‘El Mencho’: ¿Por qué Jalisco?

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Opinión
/ 24 febrero 2026

La caída de ‘El Mencho’ confirma mi pronóstico hecho público hace meses: los cárteles no resistirán la capacidad bélica de nuestras fuerzas armadas respaldadas por Estados Unidos. Sería erróneo concluir que están derrotados

Es natural que la caída de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, “El Mencho”, se diera en Jalisco. En la historia del estado están las claves del presente.

Su ubicación geográfica es estratégica; por ejemplo, tenía conexión por ferrocarril con la costa pacífica. El 30 de noviembre de 1946, Benjamin “Bugsy” Siegel visitó Lagos de Moreno, en Jalisco. Según un cable de los agentes del FBI que le seguían la pista, el legendario integrante de la mafia neoyorquina fue a inaugurar un moderno laboratorio para el procesamiento de la goma de la amapola traída de Sinaloa. Otros documentos confirman la existencia de una red local de apoyo a las actividades relacionadas con narcóticos.

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La consolidación criminal continuó año tras año. En marzo de 1972 llegó a Guadalajara el general de división Federico Amaya Rodríguez. En sus dos años como comandante de la 15ª Zona Militar, contribuyó al afianzamiento del narco. Los archivos de la Dirección Federal de Seguridad informaron a la capital que el general Amaya había nombrado “agentes confidenciales” de la 15ª Zona a un grupo de delincuentes ligados a la Universidad de Guadalajara que extorsionaban a narcotraficantes y vendían narcóticos en 20 escuelas universitarias. Ellos compartían las ganancias con el general.

Hubo protestas de grupos políticos y empresariales, y en 1974 la Policía Judicial Federal detuvo a los “agentes confidenciales” y se desencadenó el escándalo mediático. El presidente Luis Echeverría ordenó la extracción discreta del general Amaya del estado y, para protegerlo, lo nombró en 1976 candidato del PRI a senador por Nuevo León. Los detalles del pacto de impunidad se hicieron públicos en 1985, cuando el Cártel de Guadalajara –con un liderazgo mayoritariamente sinaloense– secuestró, torturó y ejecutó al agente de la DEA Enrique Camarena y al piloto mexicano Alfredo Zavala. En ese contexto ubiquemos la meteórica carrera de “El Mencho”, quien nació en Michoacán, pero transformó a Jalisco en epicentro de un imperio criminal mundial.

En la elaboración del relato anterior surgieron indicios de la importancia que tenía la base social del crimen organizado. Para entenderlo mejor, en 2014 coordiné con Raúl Benítez Manaut (presidente de Casede) una encuesta sobre capital social negativo en doce ciudades de seis estados (en lugar de Jalisco pusimos a Sinaloa). Fue levantada por la encuestadora SIMO y confirmó que una parte de la sociedad tenía una cultura cívica que los llevaba a simpatizar con, o dar su apoyo a, las organizaciones criminales.

La cartografía de valores negativos es muy diversa. Ante la pregunta “¿Usted estaría dispuesto a actuar en contra de lo establecido por la ley?”, sólo el 2 por ciento de los habitantes de Ciudad del Carmen dijo estar “siempre” de acuerdo, por ¡22 por ciento! de los encuestados de Culiacán. En otras palabras, cada ciudad es diferente.

Con eso en mente, el Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México levantará en abril una encuesta en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México sobre los valores de los jóvenes. Importa conocerlos porque es notable el número de niños y adolescentes de la ZMVM que son reclutados por las redes sociales; para contrarrestar el fenómeno es indispensable entenderlo.

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La importancia del respaldo social fue reconocida por el general José Alfredo Ortega, el exitoso secretario de Seguridad de Michoacán entre 2021 y 2024. Él combatió al CJNG y reconoce –en conversación para esta columna– que “El Mencho” supo “sustituir la función del Estado en comunidades donde el propio Estado no llegaba; la organización criminal les otorgaba beneficios, protección y hasta apoyos sociales”. Pese a sus éxitos –o tal vez por ellos– el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla (Morena) lo despidió en 2024.

La caída de “El Mencho” confirma mi pronóstico hecho público hace meses: los cárteles no resistirán la capacidad bélica de nuestras fuerzas armadas respaldadas por Estados Unidos. Sería erróneo concluir que están derrotados. Eso dependerá de otros factores. Entre otros, la protección que reciben los criminales de múltiples gobiernos y la fuerza de su base social. Hay guerra para rato.

P.D. Las bases sociales se nutren de las ideas e imágenes que inundan las redes sociales. El Seminario sobre Violencia y Paz analizó la forma en cómo fue tratada la caída de “El Mencho”. El estudio circulará hoy miércoles.

@sergioaguayo

Sergio Aguayo Quezada es un académico, analista, internacionalista y promotor mexicano de los derechos humanos y la democracia. Egresado de la Universidad de Guadalajara.

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