Hawking y la ecuación unificadora que explicaría todo

Opinión
/ 7 enero 2025

La esclerosis lateral amiotrófica mantuvo al cuerpo de Stephen Hawking en una silla de ruedas, aunque su mente consiguió viajar hasta los confines del Universo

Trescientos años después del día en que murió Galileo Galilei, 8 de enero, nació otro genio: Stephen Hawking. El profesor Hawking inició su carrera trabajando en el Instituto de Astronomía y después en el Departamento de Matemáticas Aplicadas y Física Teórica, ambas en Cambridge, pero a partir de 1980 y hasta el 2009 impartió la “Cátedra Lucasiana”, la misma que hace casi 350 años estuvo cargo de Isaac Newton.

Durante su prolífica carrera como científico y divulgador de la ciencia, Hawking fue nombrado como miembro honorario de la Royal Society en Inglaterra y de la Academia Nacional de Ciencias en los Estados Unidos. España le otorgó el Premio Príncipe de Asturias. Hawking publicó diversos libros, entre los que destacan “Breve Historia del Tiempo”, que vendió 25 millones de copias; “Agujeros Negros y Pequeños Universos”, “Brevísima Historia del Tiempo” (versión revisada y ampliada de su primer best seller), “La Teoría del Todo”, que dio pie a una película ganadora del Oscar, y “El Universo en una Cáscara de Nuez”.

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Pero la gran pasión de su vida fue intentar desentrañar el universo y las leyes que lo gobiernan. Hawking también mostró que la teoría de la relatividad implica que el espacio y el tiempo han de tener un principio, que los agujeros negros emiten radiación térmica y que existirían millones de miniagujeros negros formados por la fuerza de esta misma explosión, origen del todo.

Enormes fueron las aportaciones del científico más famoso de nuestros tiempos a la cosmología y la física teórica, así como también sus esfuerzos por divulgar la ciencia, que lo llevaron a emprender numerosos viajes (incluyendo uno de gravedad cero).

Pero como todos sabemos, no hay felicidad completa; la esclerosis lateral amiotrófica mantuvo al cuerpo del Stephen Hawking atrapado en una silla de ruedas, aunque su mente consiguió viajar hasta los confines del Universo, ese mismo que de acuerdo con sus teorías no tiene bordes o límites en el tiempo imaginario.

Y en esos viajes intentó dar con la esquiva teoría del todo, esa que con toda seguridad se encuentra en el corazón mismo del Cosmos. Fue un viaje que emprendió llevándonos a las fronteras salvajes de la ciencia, donde la teoría de las supercuerdas puede contener la última pista del rompecabezas, una aventura intelectual emocionante en donde procuró combinar la teoría general de la relatividad de Albert Einstein y la idea de Richard Feynman para diseñar una teoría unificada completa que describiera “todo lo que sucede y sucedió en el universo”.

Se trató de un viaje surrealista a través del espacio-tiempo que ni siquiera Dalí hubiera imaginado. Uno más allá de las tres dimensiones espaciales que percibimos: ancho, largo y profundo; uno donde por fin podríamos descubrir los secretos de la semilla cósmica de la cual surgió nuestro propio universo.

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Esas preguntas las planetea el científico inglés en su libro “El Universo en una Cáscara de Nuez”, en el que Hawking parafrasea a Shakespeare en “Hamlet”, cuando el Príncipe de Dinamarca dice: “¡Dios! Sería yo el rey del espacio infinito, incluso encerrado en una nuez”. Describía así su vida, atrapado físicamente en un cuerpo atrofiado, pero con una mente que la enfermedad no pudo detener. Así, los humanos somos como reyes de un espacio infinito, pues no existen límites para el conocimiento y en unos pocos miles de años pasamos de vivir en tribus dedicadas a la caza y con absurdas supersticiones, a trabajar en el descubrimiento del Bosón de Higgs y enviar el vehículo Curiosity a Marte. Nuestros únicos límites siguen siendo los dogmas que nos separan y los daños que hacemos a la naturaleza, a la que aseguró, terminaremos por destruir.

Hawking intentó responder las preguntas que han originado la búsqueda del Santo Grial de los científicos y de todos nosotros: ¿cuándo, cómo y qué creó el todo? ¿Por qué estamos aquí y de dónde venimos? Una obra que nos lleva al límite de la física teórica, un terreno en donde la verdad es más extraña que la ficción y que siempre se torna delirante. El científico inglés aseguró que en el futuro mediano, la ciencia estaría por develar una sola ecuación unificadora que explique todo el Universo, algo que nos llevaría a una pregunta igual: y si lo hicieran, ¿cómo lo sabríamos?

@marcosduranfl

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