La gastronomía en el Centro Histórico
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Una de las visitas Imperdibles en un Centro Histórico deben sin duda ser sitios que puedan ofrecer propuestas, las cuales lleven a los turistas locales y foráneos a una experiencia, ya que lo que rodea al primer cuadro del 25000 es digno de ser apreciado en su contenido de nostalgia, como son los recintos, iglesias, calles, arquitectura, memorias y leyendas.
No sé usted, pero extrañamos a El Principal, en un ambiente que nos reflejaba la construcción de una identidad gastronómica, la buena mesa, la charla y una de las insignias más ovacionadas y disfrutadas de la cocina norestense.
Sugiriendo la cocina contemporánea mexicana ¿acaso no ha dejado un vacío Güicho y Mina? Con ese fantástico risoto de hongos y sus especiales del mes, un lugar cuidado, que se distinguía por su calidad gastronómica.
Dando paso a muchos sitios donde solo ofertan beber, que tampoco es que esté prohibido, debe de haber de todo y la democracia de elegir dónde asistir. Sin embargo, las calles principales condecoradas de relieves arquitectónicos, plazas que son devastadas con aromas bastante desagradables, vasos tirados, latas, incluso alguno que otro vomitivo de colores radioactivos, no son agradables ni para los locales menos para los foráneos.
El crecimiento de la oferta ha subido los últimos años, más gente, con una Catedral iluminada, espléndida. Nana y Amore Mío dieron paso al rescate del espacio público, dio un giro total a la plaza Madero, que hoy está cuidada, iluminada como nunca en su historia.
La Gloria Mesón que dedica una obra de arte en restauración y arquitectura además de gastronomía. Nadie le apostaba semejantes envergaduras al olvidado Centro Histórico de hace unos años. Museos, cafeterías, músicos y arte.
Muchas ocasiones esto se ve afectado justamente con lugares que no les importan ni los decibeles, ni la basura. También es derecho de las familias, adultos mayores, disfrutar de esta magnífica instalación histórica que tenemos ya de entrada al venir a poner el changarro. Mínimo cuide su entorno.
Y nos encantan los bares: Brujas, La Cantina de a Lado, Huérfana, El Cerdito de Babel próximo a cumplir 22 años (no cualquiera) El Cinco Bar, Ojo de Venado, La Pulcata, Dublin, La Puerta al Cielo, Don Baldomero y Diente de León, por mencionar algunos.
Lugares como Frida y Diego, en la calle de Purcell, incluso la MM Pizzas, tan estilera, ha dado vida a la Plaza Arcada. Sitios con propósito, con compromiso al crecimiento de valor de un sitio histórico.
El respeto al primer cuadro es indispensable para el buen desarrollo comercial y habitacional de la zona, el Centro Histórico es esa maravilla de diversidad y está cool, también es el espacio de todos y cuidarlo es obligación cívica , materia excluida. Aquí habita la identidad.
Échele agüita y no lo ensucie. Que nos se nos olvide.