La furia presidencial contra Villamil

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Opinión
/ 4 abril 2026

Cuando él abandonó la oficina, ella decidió cortarle la cabeza. Pronto no. Esos no son sus métodos

Cada día pone al límite su tolerancia. Cada día recibe más quejas de él. Cada día aparecen funcionarios hartos de su prepotencia. Desde hace meses, Jenaro Villamil había colmado la paciencia de la presidenta Claudia Sheinbaum. Ella, en sus cálculos políticos, optó por mantenerlo en el puesto mientras se calmaban otros frentes más delicados, como el de la salida de Adán Augusto López de la coordinación del Senado, entre las herencias incómodas de López Obrador.

No es que Villamil le parezca peligroso políticamente ni relevante en la estructura. Lo estimaba, de hecho, como a pocos. La cuestión es que el entramado del Sistema Público de Radiodifusión, el SPR, es más complejo de lo que parece. En pocas palabras, la Presidenta prefería a malo por conocido que bueno por conocer.

https://vanguardia.com.mx/opinion/super-bigote-superflaco-PN19722814

Pero el manejo del asunto de la mujer que asoleó las piernas en una de las ventanas de Palacio Nacional fue la gota que derramó el vaso. La Presidenta cree, como la mayoría del círculo rojo interesado en el morbo de la historia, que era una nimiedad. Que bastaba con salir a reconocer que el Acapulco en la azotea había sucedido y que algo así no se repetiría.

La cuestión es que Villamil y el director de Infodemia, Miguel Ángel Elorza, no hicieron el trabajo que les correspondía: revisar la veracidad de las imágenes, que además todo mundo en Palacio Nacional sabía que eran ciertas. Para ambos bastó un análisis simplón en redes y confiaron en que le habían ganado la partida a Vampipe, el creador de contenido satírico en Latinus que echa mano de la inteligencia artificial y quien las difundió masivamente.

Según las fuentes, Villamil y su subalterno pasaron el reporte de que las imágenes eran falsas y la Presidenta confió. Ahí es donde ella tiene parte de la responsabilidad. Tan es así que una semana antes de reconocer que pasó lo que pasó, ella se mostró desafiante en la conferencia mañanera al cuestionar por qué no se hablaba del pasado neoliberal en lugar de las piernas en la ventana.

En el momento en que comenzaron a salir más videos y fotografías, el equipo cercano a la Presidenta la enteró y la conclusión fue la lógica: aceptar que sucedió. Pero la Presidenta no se quedó con el golpe y ordenó que Villamil pasara a cuentas y que Elorza compareciera en la mañanera para ofrecer una disculpa.

https://vanguardia.com.mx/noticias/coordinador-de-infodemia-gana-mas-de-100-mil-pesos-y-el-proyecto-se-disculpa-GL19741698

Contrario a lo que muchos desean o imaginan, la Presidenta no expresó sobre Villamil un regaño histérico de esos que la caracterizan y que todo mundo teme a su alrededor. En corto, le guardó algo de respeto. El problema para Villamil es que la furia vino después. Cuando él abandonó la oficina, ella decidió cortarle la cabeza. Pronto no. Esos no son sus métodos ni quiere emproblemarse con el ala dura, pero la decisión está tomada.

Me mencionan ejemplos: igual que López-Gatell, igual que Adán Augusto, igual que Bartlett.

STENT

La bronceada sabe de cosas peores que han sucedido en Palacio Nacional. Asolear las piernas es un juego de niños. ¿Querrá hablar?

claudio8ah@gmail.com

@ClaudioOchoaH

Claudio Ochoa Huerta es reportero en Latinus y conductor de Latinus Diario. Escribe en El Universal cada domingo, donde analiza la agenda política y social con un enfoque crítico y directo.

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