¿Es el fin del régimen de la 4T?

+Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

El eventual fin del régimen sería consecuencia de una herida autoinfligida

La nota publicada el fin de semana por The New York Times sobre México demanda reflexión. Por una parte, están los estándares del periodismo respecto a revelaciones sustentadas en fuentes no oficiales. No es la primera vez que aparecen trabajos de esta naturaleza que la realidad desmiente. Sin embargo, la situación actual es distinta. La diferencia radica en el estado de impunidad que prevalece en el país y en el hecho de que el Departamento de Justicia ha solicitado la detención con fines de extradición de 10 funcionarios de Sinaloa, entre ellos su gobernador, un senador y el presidente municipal de la capital, todos del partido gobernante. A ello se suman las declaraciones de diversos funcionarios estadounidenses de alto nivel que anticipan una nueva lista de personas imputadas.

Existe una reserva generalizada frente a la tesis de que este sea el principio del fin del régimen obradorista. Mucho tiene que ver la postura del gobierno y de la Presidenta de minimizar o trivializar la embestida judicial y la información periodística. La respuesta institucional ha surtido efecto en la medida en que indicadores como el tipo de cambio, el desempeño bursátil y la inversión mantienen una razonable estabilidad, como si nada ocurriera o pudiera pasar. Se añade, asimismo, el escepticismo o la actitud complaciente de medios de comunicación e, incluso, de representantes empresariales. La inclinación a la negación explica igualmente la postura de muchos; la incertidumbre y la adversidad suelen enfrentarse de esa manera.

https://vanguardia.com.mx/opinion/los-desafios-de-somos-mexico-EC21769692

Resulta difícil creer que The New York Times, por su línea y política editorial, decidiera convertirse en vocero del gobierno de Trump o de la llamada ultraderecha, como acusa Ariadna Montiel, presidenta de Morena. Lo más delicado de la información es que alude a un número importante de gobernadores, legisladores y políticos –en su mayoría de Morena– que mantienen diálogo con las autoridades estadounidenses para incriminar a correligionarios de igual o mayor jerarquía. La nota señala que la DEA los ha buscado y que, ante el temor de ser imputados, están colaborando para revelar la complicidad dentro del grupo gobernante.

La situación para el gobierno y para el régimen es mucho más delicada. Hay razones para dimensionar la gravedad de la amenaza, pese al discurso público de la Presidenta y de la dirigencia de Morena. Las opciones legales o políticas del gobierno son inexistentes o resultarían ineficaces. Más grave, como consigna la información, es que integrantes de la propia jerarquía estén incriminando e incriminándose. El diario revela que es una docena de personas la que está colaborando con las autoridades estadounidenses. Se trata de un hecho explosivo porque significa que la estrategia de la presidenta Sheinbaum para preservar la unidad no sólo no ha dado resultado, sino que está siendo saboteada desde el interior, ante la creencia de los suyos de que no puede garantizar protección frente a la ofensiva judicial estadounidense. Es cierto que la impunidad sólo existe dentro de las fronteras nacionales y todo indica que la embestida judicial continuará.

El fin del régimen no estaría asociado a una campaña mediática, ni siquiera a la acción del gobierno estadounidense o a una ofensiva ideológicamente motivada por la llamada ultraderecha. El origen del problema es la impunidad y la ausencia de condiciones para ofrecer una respuesta judicial convincente y creíble, precisamente porque el régimen terminó con la precaria autonomía de la Fiscalía General de la República (FGR) y con la independencia del Poder Judicial federal. La pretensión de controlar el aparato de justicia penal terminó volviéndose contra el propio régimen político.

https://vanguardia.com.mx/opinion/al-diablo-lopez-obrador-LB21752810

Así, el eventual fin del régimen sería consecuencia de una herida autoinfligida. Desde distintos frentes y por diversas razones se advirtió a la presidenta Sheinbaum sobre las implicaciones de destruir al Poder Judicial. Tuvo la opción de limitar la defenestración de juzgadores a la Suprema Corte, pero no le pareció suficiente, movida por un inexplicable sentimiento de agravio y, sobre todo, por un afán de erigir un poder sin límites. Se impuso la cerrazón, y esta se extendió al juicio de amparo y a imponer en la FGR a una titular cuya principal credencial es su pertenencia y absoluta subordinación al grupo en el poder.

Es lamentable para el país y para su soberanía que una eventual debacle tenga como punto de partida el interés político, ideológico y judicial del poderoso país vecino, como efecto de la impunidad y destrucción del sistema de justicia.

Temas


4T
A20

Organizaciones



Licenciado en Derecho Facultad de Jurisprudencia UAC. Maestría y Estudios de Doctorado en Gobierno por la Universidad de Essex, Inglaterra.

Ha sido Catedrático en el ITAM; en el ITESM; en el CIDE; y en la Universidad Anáhuac.

En 1997 a 2000 titular de la Asesoría Política en la Presidencia del doctor Ernesto Zedillo.

Desde 2005 director general del Gabinete de Comunicación Estratégica

Columnista Juego de Espejos en Milenio Diario, Bloomberg-El Financiero y en SDP Noticias, Código Libre y en la Revista Peninsular. Coautor de varios textos en materia electoral y estudios históricos.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM