Hablemos de Dios 276: Borges y sus ideas
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Lo vimos la ocasión anterior, podemos explorar a Dios, la Biblia, el Corán y las grandes religiones como el judaísmo o el catolicismo, a través de las letras de los grandes autores y sus obras. La ocasión anterior tocamos o leímos someramente al divino ciego Jorge Luis Borges (1899-1986). Nació en Argentina, murió en Ginebra, Suiza. No pocos comentarios me llegaron sobre dicho texto y me pidieron escribiera un texto más.
Pues caramba, no sólo un texto, da para un opúsculo al respecto: “Idea de Dios en el corpus de Jorge Luis Borges”. Sería tal vez la tentativa de mi título al respecto. Lo repito: Borges es inagotable en cualquier esquina. Y lo repito y le repito la ficha de un libro muy bueno, lo vine encontrando en mi librero revuelto, un libro antiguo (ya todos los libros son antiguos al día de hoy, cuando la cultura toda se ha podrido por Internet) de una editorial española ya desaparecida, según yo, Altalena.
El título es “Diccionario privado de Jorge Luis Borges”, bajo la investigación, recopilación y acomodo del intelectual Blas Matamoro. Un opúsculo de colección al día de hoy. El libro fue publicado cuando el todo sapiente Borges vivía. El libro es de 1979 y usted lo sabe: El 14 de junio de 1986, los medios de comunicación del mundo entero daban la noticia: Borges moría en un hotel en Ginebra, Suiza, donde aún en horas anteriores a su muerte, estudiaba japonés y leía con ayuda de María Kodama textos orientales.
El libro, el diccionario está ordenado en base a temas. Es decir, son palabras de Borges (de su obra, dictadas en entrevistas, en reseñas, en artículos, etcétera) y se hace una buena recopilación sobre varios argumentos. Entre ellos: la esencia de los argentinos, se habla sobre España, sobre el amor, ofrece opiniones fuertes sobre escritores y claro, no puede faltar su opinión, juicio y escalpelo sobre Dios y la religión.
Leamos algunas frases matonas del gran Borges y reflexionemos con él: “¿Hubo un jardín o fue el jardín un sueño? Yo sé que existe y que perdura, aunque no para mí”. Este eterno paraíso perdido resuena y rezumba en toda la obra de Borges, al igual que ciertas flores o rosas y claro, libros imposibles de conseguir, lugares imaginarios y laberintos de fina orfebrería creados por él... ¿en sueños?
Un juicio lapidario: “Si la palabra Dios significa un ser que vive fuera del tiempo, no estoy seguro de creer en él. pero si significa ese ‘algo’ en nosotros que está de parte de la justicia, entonces sí creo que, a pesar de todos los crímenes, hay un propósito moral en el mundo”. Pues sí, es lo que he comentado en otros textos pasados, debemos de hacer el bien y lo correcto, no por una recompensa o castigo de Dios, sino porque debe de ser el imperativo categórico de nuestra existencia (sigo a Kant al respecto.)
“Mi madre era católica, como todas las señoras argentinas, sin entender absolutamente nada de religión. Mi padre era librepensador, como todos los señores argentinos”. Hoy el buen Borges se moriría al saber que ya hubo un Papa de natalidad argentina el cual en su reinado, no lo hizo mal con respecto a la vida de la comunidad católica del mundo.
ESQUINA-BAJAN
“Los hombres a lo largo del tiempo, han repetido siempre dos historias: la de un bajel perdido que busca por los mares mediterráneos una isla querida, y la de un dios que se hace crucificar en el Gólgota”. Una frase y especulación sobre Jesucristo: “En la cruz Cristo decía lo que sentía. No jugaba al personaje histórico. Era muy incómodo estar crucificado, por más que él tuviera tendencia al patetismo”.
Algo para meditar largamente: “Dos pueblos son esenciales para la formación de occidente: Israel y Grecia. Puedo preferir el dulce de leche al café, pero no prescindir de lo judío y lo griego, que son formas del universo”. Una idea incendiaria más: “La idea de Dios, de un ser sabio, todopoderoso, y que, además, nos ama, es una de las creaciones más audaces de la literatura fantástica”. ¿Cómo ve a Borges, estimado lector? Sin duda, es necesario releer o leer toda su obra, anotarla una y otra vez con plumón rojo y luego verde, para destacar la multiplicidad de ideas.
Viejo socarrón, se le dije a vuela pluma en el texto pasado: a Jorge Luis Borges deberían las mujeres (Ell3s) del “8M” quemar públicamente la obra del divino ciego. Lea usted “Las mujeres suelen pensar por imágenes, por intuiciones, no por un mecanismo dialéctico”. Lea un aforismo sobre un tema polémico: “Haya dos clases de mentiras: el sicoanálisis y la estadística. El sicoanálisis, como la astronomía y la sociología, es una ciencia hipotética, aparte de una mera jerga”.
Sobre Dios, directamente sobre Dios, escribe: “Melancólicamente, no creo en Dios. Pero es tan extraño este mundo que no quisiera excluir la posibilidad de un ser omnipotente.” Pues sí, inventamos a Dios los humanos, porque necesitamos creer en alguien omnipotente, omnisciente y ubicuo. Siempre ha sido así y así va seguir por los siglos de los siglos en este planeta llamado tierra.
Y a propósito de Donald Trump y su imperio en lucha contra todo el mundo, conviene reflexionar sobre el siguiente aforismo: “Dólares son esos imprudentes billetes americanos que tienen diverso valor y el mismo tamaño”.
LETRAS MINÚSCULAS
Eterno y genial Jorge Luis Borges. Genial.