Hablemos de Dios 274: Él necesita más a usted de lo que usted a Él
Cualquier tiempo es bueno para reflexionar, pero la Semana Santa justo acaba de terminar y es mejor hacerlo ya. Agradezco que usted me lea. Gracias de corazón, palabra y pensamiento por aguantarme en esta ya larga saga de textos explorando a Dios, la Biblia y todo su linaje. En estos lustros en que hemos explorado lo anterior, cosa seria y grave, como la insana política regional y nacional, el tiempo se ha ido como humo entre las manos.
Tiempo y espacio nos hacen falta a usted y a mí para seguir acometiendo y explorando los Evangelios apócrifos, literatura un tanto oculta y misteriosa al respecto, libros y biografías memorables sobre los personajes de la Biblia y en fin, vamos a seguir tratando de hablar de Dios desde un punto de vista de mi fe y lecturas. Fe rota casi todo el tiempo, usted lo sabe.
¿Ha valido la pena? Absolutamente sí. Y aquí entramos de lleno a lo cual hoy le quiero comentar. ¿Usted cree en Dios? Si su respuesta es afirmativa, es bueno ello. ¿Usted necesita de Dios? Al parecer, todos o muchos necesitamos de Dios. Pero, le tengo una noticia, una comunión –jamás comunicación. Esa muletilla de los hermanos cristianos en la cual se escudan y que aquí desplumamos en su momento, esa engañifa de que Dios “les habla”– la cual sentí conforme pasaban la semanas y escribía y leía sobre ese inasible Dios. Aquí vamos.
Dios lo necesita más a usted de lo que usted lo necesita a él. Así de sencillo. Se lo he contado antes, lo dijo Juan Arias en el diario “El País”: es intrascendente hoy si nosotros creemos o no en Dios. Lo realmente importante es si Dios cree en nosotros. Mi respuesta es que sí, Dios cree tanto en usted lector, que lo necesita para su plan de vida y bondad con sus vecinos y semejantes aquí en la tierra, no en el cielo.
Dios nos necesita. Por gente como usted que da el paso al peatón, que no roba, no golpea a su cónyuge, no maldice a los vecinos, no violenta a sus hijos, no roba en su trabajo a sus empleados, les paga el IMSS, la pensión, el Afore... por gente como usted lector, Dios sigue vivo aquí en la tierra. ¿Le digo otra cosa señor? ¿Ha notado usted que cuando más le pide a Dios algo, éste menos lo “escucha”?
Dios sirve sólo para darle gracias en tiempos de bonanza, no sirve para cubrir necesidades ni para cumplir “caprichos.” ¿Qué le ha pedido usted últimamente? ¿Aumento de sueldo? Exíjaselo a su jefe inmediato. ¿Quiere usted que termine la pesadilla de políticos de Morena en Coahuila y en México todo? Pues vaya a votar por otra opción política cuando sean las elecciones. Dios no va a venir a votar e imponer un cambio si usted lo pide. Eso es cobardía.
¿Necesita usted dinero? Pues lo más probable es que usted tenga que trabajar como un burro y el doble, para más o menos salir de sus agobios monetarios, pero Dios no va a bajar –de existir, claro– con un gran saco de billetes verdes a repartir para los que andamos jodidos todo el tiempo. Dios lo necesita a usted de su lado, para que usted sea el que haga milagros, no él.
Dice Hechos 20:35: “Hay más felicidad en dar que recibir.” Si usted tiene más de lo necesario, pues comparta un poco con los jodidos. Si usted cree en eso llamado cielo, pues lo más probable es que si comparte ya se ganó algún ticket para entrar de volada. Si usted no cree en él, como yo en muchas etapas de mi vida, pues haga el bien, comparta lo que tenga y hágalo de buena gana por un motivo: la gente a su alrededor lo necesita.
ESQUINA-BAJAN
Perdón por insistir en esta columna en el argumento y entramado de ésta: Dios lo necesita a usted. Y usted lo más probable es que no necesite de Dios. Incluso en toda su vida. Hágase usted esta pregunta sencilla y directa: Si hay tanta gente con buenas intenciones y esforzándose tanto por cuidar de la tierra, si hay tanta gente rebosando de tope en tope Templos e Iglesias los domingos y cantan y alaban a Dios y hacen lo correcto todos los días...
¿Por qué no logran frenar la destrucción de la tierra, por qué no logran frenar el robo de tanto Diputado y Senador de Morena ladrón, ejemplo el señor Noroña viajando a todo lujo siempre, por qué no logran frenar la destrucción de la Sierra de Zapalinamé si hay bardas y libros con versitos y pajaritos muertos y toda una Asociación ecologista que le da “like” en Twitter, Instagram y Facebook?
No basta rezar. Hace falta ir, tocarle la puerta al Presidente Donald Trump y exigirle explicaciones de sus acciones globales donde le importa el dinero y el petróleo, no la democracia. Hace falta empujar diario y con voz en cuello, el hablar fuerte y rudo sobre los temas candentes que nos agobian como sociedad.
¿Dios le va a dar a usted algún premio? Yo en lo personal no creo en ello. Ni lo necesito. Estoy en paz en hacer lo correcto y que mi nombre vaya respaldando mis dichos y obras y el jamás escudarme en el cobarde anonimato de las redes sociales. Nunca lo voy hacer. ¿Usted necesita de Dios? No lo sé. Pero si sé que Dios lo necesita a usted para su plan de vida y ayuda aquí en la tierra. Codo con codo con otro ser humano, no agachar la cabeza en el Templo o Iglesia.
LETRAS MINÚSCULAS
Escribo estas líneas en Pascua, el paso a mejor vida. Así sea para usted y los suyos estimado lector. Siempre.