Estancia de Alberto Ginastera
En 1937, cuando el argentino Alberto Ginastera (1916-1983) apenas tenía 21 años cumplidos, concluyó la partitura del ballet Panambí. Fue el resultado de un primer ejercicio escolar iniciado cuando Ginastera andaba por los 18 años. La invitación la recibió del coreógrafo polaco avecindado en Buenos Aires Michel Borowski, a la que Ginastera respondió tomando una leyenda amorosa guaraní.
El polaco había llegado a Argentina en 1932, contratado por el Teatro Colón donde brilló de inmediato. Cuando el joven Ginastera concluyó la obra, la presentó al maestro quien trabajó en ella, estrenándola en 1940. Se trata de una obra apegada a la musicología europea del siglo XIX, por la que transita el modo periférico de Bela Bartók para citar los temas folklóricos; la orquestación clara y precisa de Manuel de Falla cuando aborda temas nacionales; o la ambigüedad tonal de Claude Debusy para generar una sensación flotante, casi huidiza. A estos componentes apostó Ginastera por lo que era de suponer que atinó a los gustos del polaco.
El éxito de Panambí llegó a Estados Unidos donde la escuchó Lincoln Kirstein, director del American Ballet Caravan. Al año siguiente, en 1941, Kirstein pidió a Ginastera la escritura de un ballet en el que mantuviera los aires folklóricos argentinos. Un pedimento semejante había realizado Kristein al músico estadounidense Aaron Copland un año antes, quien escribió el ballet Billy the Kid. En 1945 Ginastera viajó a EUA donde tomó clases con Copland, lo que dio inicio a una fructífera amistad.
Volvamos a Ginastera.
El joven, de apenas 25 años, era autor de una pequeña obra para piano —Danzas argentinas, Op. 2 de 1937, y Tres piezas, Op. 6, de 1940—; un par de canciones —las Op. 3 y 5, ambas de 1938—, y poco más, de las que se recuerda un primer acercamiento a la música orquestal mediante un muy temprano Concierto argentino, para piano y orquesta, de 1936. No confundir con el maduro y bien asentado Concierto para piano No. 1, de 1961. Así que recibir invitación del American Ballet Caravan significaba ingresar a las ligas mayores.
Para escribir su ballet Ginastera dejó la cultura indígena de su ballet anterior, eligiendo ahora a la vida rural, más cercana a lo que veía. Para ello partió del poema decimonónico Martín Fierro, del argentino José Hernández, y llamó a su obra Estancia, en alusión a esa propiedad rural de corte primordialmente ganadero, que en México, Colombia o Ecuador llamamos hacienda, o finca en Centroamérica, o fazenda en Brasil. Para fines de articulación narrativa, Ginastera propone el discurrir de un día en la Estancia. En ella se ventila el cortejo a una estanciera por parte de un joven de ciudad. Para convencerla el joven demuestra su destreza como jinete y bailarín como gaucho de cepa.
Concluida la encomienda, Ginastera la entregó a Kirstein, con tan mala suerte que ese mismo año la Segunda Guerra Mundial alcanzó al American Ballet Caravan, el que dependía de la Fundación Rockefeller, y al no lograr consolidar una base económica estable, la compañía tuvo que cerrar. Consciente de haber construido una obra sólida, Ginastera regresó a la partitura reelaborando la obra para presentarla como una suite orquestal. De los cinco movimientos o cuadros originales, quedaron cuatro:
I. Los trabajadores agrícolas, de ritmo muy marcado, vigoroso, sobre un ostinati brillante que descansa en los metales.
II. Danza del trigo, lírica, muy cercana a lo pastoril, de melodía extensa que descansa en las cuerdas.
III. Los peones de hacienda, de nuevo aparece el ritmo vigoroso acentuado por fuertes contrastes dinámicos.
Y quizá el más icónico de la suite:
IV. Malambo, es un movimiento basado en el tradicional malambo gauchesco, en el que se subraya el ostinati del primer movimiento, se lucen los metales y el bombo, que tejen un crescendo que habrá de explotar en un final brillante, casi violento.
La suite Escancia fue estrenada en 1943 en Buenos Aires bajo la dirección de Erich Kleiber. En 1952, once años después de su conclusión, el ballet completo se estrenó en 1952 en el Teatro Colón de Buenos Aires. En su versión de ballet se agregó el primer movimiento suprimido para la versión de suite orquestal. Este primer movimiento llamado Entrada de los músicos/Amanecer muestra las escenas campestres al amanecer y el inicio de las actividades del campo.
En YouTube está la versión de la London Symphony Orchestra, con Gisèle Ben-Dor, y la potente versión de Gustavo Dudamel al frente de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela.