La moneda estadounidense es un problema para el Sur Global

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Opinión
/ 13 abril 2026

La dependencia de un sistema basado en el dólar conlleva riesgos significativos para los países del Sur Global. Altamente expuestos a las perturbaciones originadas en EU

Por Janak Raj, Project Syndicate.

NUEVA DELHI- La cuota del dólar estadounidense en las reservas internacionales alcanzó su máximo en 2001 y ha ido disminuyendo desde entonces. Pero, aunque es probable que esta tendencia continúe, avanza muy lentamente, lo que significa que el dólar mantendrá su dominio relativo, y el Sur Global seguirá sufriendo las consecuencias de la política estadounidense, durante los próximos años.

Actualmente no existe una alternativa fácil al dólar. Para que una moneda alcance el estatus de reserva, por lo general debe ser libremente convertible, con un tipo de cambio determinado por el mercado. Además, el país emisor suele contar con una economía grande, amplios vínculos comerciales internacionales, mercados financieros profundos y líquidos, y condiciones y políticas macroeconómicas estables.

Ese país emisor de la moneda de reserva también debería estar dispuesto a mantener déficits fiscales y por cuenta corriente constantes, con el fin de proporcionar suficiente liquidez, incluso cuando los déficits gemelos en constante expansión amenacen con socavar la confianza en su economía (el llamado dilema de Triffin). En todos estos aspectos, Estados Unidos sigue obteniendo resultados excepcionalmente buenos.

Pero la dependencia de un sistema basado en el dólar conlleva riesgos significativos para los países del Sur Global. Altamente expuestos a las perturbaciones originadas en EE. UU., estos países a menudo tienen que alinear sus políticas monetarias con las de Estados Unidos, a fin de mantener la estabilidad monetaria y gestionar las deudas denominadas en dólares.

Además, cuando el dólar se aprecia, las importaciones denominadas en dólares, como el petróleo, se encarecen, lo que impulsa la inflación y complica la gestión macroeconómica. Si se imponen sanciones al sistema de pagos internacionales denominado en dólares, se obstaculiza la capacidad de las economías en desarrollo para participar en el comercio y las finanzas transfronterizas. Por último, el dominio del dólar estadounidense dificulta el crecimiento de mercados de capitales profundos y líquidos para las monedas de las economías en desarrollo a nivel internacional.

La diversificación fuera del dólar es, por tanto, un imperativo estratégico para muchos países. La cuestión es cómo llevarlo a cabo. Dado que la preeminencia del dólar se deriva en gran medida de su uso en las transacciones internacionales, una medida obvia sería promover el uso de las monedas locales en el comercio internacional, por ejemplo, a través de acuerdos comerciales bilaterales.

Muchas economías en desarrollo y emergentes ya lo están haciendo, especialmente en lo que respecta a la energía. La India ha iniciado la liquidación de sus intercambios comerciales en rupias con Irán, Rusia y los Emiratos Árabes Unidos. China y Arabia Saudí están avanzando hacia acuerdos similares. Argentina y Brasil han comenzado a debatir el establecimiento de una moneda común, lo que podría contribuir en gran medida a impulsar el alejamiento del dólar, aunque habría que ampliarla para incluir a todos los principales socios comerciales del Sur Global.

Se espera que las monedas digitales de los bancos centrales refuercen estos esfuerzos. Según se informa, el Banco de la Reserva de la India ha propuesto incluir la interoperabilidad de las CBDC en la agenda de la cumbre del BRICS de este año. Si se implementa con éxito, la interconexión de las monedas digitales, junto con el aumento del comercio en moneda local, podría reducir significativamente la carga de la deuda externa, disminuir los costes del comercio transfronterizo y hacer que las importaciones sean más asequibles.

Mientras tanto, las principales economías emergentes, como Brasil, China y la India, deberían trabajar para ampliar la cuota de sus monedas en las reservas internacionales. Tienen un largo camino por recorrer: el renminbi chino constituye actualmente menos del 2 % de las reservas mundiales de divisas, y el real brasileño y la rupia india representan una proporción aún menor.

Sin embargo, unas pocas medidas clave, en particular, una mayor apertura de las cuentas de capital y el desarrollo de mercados financieros más profundos y líquidos, podrían contribuir en gran medida a acelerar el progreso. La inclusión de estas monedas en los índices mundiales de bonos también potenciaría su atractivo internacional y su utilidad como activos de reserva.

Una tercera medida que los países en desarrollo deberían adoptar para reducir su exposición al dólar estadounidense es aumentar sus reservas de oro. Mientras que las monedas de reserva están expuestas a riesgos de política macroeconómica, presiones inflacionistas e inestabilidad geopolítica, el oro ofrece una cobertura fiable frente a la inflación externa y la devaluación monetaria, y no conlleva riesgo de crédito, lo que lo convierte en un «refugio seguro» crucial durante las crisis geopolíticas. Aunque las monedas de reserva son más líquidas y pueden generar intereses, ampliar las reservas de oro tiene sentido desde el punto de vista estratégico.

Este proceso ya está en marcha: desde 2008, los bancos centrales, incluidos los del Sur Global, han sido compradores netos constantes de oro. China ha aumentado sus reservas de oro de 600 toneladas en 2008 a 2.306 toneladas el año pasado, la India de 358 a 880 toneladas y Brasil de 34 a 172 toneladas. No obstante, a fecha del año pasado, el oro seguía constituyendo una pequeña parte de las reservas de estos países: el 7.2 % en Brasil, el 8.5 % en China y el 16 % en la India.

Los acuerdos bilaterales de intercambio de divisas son otra buena opción. Estos acuerdos actúan como una red de seguridad financiera, protegiendo contra paradas repentinas e inesperadas y aumentos bruscos de las salidas de capital, y reduciendo la necesidad de un país de acumular enormes reservas de divisas. Pero muy pocas economías en desarrollo cuentan actualmente con ellos.

Por último, los países del Sur Global deberían trabajar para desarrollar sistemas de pago regionales, lo que les permitiría eludir los canales del dólar y el sistema SWIFT para las transacciones transfronterizas. Esta es otra área en la que ya se están realizando esfuerzos, siendo el CIPS (Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos) de China un ejemplo de ello.

Aunque el dólar estadounidense no mantendrá su estatus preeminente para siempre, los países del Sur Global no pueden permitirse esperar a que su dominio llegue a su fin. Con un enfoque estratégico, pueden reducir su dependencia del dólar, mitigando así los riesgos asociados y fomentando un panorama financiero global más equilibrado y resiliente. Copyright: Project Syndicate, 2026.

Janak Raj es investigador principal del Centro para el Progreso Social y Económico.

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