vaso con agua para calmar su sed tras el largo recorrido.

Imprescindibles son el copal y el incienso que, según la tradición, limpian el lugar y despiden a los malos espíritus.

Pátzcuaro y Janitzio son famosos por sus procesiones de canoas iluminadas con veladoras. Mixquic con sus adornados cementerios. La Huasteca con su Xantolo. Los desfiles de Catrinas también se van volviendo imperdibles en estas celebraciones.

El Día de Muertos es más, pero mucho más que una festividad, es la evidencia del acervo cultural de nuestro amado país. No la dejemos borrarse de nuestro corazón. Es un legado que debemos cuidar y transmitir a las nuevas generaciones. La vida y la muerte son el principio y el fin de un tiempo que debemos caminar con gozo y agradecimiento.

Columna: Dómina. Nacida en Acapulco, Guerrero, Licenciada en Derecho por la UNAM. Representante ante el Consejo Local del Instituto Federal Electoral en Coahuila para los procesos electorales.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM