La ruta: Huitzilin
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La tendencia de una gran ruta turística empieza con el sueño de un visionario Roberto Rosas, nicaragüense de nacimiento pero coahuilense de corazón.
Él inició una nueva forma de descanso: el espacio ejidal. Su gusto por emprender y crear sueños comenzó hace más de 10 años junto los cimientos de lo que hoy es este hotel, con la única misión del descanso en el campo real.
Además de empresario es un gran cocinero, que ha fusionado sabores de Nicaragua con ingredientes de la región, comidita de rancho, asadito y una variedad de chilaquiles, incluso salmón estilo Rosas. Ha consolidado la cocina de este espacio de 11 habitaciones, cómodas en su silencio religioso, una especie de regresión profunda, donde escucharás al amanecer los cantos de pájaros, los berridos de los borregos y los “muuuu” de las vacas: hasta el aroma que se respira es campirano.
Cuenta con una capilla, patio central, terrazas y áreas comunes; invernadero de suculentas, además de su tienda de artesanías.
La catas de vino son ya una tradición en su lugar, donde puedes maridar y hospedarte.
De Saltillo a Huitzilin son aproximadamente cuarenta minutos por Derramadero. Cabe mencionar que esa carretera es bella, boscosa, hospitalaria y digna de fotografía memorial cuando vislumbras el Valle del Huachichil.
Antes del cruce está el señalamiento al ejido Chapultepec. Este ejido que ha defendido su identidad y Huitzilin es fundamental. Su propietario además realiza eventos altruistas para la comunidad, dándole gratitud a la gran familia que ha logrado a través de los años.
La gente quiere a Roberto como uno de los suyos, trabaja en la comunidad y es un referente para llegar a los viñedos que ya existen esa área como Bodegas del Viento, Los Cedros, Rancho Guadalupe y ahora Guidova, con una estructura monumental realizando los mejores vinos de alta gama del país a cargo del enólogo José Trillo Rivas. Tienes que pasar por Huitzilin para llegar.
Seguro pronto disfrutaremos de una cata con productos del ejido. Estar en este hotel es una experiencia ¿Y de qué está hecha la vida? De bellas experiencias y una de ellas es ir a este rinconcito, donde además se es atendido personalmente por él.
Olvídate de la ciudad, disfruta del aroma a leña, a tierra húmeda y destellos de pirul; al espíritu del café que perfuma sus más íntimos espacios.
Algo imperdible es su sopita de fideo con carne... ¡Bueno! Si vas en verano verás llegar parvaditas de pequeños colibríes mientras bebes un buen vino regional.
Habría que preguntarle qué vio él, antes, que nadie había visto para empezar la ruta del vino arteaguense que en un futuro será un parteaguas de la ruta gastro-vitivinícola más visitable del sector; orgullos del campo, los valles y montañas qué son guardianes de este Estado.
Gracias maestro Roberto Rosas por abrir caminos.
Estén pendientes de las joyitas del sector.
El vino no te pone borracho te pone fantástico.
La vida es una gran receta
#Cuidemoselagua
Ivonne Orozco
Guisandera