Gurú de Microondas

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Opinión
/ 15 enero 2026

Los evangelizadores del éxito en 3 minutos o menos (Mandrake diría... y no es Quaker)

En el ecosistema emprendedor moderno —ese donde todo promete resultados inmediatos y nadie se hace responsable del día 30— ha surgido una figura tan prolífica como peligrosa: el Gurú de Microondas.

Este personaje no se forma; se recalienta.

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Su educación ocurre en lapsos perfectamente compatibles con la procrastinación productiva: entrenamientos intensivos de cuatro horas, seminarios de una hora semanal y una dieta estricta de Tiktoks, Instagram y reels de Facebook. No investiga, scrollea, stockea a sus seguidores. No estudia, guarda publicaciones e imágenes.

Su hoja de vida presume hitos académicos de alto impacto emocional y baja profundidad, como:

“Retírate 21 días y conviértete en experto en IA”, diplomados sabatinos de ocho sesiones exprés, y certificaciones donde el diploma llega antes que la duda.

Con un entusiasmo casi admirable —y una seguridad completamente injustificada— se lanzan al mundo del coaching personal y empresarial. Bien adoctrinados en el uso extensivo de promociones pagadas, dominan Instagram, Facebook y LinkedIn como verdaderos alquimistas del alcance. Llegan a miles de personas... aunque no sepan muy bien qué están enseñando.

Porque el Gurú de Microondas entiende algo clave del nuevo mercado del conocimiento: la repetición vende más que el entendimiento.

Así, evangelizan a sus seguidores con un léxico cuidadosamente inflado, palabras que suenan profundas aunque no expliquen nada:

Coach de Vida

– Más allá de las estrellas

– Desbloquea tu potencial infinito

– Eleva tu mentalidad al siguiente nivel

– Conecta con tu abundancia universal

Cinco frases, ningún método.

Estos gurús no construyen pensamiento: arman playlists.

Estos gurús de microondas son simbióticos con los microondas que:

A veces calientan el plato y se les olvida la comida.

Otras veces recalientan la comida hasta dejarla por pedazos tibia y fría.

Y en los casos más extremos, la dejan hirviendo... pero incomible.

Sin embargo, el algoritmo es misericordioso.

Y su base de seguidores muta como virus estacional: hoy motivación, mañana finanzas, pasado mañana espiritualidad cuántica aplicada al Excel.

Y entonces ocurre el milagro rural: “llegan los rotos para el descosido”.

Personas buscando certezas rápidas encuentran gurús con respuestas instantáneas. Nadie pregunta demasiado. Nadie profundiza. Todos “resuenan”.

Cuando el vapor se disipa y el resultado no llega, el Gurú de Microondas ya migró a la siguiente tendencia. Aquí no hay errores: hay aprendizajes vibracionales.

Así que, cuidado, no todo lo que brilla es oro.

Algunas cosas sólo están recién salidas del microondas... y a punto de explotar.

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5 TIPS MANDRAKE PARA NO CAER EN LOS BRAZOS DEL GURÚ DE MICROONDAS

1. Si promete resultados en menos tiempo del que tarda un proceso real, corre.

El éxito no se cocina en tres minutos ni con botón de start.

2. Pregunta “cómo” antes de decir “wow”.

Si sólo habla de energía, mentalidad y vibración, pero no de método, estás frente a humo caliente.

3. Desconfía del gurú que enseña todo... pero no hace nada concreto.

El que sabe, explica. El que no, motiva.

4. Si su experiencia cabe en un reel, probablemente también su profundidad.

El conocimiento real no se resume con música de fondo inspiradora.

5. Recuerda: entender cansa, repetir frases no.

Y el cansancio intelectual suele ser mejor señal que la emoción instantánea.

Porque el conocimiento no se descarga, se trabaja.

No se aprende en cápsulas, ni se domina a punta de frases motivacionales con música épica.

El éxito real no vibra, suda. No se manifiesta, se construye.

Así que la próxima vez que un gurú te prometa transformación exprés, abundancia inmediata o liderazgo en 21 días, pregúntate esto: ¿me están invitando a pensar... o sólo a aplaudir?

Recuerda: el microondas sirve para calentar comida, no para formar criterio.

Y en el emprendimiento —como en la vida— lo que se cocina rápido suele quedarse crudo.

Nos leemos en la próxima entrega de Sabor a Mandrake.

Con más fuego lento, menos humo y cero recetas milagro.

El Orquestador Silencioso de la Rentabilidad. Enrique San Vicente Contreras, un ejecutivo que ha logrado lo que el ecosistema emprendedor muchas veces promete y rara vez cumple: convertir la estrategia en rentabilidad, la calidad en cultura y la innovación en resultados concretos.

Con más de tres décadas y media de experiencia —y contando— Enrique ha estado al frente de operaciones críticas en organizaciones públicas y privadas. Desde quirófanos digitales hasta las trincheras electorales de América Latina con la Organización de los Estados Americanos, su brújula siempre ha estado calibrada hacia un Norte muy claro: crear valor donde los demás sólo ven procesos.

Formado como ingeniero en sistemas computacionales (sí, cuando las computadoras pesaban más que los consultores), Enrique no tardó en sumar tres maestrías: una en Comercio Electrónico (cuando aún sonaba exótico), otra en Gestión de Tecnologías de Información y una más en Dirección de Empresas. Porque sí, la estrategia no sólo se piensa, se ejecuta... y él ha hecho de la ejecución su arte.

Es fundador y director de Golden TI, una firma que, fiel a su nombre, no ofrece oro molido, sino consultoría tangible para empresas que entienden que el verdadero crecimiento empieza por dentro. Bajo su batuta, Golden TI ha certificado operaciones bajo estándares como ISO 9001, ISO 27001, IATF 16949, ISO 54001, ISO 37001... y la lista sigue, como si fueran medallas olímpicas, pero en forma de rentabilidad y reputación organizacional.

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