El atípico Domingo de Resurrección del 22

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Opinión
/ 16 abril 2022
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En la tradición legislativa mexicana -federal o local- las prioridades en los calendarios de trabajo son muy claras: el descanso va primero siempre y por ello las sesiones del pleno se ajustan para no entorpecerlo. El “puente” de Semana Santa es una de esas ocasiones “sagradas”.

Cheque usted en cualquier hemeroteca: por regla general, como la ley establece la obligatoriedad de al menos una sesión por semana en los períodos ordinarios, los congresos suelen sesionar el lunes de la Semana Santa y se cita a la siguiente sesión hasta el viernes de la semana de Pascua.

Todo mundo lo sabe y por ello hace planes para viajar a la playa, para visitar a su familia, o para descansar en casa, con la certeza absoluta de no estar a expensas de recibir un llamada “sorpresiva” para la celebración de una “sesión de emergencia”.

No esta vez. El Domingo de Resurrección del 2022 quedará en los anales de la historia legislativa mexicana como uno en el cual nuestros representantes populares “sacrificaron” su descanso para debatir y votar la reforma constitucional en materia eléctrica remitida por el Ejecutivo.

¿Cómo se tomó esta decisión tan atípica? La versión oficial -o del oficialismo, para ser más precisos- plantea un argumento digno de la inmortalidad en bronce: aunque la votación debió ocurrir el martes pasado, “lo mejor para el país” fue posponer el debate y así, “dar más tiempo para la reflexión” a quienes se han manifestado en contra de la propuesta presidencial.

La realidad es bastante más simple: se trata de una de las estrategias más interesantes -habrá quien prefiera el término “perversas”- empleadas en los últimos años para hacer avanzar una propuesta cuyo destino es el fracaso, de acuerdo con los muchos recuentos de votos realizados hasta ahora.

La situación en el campo de batalla es simple: se requieren 334 votos para aprobar la reforma constitucional y Morena y sus aliados solo tienen 277. Les faltan 57 votos para llegar a la meta y toda la oposición -PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano- ha dejado clara su postura: votará en contra.

Peeeeero... siempre conviene leer la letra chiquita para no irse con la finta. Sí se requieren 334 votos al menos. Pero solamente si están presentes los 500 integrantes de la Cámara de Diputados, pues la Constitución exige, como requisito para aprobar una reforma constitucional, dos tercios de los votos... pero solo de los integrantes presentes en la sesión.

Entonces, esta esta es una obra en dos actos. En el primero, se necesitan 251 diputados (la mitad más uno) para lograr el quórum legal y convertir en válidos los acuerdos tomados en la sesión. En el segundo, se requieren los votos de las dos terceras partes de los presentes para aprobar la reforma. Bajo este supuesto, puede darse el caso de aprobación de una reforma constitucional con solo 167 votos.

La apuesta es clara entonces: los legisladores de oposición no van a “sacrificar” las vacaciones planeadas para asistir en el domingo de la Semana Santa a sesionar en San Lázaro... pero a los de Morena y aliados el patriotismo les alcanza para eso y más.

También podría ocurrir, como se rumora, un escenario alterno: ver a las huestes nacionalistas de simpatizantes del presidente (con minúscula) “manifestarse espontáneamente” alrededor de la sede legislativa, impidiendo con ello el ingreso de los opositores al recinto y, consecuentemente, su voto.

Cualquiera sea la narrativa de mañana, una cosa está clara: el domingo de resurrección del 2022 quedará para la historia.

¡Feliz fin de semana!

@sibaja3

carredondo@vanguardia.com.mx

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Columna: Portal, periodista con más de 30 años de experiencia en medios de comunicación impresos y electrónicos. Ingeniero Industrial y de Sistemas por la Universidad Autónoma de Coahuila y Licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México. Además, es máster en Administración y Alta Dirección por la Universidad Iberoamericana y tiene estudios concluidos de maestría en Derechos Humanos en la Facultad de Jurisprudencia de la UAdeC. Se ha desarrollado profesionalmente en el servicio público, la academia y el periodismo. Integrante de la Comisión de Selección del CPC, del Sistema Anticorrupción de Coahuila.

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