Empatía, solidaridad, benevolencia
Se pone el acento, se subraya, se enfoca, se revisa. Son verbos para conjugar en veinticuatro horas.
En el día de la amistad y del amor se atiende a lo que es contrario a la indiferencia, a la enemistad que descalifica, excluye, menosprecia, insulta, ataca, destruye y mata.
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La amistad es querer para la otra persona lo que quieres para ti. Tratarla como quisieras tú ser tratado.
AFECTO DE BENEVOLENCIA
Tener una actitud de benevolencia. Es querer bien y querer el bien: lo aceptable, lo satisfactorio, lo reconfortante y saludable, lo auténtico. Aportar lo victorioso y ennoblecedor que nadie rechaza si tiene sensatez.
La amistad es libre compromiso y su benevolencia es correspondida con igual actitud. Es bondad y no bonachonería.
No da solo lo agradable y lo fácil sino también lo arduo y lo difícil. No es dar la droga al drogadicto. No es ser cómplice en lugar de ser iluminador.
No regala la amistad solo lo placentero, sino también el esfuerzo que fortalece y humaniza.
Los amigos se comunican los bienes materiales, intelectuales y espirituales. Saben repartir y compartir. Practican el desprendimiento que suprime cualquier apego. Conviven al intercambiar vida y tiempo en experiencias comunes.
NO PERFECCIÓN SINO SINCERIDAD
Se dan encuentros en que se entrega la mejor versión de sí mismo, cancelando mediocridades. Al conocerse debilidades, imperfecciones y defectos solo hay paciencia y comprensión y corrección fraterna.
Se construye una gran confianza mutua porque lo que más vale en la amistad no es la perfección sino la sinceridad. La mejor amistad es la que no pretende ser exclusiva sino vive una universalidad de puertas abiertas que supera cualquier celo absurdo.
DÍA TAMBIÉN DE TODOS LOS AMORES
Es también día del amor en todos sus matices, amor de noviazgo entre hombre y mujer, amor fraterno, filial, paternal, maternal, conyugal y amor y respeto a todo lo que vive y a todo lo que existe.
Incluye la ternura, la caricia, la generosidad. El amor patrio es amor a la propia raigambre
ambiental y de luchas históricas. No es exclusivo sino abierto a la estima de lo diverso, en camino hacia una unidad universal.
TÉ CON FE
Le pregunta uno a su amigo:
-Eres amigo de Cristo y ¿qué has ganado con eso?
-Mira. Te voy a decir mejor lo que he perdido. He perdido todos los miedos. He perdido todos los enojos y rencores. He perdido todas las tristezas. He perdido todas las falsas esperanzas. He perdido la sensación de ser turista o vagabundo en la vida. Ahora entiendo que soy peregrino hacia una plenitud eterna y creo que esas pérdidas, fruto de gran amistad, han sido mi mejor ganancia.