En nuestras narices

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Opinión
/ 22 abril 2026

Muchos nos quejamos de la situación actual de México. Criticamos a nuestros gobernantes por su ineficiencia y perdemos la esperanza de que las cosas cambien algún día. A pesar de todo, existe una clave para que mejore la situación actual de nuestro país. Largas horas de concienzudo análisis me llevaron a encontrar la panacea del progreso de México.

Seguramente te es difícil creer que un simple e inexperto escribidor haya sido capaz de encontrar la clave del progreso, pues ni siquiera los grandes economistas han descubierto la manera en que México pueda ser borrado de la lista de países tercermundistas.

https://vanguardia.com.mx/opinion/cronica-de-un-mundial-fallido-KL19563779

¿Cuál será la clave del cambio en México? ¿La educación? Sí, pero como es labor del Gobierno el atender las escuelas y el pagar a los maestros, no podemos confiar en que el rezago educativo pueda desaparecer en un corto plazo. ¿El trabajo? Esto también puede ayudar a que nuestro país conozca lo que significa el progreso, sin embargo, ¿de qué sirve que los mexicanos llenen su frente de sudor si las autoridades se esfuerzan cada vez más en llenar sus propios bolsillos? La clave para que mejore la situación de México se resume en una sola palabra: vigilancia.

Si Julio César hubiera sido vigilado, jamás hubiera caído en las redes amorosas que le tendió Cleopatra. Si Hillary Clinton no le hubiera quitado el ojo de encima a su esposo o a su bragueta, nunca se hubiera hablado de un escándalo sexual en la Casa Blanca, con las consecuencias posteriores ya conocidas.

Con una buena vigilancia, nos hubiéramos ahorrado gran parte de los problemas que han truncado el progreso de México. Muchas veces los ciudadanos nos quejamos del gobierno, pero no hacemos nada por evitar que las cosas continúen de la misma forma. Seguimos callados ante la corrupción de la familia López Obrador y de los más encumbrados morenistas; nos olvidamos rápidamente de los funcionarios que se enriquecieron con el dinero del pueblo; permanecemos apáticos ante las injusticias sociales cometidas por las autoridades. Si ahora vivimos temerosos de enfrentarnos a una nueva crisis, nosotros tenemos la culpa por dejar que los administradores públicos hagan lo que se les antoja.

¿Y cómo vigilar a los funcionarios públicos? Por desgracia nuestros gobernantes han hecho un tremendo esfuerzo por impedir que los ciudadanos accedamos a cierta información que pueda poner en evidencia las triquiñuelas que por desgracia abundan. Es fecha que los mexicanos desconocemos a ciencia cierta cuánto hemos gastado en el tren Maya o en la refinería de Dos Bocas, y todo porque fueron declaradas como asuntos de seguridad nacional. ¿Y qué hemos hecho? Nada.

La 4T ha incurrido también en una corrupción mucho peor que la de simplemente robar el dinero que no le pertenece. Se ha robado también al Poder Judicial, al instituto de transparencia (INAI), a las instituciones autónomas, se ha apoderado también de nuestra Constitución al hacer de ella un mero objeto de ornato.

Ayer amanecimos con la noticia de que la 4T se apoderó también del INE que supuestamente no se tocaba. Ahora, al menos nueve de los 11 consejeros del instituto electoral son abiertamente simpatizantes de Morena, sin contar a Guadalupe Taddei, la peor terrorista que la democracia mexicana ha tenido en los últimos tiempos. Y qué estamos haciendo nosotros: nada.

En nuestras narices Morena se ha apoderado de todo aquello en que se finca el ejercicio democrático.

El daño ya está hecho. Si con un INE supuestamente neutral se aprobó una elección de jueces a todas luces fraudulenta, y se permitió la sobrerrepresentación de los partidos oficialistas en la Cámara de Diputados, es difícil ahora pensar que INE se oponga a aprobar comicios que le sean adversos al partido oficial. Hoy los mexicanos perdemos a manos de la nefasta 4T una libertad más: la libertad de votar y que nuestro voto se respete.

Si queremos tener un mejor México, debemos ser mejores ciudadanos. Y esto no sólo implica ser más trabajadores o cumplir puntualmente con el pago de impuestos, sino estar más interesados en el proceder de los funcionarios públicos.

Estoy seguro que si convertimos a la acción de vigilar en una de nuestras costumbres, seremos capaces de exigir a las autoridades el cumplimiento de sus obligaciones apegadas siempre a un principio de honestidad.

Si queremos un México mejor, debemos ser agudos vigilantes del proceder de nuestros gobernantes. De lo contrario, no nos queda otra opción que seguir haciendo lo de siempre: cruzarnos de brazos y ver cómo una pandilla de políticos se apodera de nuestro futuro y del de nuestros hijos.

aquientrenosvanguardia@gmail.com

Nacido en Saltillo el 5 de mayo de 1975, soy hijo de Armando Fuentes Aguirre y de María de la Luz de la Peña de Fuentes. Licenciado en Ciencias de la Comunicación en el Tec de Monterrey, donde obtuve mención honorífica. Cursé estudios de Periodismo en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Seleccionado entre jóvenes periodistas para participar en el Taller de Narración Periodística impartido por el Nobel colombiano Gabriel García Márquez y la Fundación de Nuevo Periodismo Latinoamericano. Maestro en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y en Letras Españolas por la UANL. Fui designado por la Facultad de Filosofía y Letras como el mejor alumno de posgrado, siendo merecedor de la medalla a los mejores estudiantes de México entregada por la SEP Federal en tiempos del Presidente Vicente Fox. Columnista de los periódicos Palabra, El Siglo de Torreón, El Siglo de Durango, Zócalo de Piedras Negras, y El Mañana de Nuevo Laredo. Director artístico de Radio Concierto, encargado de corresponsales del Periódico ABC de Madrid. Fundador y director del diario de distribución gratuita 10 MINUTOS. Director desde 2011 del Consejo Editorial del Estado de Coahuila y de los Talleres Gráficos del Estado.

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