‘El Tigre Richard’ y su rugido mágico

Opinión
/ 23 enero 2023
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En momentos de pánico, el ser humano utiliza el pensamiento mágico para evadir la realidad que enfrenta. El niño cierra sus ojos para alejar al monstruo que yace debajo de su cama. El adolescente le lleva serenata a la exnovia a punto de matrimoniarse con otro. El adulto se cuelga la estatua de San Juditas para ser gerente de la tienda a pesar de ser, apenas, trabajador eventual. En los tres ejemplos, la persona distorsiona su vínculo con la realidad para establecer relaciones causales sin fundamento empírico, es decir, real. Todo ocurre en su loca cabeza sin contacto alguno con la realidad.

Algo similar ocurre con aquellos que insisten en respaldar al apodado antes “Bebesaurio”, pero hoy, para efectos de campaña electoral, renombrado como “El Tigre Richard”. Imagine, apreciado lector, cómo se sienten aquellos que imaginaron al otrora “Bebesaurio” ser el gobernador de Coahuila con el apoyo directo de AMLO. Pienso en una persona muy cercana a Mejía, que impuso a su esposa e hijo como responsables de las áreas de finanzas y de juventud, respectivamente, del Comité Morena Coahuila. Él, cuentan, imaginaba ser secretario de Gobierno; mientras su hijo llegaba a ser diputado local y luego federal.

Noé Garza, por ejemplo, buscaba inmunidad ante la acusación de Samuel García, gobernador de Nuevo León, por actos de corrupción cometidos como director de Codefront, durante el período de “El Bronco”. Imaginen ahora las expectativas de Jorge Luis Morán, Shamir Fernández y Héctor Franco: ellos y muchos más sentían que el piso que pisaban no los merecía. Todos ellos, cada noche, pulían su pequeño cofre donde guardaban sus rencores, sus resentimientos y sus venganzas –con nombre y apellido– para cobrarselas una vez en el poder. Pero de repente, sus sueños se derrumbaron y desvanecida la polvareda levantada al caer, apareció la figura del sombrerón con sus bigotes felices.

De golpe, el esperado “Bebesaurio”, candidato a la gubernatura por Morena terminó en un partido parásito, el Partido del Trabajo, pero con nuevo nombre: “El Tigre Richard”. Pero no sólo eso: AMLO lo desdeñó. Claudia Sheinbaum, Mario Delgado, su exbrother y exjefe Alfonso Durazo y Rafael “El Fisgón” Barajas, responsable del Instituto de Formación Política de Morena, lo acusaron, palabras más palabras menos, de desleal y traidor. Hasta Gerardo Fernández Noroña, del mismo PT, le hizo “el fuchi” a su candidatura. Esa es la dura realidad. Pero el pensamiento mágico de “El Tigre Richard” y sus seguidores le permitieron evadirla para instalarse (sin alucinógenos o sustancias prohibidas) en otra realidad.

“No, dicen ellos (apanicados), AMLO intercambió Coahuila por el apoyo priista a la militarización; por ello, apoyó la candidatura de Armando Guadiana. Un candidato, en teoría, más fácil. Con ello, AMLO cumple el compromiso contraído con los tricolores pero, más pronto que tarde, dejará sólo a Guadiana para apoyar a ‘El Tigre Richard’. Inclusive, este y sus seguidores afirman (con cuerpo temblorino) que AMLO obligará a Guadiana que decline a favor de ‘El Tigre’ el mes de mayo. Sucederá, en esencia (insisten desesperados) lo mismo que ocurrió en San Luis Potosí en 2021, cuando AMLO apoyó al candidato del Verde, Ricardo Gallardo, en detrimento de Mónica Rangel, candidata de Morena”. Ese es el mantra mágico que repiten todos y cada uno de ellos, incluido el mismo “Tigre”, para convencerse a sí mismos de su propia irrealidad.

Pero Coahuila no es San Luis: Aquí existe un partido profesional: metódico, disciplinado y responsable. Con una sólida estructura en los 38 municipios. La coalición –PRI, PAN y PRD– liderada por Manolo Jiménez agrupa la gran mayoría de clases medias y altas del estado. Miguel Riquelme sabe que su futuro político sería protagónico por el momento que vive su partido. Para ello, sin embargo, necesita ganar las elecciones este 2023. Y, lo hará.

El 5 de junio de 2023, el juicio de la historia será implacable contra el llamado “Tigre”: él será el responsable directo de la derrota estrepitosa de Morena por la división interna que provocó y de su disminuido lugar entre los contendientes.

Por ello, su sueño de acumular fuerza electoral en Torreón para ganar la Alcaldía en 2024 y, luego, contender por la gubernatura en 2029, quedará en el tierno ronroneo de un “Tigre” y su diluido rugido mágico que no alcanzará para un TikTok.

Nota: El autor es director general
del ICAI. Sus puntos de vista no
representan los de la institución.

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Columna: Panóptico

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