La narconómina del CJNG y el fracaso de AMLO de ‘atender las causas’
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¿No se supone que los programas sociales buscaban justo evitar que los jóvenes se fueran a trabajar al narco por un sueldo mínimo?
Leo que al “Manchado” le pagaban 10 mil pesos. Se ve que era el jefe. Porque al “Mojarra” le pagaban 7 mil y a los demás –”La Bruja”, “El Boris”, “El Loquito”, “La Jaiba”, “La Negra”, “El Huesos”– les daban sólo 4 mil pesos. Les iba peor a David, Marcos y Chendo. Nada más 2 mil pesos.
Es la nómina del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que los reporteros de El Universal encontraron en la cabaña donde se escondía y fue detenido su líder, Nemesio Oseguera, “El Mencho”.
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La narconómina del Cártel Jalisco es la evidencia documental del fracaso de “atender las causas de la violencia”, que fue el mantra que repitió en las mañaneras el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador.
Los 26 muchachos de “Choke” cobraban 104 mil pesos. O sea, 4 mil cada uno. “20 halcones de 2 mil c/u”, dice otra hoja de gastos.
Por ese dinero se convirtieron en narcos. Por ese dinero pusieron su vida en riesgo. Por 2 mil pesos.
¿No se supone que los programas sociales buscaban justo evitar que los jóvenes se fueran a trabajar al narco por un sueldo mínimo? ¿No repartieron 800 mil millones de pesos en programas sociales justo para “atender las causas” y que los jóvenes no fueran arrojados a las fauces del crimen organizado, porque no tenían otro modo de vida posible?
No hay semana en que, por una u otra vía, se derrumbe el castillo que López Obrador construyó a base de mentiras. Queda ir llevando el registro.
SACIAMORBOS
Cuentan que en una gira de fin de semana por el país, la Presidenta sorprendió a sus interlocutores. Estaban hablando de Jesús Ernesto López Gutiérrez, el hijo menor del expresidente López Obrador, y del injusto trato que recibe en redes sociales. Uno de los presentes atajó: Es muy injusto el trato que reciben todos los hijos del expresidente. Y para sorpresa de los que participaban en la conversación, la doctora intervino. Dijo, palabras más, palabras menos, que lo de Jesús Ernesto sí es muy injusto, pero que los otros se lo tienen bien ganado. Todo mundo se quedó con los ojos pelones.